Opinión

El Güegüense se presen
taba frente a la plaza, con un volcán verde, un lago azul y los ranchos pajizos de trasfondo en la época colonial, siglos XVI al XIX. Allí estaban los actores de esta obra de teatro colonial con máscaras y disfraces de acuerdo a su papel: el Güegüense, el Gobernador Tastuanes, don Forcico, don Ambrosio, el Alguacil Mayor, doña Suche Malinche, el Escribano Real, el Regidor, varios machos, varias mujeres y un indio. Antes de comenzar se disparan los cohetes y las bombas. Marimbas, chischiles, teponastes, pitos, güegüetes, tacanes y tuncunes, chirimías, jucos, quijadas de burro, chau-chau, tatil, quijongos, escoletes, cachos, maracas, guitarras, bututos, berrionas, ollitas. Todos los instrumentos nativos acompañando al Güegüense.
La imaginación de los que nos gusta este oficio de escribir se alimenta de la gente, los acontecimientos fuera de lo cotidiano, las costumbres y la idiosincrasia que les acompaña. Aunado a esto, el lado humano que toca los sentimientos personales. En días recientes falleció en San Isidro, Matagalpa, un buen nicaragüense, un hombre como el que describió Pablo Antonio Cuadra en su conocida obra y tal vez un personaje como los de cualquier gran novela latinoamericana escrita por Carlos Fuentes, García Márquez o Sergio Ramírez Mercado, o bien, el de un cuento de la Mercedita Gordillo. El hombre se llamaba Santiago Jirón. Su funeral fue así, como cuando se presentaba el Güegüense y parecía la fiesta patronal de San Isidro Labrador, el Santo Patrono de mi referido pueblo natal. Esto último lo dijo monseñor Marlon Velásquez, director del Seminario Nacional, ex párroco local que ofició como invitado el réquiem final junto al párroco titular, monseñor Edgar Sacasa. Hubo mucho acompañamiento, lágrimas de sus hijos al despedir a su padre, manifestaciones de pésame de familiares y amigos; responso y alegría espiritual de colores de los Movimientos de Cursillos de Cristiandad, a los cuales perteneció Jirón ya en su madurez. Hubo lirismo y verdad de quienes exaltaron su vida ciudadana. Pero sobresalió en el ánimo de los presentes aquel espíritu original, entusiasta, creativo, deseoso de participar y liderar que siempre emanó de la personalidad de este hombre a su paso por la vida. Yo diría que fue un funeral alegre, pues la cohetería y esos mariachis no dieron lugar a la tristeza ni a los crespones negros; ésa fue su última voluntad expresada con vehemencia. Asombró a los más jóvenes conocer su biografía; norteño por línea materna y, por la paterna, biznieto de un Jirón leonés —yo agrego, de seguro era pariente de José Jirón Terán, aquel señor leonés, dariano autodidacta, recopilador de todo lo que llegaba a sus manos sobre Rubén Darío—. Con razón el funeral también semejaba Gritería Grande y Chiquita o Semana Santa en León. Venía en alguna de sus venas ese gusto por el olor de pólvora en la procesión y de incienso en los altares como los que pinta la leonesa María Gallo. Me atrevo a imaginar a un Santiago Jirón-Güegüense, pensando atraer con esos cohetes al Santo Patrono para que le acompañara donde el Colochón. Es que debe dar canillera llegar uno solo hasta el Señor. No olvidemos que es de sabios sentir el temor de Dios. Pero dejo mejor sembrada la idea de que con ese funeral a uno se le ocurre aquella canción: Gracias a la vida que me ha dado tanto, de la recién fallecida cantora latinoamericana Mercedes Sosa. eliocardoza@yahoo.com
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A
2009
Nov 06
03:54p.m
Elioconda Cardoza. dice:
Lamentablemente no aparece el nombre de la autora y por
eso lo anoto : Elioconda Cardoza. Profesora y escritora
nicaragüense. Es interesante ver cómo un coterráneo escribe
un comentario y eso es estimulante.
2009
Oct 31
02:34p.m
Roger Gonzalez dice:
Senores editores de el diario La Prensa. Gracias por ofrecernos este nuevo formato que fue logrado con esfuerzo, sacrificio y amor de su personal para todos los lectores sean Nicas o no Nicas dentro y fuera de Nicaragua. Felicidades por tan importante paso en la mejora, tecnificacion y adelantos de la tecnica para presentarnos los hechos y acontecimientos de Nicaragua y el Mundo. El unico y pequenito detalle es la ausencia de nombre del autor de cada articulo. El resto solo queda decirle, felicidades y un millon de gracias por presentarnos este nuevo y excelente formato. Que Dios bendiga a el diario "La Prensa." y todo su personal.
Gracias.
2009
Oct 31
08:05a.m
Yovani Martinez dice:
Excelente Profe,le digo profe,maestra por que era asi como soliamos llamar a ese bloque de excelentes educadores que moldeaba y formaba gente de bien,inteligente,creativa,sincera,trabajadora que hoy esta casi desapareciendo.
Que pena que don Santiago murio,sin duda perdimos uno de los grandes ,personas como el hacen que los que vivimos fuera estemos con esa urgencia de volver a nuestro querido San Isidro.
Mis condelencias para toda su familia,formadores como usted ,como su hermano,las maestras Bustos,las profesoras Dormus,maestra Miriam,por mencionar unos cuantos de esos simplemente irremplazables formadores que hoy tanta falta hacen.
Saludos
Hampton New Jersey
2009
Oct 31
06:04a.m
Teodoro Jimenez dice:
Nombre del autor del articulo? A primera vista el formato y la agilidad de la nueva pag. web está bien, pero en este art. de opinión se percibe confusión pues no hay parrafos . Yo diría demasiado grande la foto y el texto en un formato dificil de leer con comodidad. Espero se preocupen por mejorar
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