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Política | domingo 1 de noviembre 2009 Usan a Policía para reprimir
Aminta Granera mientras se comprometía con los representantes de las organizaciones civiles a garantizar su seguridad. LA PRENSA / CORTESÍA
El compromiso que el viernes al mediodía asumió la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, de que “no habría más agresiones de policías” contra miembros de las organizaciones y de manera especial a las mujeres, se rompió en menos de un par de horas, ya que a las 4:30 p.m. del mismo día tres agentes con exceso de violencia física y verbal detuvieron y metieron en una patrulla a la periodista y activista del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), Patricia Orozco.
El incidente ocurrió cerca del rastro del barrio Sutiaba en León, cuando Orozco regresaba a Managua procedente de Las Peñitas, acompañada de su hermana, la abogada Ana Eveling Orozco, la psicóloga Lorna Norori y el chofer del taxi que las transportaba.
Al detenerlas, la Policía alegó que habían ignorado el llamado a detenerse en un retén en la carretera.
Sin embargo, Orozco asegura que en ese retén se detuvieron y mostraron la documentación del vehículo, aunque no permitieron el registro de sus maletas, ya que no había causa legal para hacerlo.
Fue imposible obtener una explicación oficial sobre estos hechos, ya que Granera mantuvo apagado su teléfono celular y en su casa cortaron la comunicación cuando nos identificamos como periodistas de LA PRENSA. Al llamar de nuevo, nos informaron que la jefa policial “acaba de salir”.
La vocera de la Policía, comisionada Vilma Reyes, tampoco contestó las llamadas.
TRATO PEOR QUE A DELINCUENTES
“La violencia utilizada contra nosotras es impresionante. Yo no sé si estamos atendiendo a que ése es el procedimiento normal de la Policía, de un nivel de violencia extraordinaria que no lo ves en el caso del narcotráfico, que no lo ves en el caso de los abusadores sexuales y de los grandes delincuentes, o si es que estaban nerviosos porque la llegada del Presidente los pone nerviosos”, comentó Orozco al ser entrevistada ayer por LA PRENSA.
Orozco relata que permaneció “esposada y retenida” por más de dos horas, en el patio de la delegación policial, sin poder realizar la llamada telefónica a la que los detenidos tienen derecho.
Reconoce que ante la agresividad con que los agentes la trataron, al aplicarle llaves y ligamentos en brazos y piernas para obligarla a entrar a la patrulla, ella se defendió mordiendo el brazo a uno de los agentes.
ATAQUES DE RADIO OFICIALISTA
La oficialista radio Ya emprendió de inmediato una campaña que, a criterio de Orozco, es “deshonesta, desinformadora, poco veraz, mal intencionada y difamadora”.
Esa radioemisora, controlada por Rafael Ortega, hijo del presidente Daniel Ortega, en su intento por justificar la agresión a la periodista ha divulgado que Orozco y sus acompañantes estaban en “estado de ebriedad” y agredieron a los policías.
La radio oficialista también se ha referido a supuestas preferencias sexuales de las afectadas y ha proferido burlas en ese sentido.
Orozco considera que el incidente tiene un ingrediente político, porque del grupo ella fue la única apresada y en varias oportunidades los agentes se refirieron a ella como la “jefa de la banda”.
Recordó que la primera vez que estuvo presa fue durante la dictadura de Anastasio Somoza, y al comparar ambas situaciones dice estar convencida de que la historia retrocede y se repite hoy en Nicaragua.
Lamenta que este país tenga otra vez un dictador que usa a la institución policial para “reprimir al pueblo” y a las instituciones para beneficio personal, porque aquí “aunque la Constitución diga que todos somos iguales, los hechos demuestran que los ciudadanos no somos iguales; lo que está pasando es algo peor de lo que pasó cuando Somoza”.
“Ni la guardia de Somoza, nunca, me enchachó y lo hicieron ahora”, dijo Patricia Orozco, quien ayer mostró la inflamación y los moretones que le provocaron los policías. LA PRENSA / O. NAVARRETE |