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Nacionales | domingo 1 de noviembre 2009 Fuente de trabajo en los campos santos
Los cementerios de la capital estuvieron bastante concurridos ayer, a pesar de la llovizna matutina. Comerciantes, trabajadores y deudos se dieron cita en los campos santos. LA PRENSA/BISMARCK PICADO
Con pala y machete, limpiando sepulturas en el cementerio municipal de Matagalpa, Juan José y Marvin José intentan ganar el dinero suficiente para comprar la ropa que necesitan y, si es posible, al menos un par de zapatos, como han hecho en los últimos seis años, en la víspera del Día de Difuntos.
Pero los adolescentes de 14 años dicen que esta vez el empleo conseguido en el campo santo ha sido poco, lo que Juan José, estudiante de sexto grado de primaria, resume en una breve frase: “Está palmado el pegue”.
Mientras limpian una tumba, bajo una leve llovizna, los adolescentes cuentan que haciendo las mismas labores, el año pasado ganaron 500 córdobas cada uno. Esta vez, en dos días apenas habían obtenido 80 córdobas entre ambos, por la limpieza de cuatro sepulturas este fin de semana recién pasado.
Los costos por ese servicio oscilan entre 10 y 60 córdobas, dependiendo del área del terreno y la cantidad de monte que tenga. Sin embargo, Marvin señala que “muchas veces la gente limpia por su cuenta”.
En Managua, varios cementerios fueron rodeados por los comerciantes de flores que llegaron para aprovechar la multitud de visitantes. LA PRENSA/BISMARCK PICADO Luis Rivas, quien trabaja permanentemente en el cementerio de Matagalpa, explica que el año pasado hubo más trabajo y que en este 2009 ha habido menos construcciones, “pero aún así hemos trabajado todo el mes de octubre”.
Hacer una tumba nueva tiene costos desde 3 mil 500 córdobas y hasta más de cien mil córdobas, si el contratista incluye el precio de los materiales.
MUCHO MOVIMIENTO, POCO TRABAJO
Los que se ganan la vida pintando y arreglando tumbas en el cementerio de Estelí afirman que el año pasado fue mejor. Pero las esperanzas no se pierden y confían en que este 2 de noviembre, Día de los Difuntos, la situación mejore.
María del Carmen Pérez, quien trabaja pintando tumbas en el cementerio municipal, explicó que desde este sábado comenzó a mejorar un poco el trabajo. Sin embargo, recordó que en años anteriores desde el 15 de octubre la población acudía al cementerio y comenzaba a contratar sus servicios.
Pérez es una de los más de 50 trabajadores que en este tiempo encuentran una alternativa de empleo en el cementerio municipal de Estelí.
Ellos se encargan de pintar, rozar, regar y hasta lavar las tumbas, según la solicitud de las personas que para esta fecha recuerdan a sus parientes que han fallecido.
Los costos por estos servicios en el cementerio oscilan entre 100 y 600 córdobas, según los trabajadores del cementerio de Estelí.
FAMILIAS ENTERAS LLEGAN PARA TRABAJAR
En Managua, los cementerios lucieron muy concurridos este fin de semana, donde además de personas que llegaban a visitar la última morada de sus familiares, también había quienes llegaron a buscar el pan de cada día.
A eso de las cuatro de la tarde del sábado una mujer ya entrada en años, desaliñada, con los pies mojados y apenas protegidos por un par de chinelas de hule, empujaba un carretón en el que llevaba sus herramientas de trabajo: una pala, un rastrillo y un par de baldes para cargar agua.
Cada año, en vísperas al Día de Difuntos, los adolescentes Juan José y Marvin José llegan al panteón de Matagalpa para trabajar y con la ganancia comprar ropa y calzado. LA PRENSA/L. E. MARTÍNEZ M. La mujer era Rosa Almendárez. Su jornada acababa de terminar y ella, junto a dos de sus hijos, se preparaba para descansar un par de horas para al día siguiente, Día de Todos los Santos, estar nuevamente de pie a las seis de la mañana en la puerta del Cementerio Central de Managua, su lugar de trabajo.
En la víspera del Día de los Difuntos, los principales cementerios de la capital se comenzaron a poblar de comerciantes. Sobre los andenes circundantes a éstos los comerciantes acomodaron sus canastos llenos de flores o comida con la esperanza de un día atareado.
Esta vez los capitalinos tuvieron que comprar los ramos de crisantemos con un aumento de diez córdobas o, en su defecto, pagaban el mismo precio que en años anteriores, pero por ramos reducidos.
Además de flores, adornos y alimentos para los concurrentes, este año se vio familias enteras buscando trabajo.
Niños y adultos sin distinción ofrecían su mano de obra para quitar la maleza de las tumbas por una paga de 20 córdobas mínimo y otros 20 córdobas para regar el terreno.
El Cementerio Central de Managua se vio bastante vigilado y este año se impidió la entrada de vendedores; sin embargo, algunos lograron burlar a los guardas de seguridad saltando los muros.
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