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Internacionales | viernes 6 de noviembre 2009

Lugo temía un golpe de Estado

El cambio militar se produjo luego que la oposición dijera que cuenta con la mayoría necesaria para llevar a juicio político “por mal desempeño” a Lugo, cuyo mandato vence en 2013.

LA PRENSA/ AFP/ NORBERTO DUARTE

ASUNCIÓN/ AFP

 

La sorpresiva destitución de la cúpula militar de Paraguay por parte del presidente Fernando Lugo fue una respuesta a sus opositores, que amenazaban con provocar su caída como ocurrió con Manuel Zelaya en Honduras, dijeron ayer analistas políticos a la AFP.

 

“Se instaló el tema de la conspiración y la respuesta a los que lo quieren llevar (a Lugo) a un callejón sin salida fue ésta. Definitivamente Lugo no quiere seguir los pasos del presidente Zelaya”, afirmó el analista militar Horacio Galeano.

 

Objetivamente “estos cambios no significan nada”, dijo Galeano, ministro de Educación hasta hace cuatro meses.

 

El analista desestimó la posibilidad de que se produzca un golpe de Estado en Paraguay al estilo del perpetrado contra Zelaya el 28 de junio. Sin embargo, “me temo que la posibilidad de juicio político está latente por la mayoría opositora en el Congreso”, acotó.

 

STROESSNERISMO DETRÁS

 

De su lado, el analista político Mario Elizeche consideró que el que pretende destituir a Lugo es “el mismo grupo que tumbó al presidente Raúl Cubas en 1999. Es el stroessnerismo (por el ex dictador Alfredo Stroessner) envenenado que no termina de irse”, afirmó.

 

Además, Lugo “tiene toda la facultad de hacer los cambios que considere necesarios para la buena marcha del Gobierno”, explicó.

 

El martes Lugo había admitido como posible la existencia de “ciertos bolsones pequeños de militares que pueden ser usados por la clase política” opositora.

 

“Institucionalmente las fuerzas armadas no se prestarán a ningún tipo de intentona golpista”, dijo el mandatario en conferencia de prensa. Pero menos de 24 horas más tarde anunció en un sorpresivo comunicado la destitución de sus tres comandantes de armas.

 

En cambio, sectores opositores criticaron duramente el relevo del comandante del Ejército, general Oscar Velázquez, de la Marina contralmirante Claudelino Recalde y de la Fuerza Aérea general Darío Dávalos, reemplazados respectivamente por el general Bartolomé Pineda, contralmirante Egberto Orué y el general Hugo Aranda.

 

“Es una humillación, una falta de respeto. Van a decir que ellos son conspiradores. No merecen ser manoseados como lo hizo el presidente Lugo”, dijo el ex general Bernardino Soto, pasado a retiro a fines de 2008.

 

El senador opositor Juan Carlos Galaverna consideró que Lugo hizo los cambios sorpresivos para llevar adelante un plan para copar las Fuerzas Armadas con los mandos medios y convertirlas en una “guardia presidencial al estilo (del presidente venezolano Hugo) Chávez”.