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Deportes | sábado 7 de noviembre 2009 A-Rod se reivindicó
Edgar Rodríguez C. LA PRENSA/ARCHIVO
Una temporada, que arrancó de forma cruel para Alex Rodríguez, terminó de modo amable, gracias a que al fin dio el paso al frente que siempre se le ha exigido.
A la par del trofeo y anillo de la Serie Mundial, Rodríguez ha ganado respeto, probablemente la única y más significativa carencia que tenía, en una carrera plagada de éxitos, entre cuyas conquistas resaltan tres títulos de Jugador Más Valioso.
Rodríguez, quien ejemplificaba el fracaso de los Yanquis en los últimos años, en los que no pasaban de las Series Divisiones, exorcizó los demonios que le impedían rendir en la postemporada y ahora es campeón como lo fueron Babe Ruth, Joe DiMaggio o Mickey Mantle.
A-Rod pasó de batear 159 puntos, con una empujada, en sus 13 juegos previos a esta postemporada, a resumir .365 ahora, con seis jonrones y 18 remolques, las mejores cifras para un artillero de los Yanquis. De esos jonrones, tres fueron en el séptimo inning o después y sirvieron para empatar partidos.
Dicen que en una ocasión Reggie Jackson, el legítimo Mr. Octubre, saludó a Rodríguez con una palmada en la espalda y le dijo: “Oye, tú bateas toneladas de jonrones”. A-Rod lo recibió como un cumplido. Pero al instante, Jackson agregó, “pero tienes que batearlos cuando importa”. Y eso fue lo que Alex hizo este año.
Quienes están de cerca en el equipo de los Yanquis hablan de un cambio de actitud en Rodríguez. Se afirma que entendió que el equipo, debe estar por encima de sus intereses personales y se agrupó con los demás. Eso creó una mejor química en la caseta y fue más fácil jugar en conjunto.
Cuando A-Rod se presentó al entrenamiento en febrero, lo hizo bajo el tormento que generó la revelación de que había consumido esteroides. Recién había superado el divorcio y a los pocos días, debió ir al quirófano para reparar su cadera.
Pero en su primer swing en la temporada disparó jonrón y ayudó a los Yanquis a enderezarse tras un despegue de 13-15. Su último swing fue también otro jonrón, el número 30 del año y extendió a 12 sus campañas en línea con al menos 30 palos a la calle.
Pero sus mejores conexiones las había reservado para el playoffs, precisamente cuando más importaba.
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