LA PRENSA — EL Diario de los Nicaragüenses

Managua, 08 de noviembre, 2009 | Actualizado 08:03 p.m.

 

24

24°C

Iniciar sesiónRegistrarme
logo

Gerente de Ventas
Ethel Dinter
Tel: 22556767 Ext. 5202
Email: ethel.dinter@laprensa.com.ni


Coordinadora de Ventas
Amanda López
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5203
Email: amanda.lopez@laprensa.com.ni


Coordinadora Web
Scarleth Tenorio
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5210
Email: scarleth.tenorio@laprensa.com.ni


Coordinadora Prensiguía
Lisseth Tellez
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5211
Email: lisseth.tellez@laprensa.com.ni

logo

logoandroid 
logoipad 
logoiphone 
logobb

Android iPad iPhone Blackberry
 

Opinión

Argentina en su bicentenario

Valorar: Sin Interés Poco Interesante De interés Muy interesante Imprescindible
  0 votos
¿Le gusta esta noticia?

Tomás Eloy Martínez

FOTO LA PRENSA/ARCHIVO

Tomás Eloy Martínez

 

El autor es escritor y periodista argentino

 

Historia no es sólo aquello que se cuenta del pasado. Es también, y a veces sobre todo, el relato de lo que se omite, de lo que queda en los márgenes.


En mayo de 1910 la Argentina celebró el primer centenario de su emancipación de la Corona española.


Pocos meses después, el adolescente Juan Domingo Perón fue llevado por su abuela paterna al Colegio Militar de la ciudad de San Martín, donde estudió amparado por una beca de misericordia. Venía de un hogar inestable, errante, y en el Colegio descubrió el único modelo de familia que conoció en la vida. Se dijo que si aquello era bueno para él, también debía ser bueno para el país.


Con esa escena empieza el siglo XX en la Argentina.


Tres décadas más tarde, cuando alcanzó el poder, Perón puso en práctica las lecciones de disciplina y orden que había aprendido en la milicia. Organizó el país en torno a la figura de un líder fuerte, carismático, cuya palabra era ley. Si bien esos dictámenes dependían de la aprobación de instituciones formales como las dos cámaras del Parlamento y las cortes de justicia, las instituciones respondían por lo general a los designios del líder.


A ese modelo jerárquico y autoritario pueden atribuirse las alternancias civiles y militares que se sucedieron a partir de 1955 y que cerraron el camino a todos los proyectos de desarrollo.


Desde entonces la Argentina se convirtió en un campo de batalla entre facciones que se disputaban fragmentos de poder y que obedecían, todas ellas, a diferentes caudillos únicos intolerantes con las ideas de los otros. Cada uno de esos caudillos, a su turno, fue debilitando las instituciones, estimulando formas de corrupción cada vez más sofisticadas y más sometidas a la voluntad de quien estuviera al mando.


El peronismo domina la política argentina aun desde antes de que Perón regresara de su exilio en Madrid en 1973. Con el paréntesis de las dictaduras militares —que trataron, en vano, de aniquilarlo— se ha mantenido en el poder de una manera u otra hasta hoy y es posible que siga prevaleciendo durante otras dos o tres generaciones.


Nadie, sin embargo, sabe con certeza qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección. Cuando un peronismo cae, por corrupción, por fracaso o por mero desgaste, otro peronismo se levanta y dice: “Aquello era una impostura. Este que llega ahora es el peronismo verdadero”.


La esperanza del peronismo verdadero que vendrá está viva en la Argentina desde hace décadas, como si se tratara de un imposible Mesías que iluminará el fin de los tiempos, cuando el país recuperará la grandeza de una vez para siempre.


La Argentina, así, se ha ido tornando impredecible, un enigma ante el que se estrellan todas las respuestas. ¿Cómo imaginar el futuro inmediato, la celebración del segundo centenario de la independencia entre las brumas de un país a la deriva? Las instituciones siguen inestables. En la Argentina, a diferencia de lo que sucede en Chile y Brasil, cuando un gobierno sustituye a otro, los técnicos y los cuadros medios del gobierno que se va son desalojados y reemplazados por otros funcionarios


El seleccionado argentino de fútbol es una eficaz metáfora del país. Algunos de sus jugadores se cuentan entre los mejores del mundo y los clubes europeos pagan fortunas para tenerlos en sus planteles. En Europa deslumbran pero en la Argentina fracasan. Se pasean desorientados por los campos de juego, después de que demasiados entrenadores les han dado directivas opuestas.


La grandeza esta en la imaginación de todos. Nadie parece resignarse a los límites de la realidad.


También el periodismo pierde la calma. Si el gobierno se crispa, si los humores se enardecen, el periodismo lo imita: Se divide en facciones efervescentes, sordas a las razones de los bandos opuestos. El periodismo debería releerse a sí mismo. Muchos de los intereses y principios que defiende y predica hoy son inversos a los que defendía ayer.
 A partir de lo que aparece ahora en la superficie de los hechos se vislumbra la silueta de un futuro más bien opaco, que en nada se asemeja al del primer centenario.


En toda la despoblada extensión de la Argentina se oyen tambores de guerra. La batalla por conservar el poder o por arrebatarlo es a vida o muerte. Sindicatos adictos al gobierno contra sindicatos adversarios; piquetes contra piquetes.


La justicia se mueve a paso lento, tratando de proteger las instituciones. Gracias a la justicia, el mejor legado del gobierno Kirchner no se ha perdido en el polvo de las reyertas. Los imperdonables crímenes de la dictadura, los robos de recién nacidos en cautiverio, las torturas despiadadas, los vuelos de avión con prisioneros a los que se arrojaba vivos en el océano y en el río de la Plata, no van a quedar ya sin condena y sin memoria.


Que se haya recuperado la dignidad vuelve aún menos explicable que la educación agonice degradada en sótanos de negligencia que medio siglo atrás parecían imposibles. La influencia de la Iglesia, que ha sido siempre un poderoso factor de regresión e intolerancia, no cesa de crecer. La prédica de los últimos tiempos trata de llamar la atención sobre el escándalo de la pobreza, pero no recuerda que por la pobreza mueren cientos de madres adolescentes en abortos clandestinos y que la mortalidad infantil supera.


Mucha de la infelicidad argentina nace de una lección que la realidad siempre contradice. A los niños se les enseña en las escuelas que son hijos de un país grande acechado por desgracias de las que no es responsable. Nunca le será fácil alcanzar la dicha a un país que cree tener menos de lo que merece y que desde hace décadas imagina que es más de lo que es.


Siempre se creyó que la Argentina estaba en un sitio distinto del que le habían adjudicado la geografía, el azar o la historia. Pero nunca hubo tanto divorcio entre la realidad y los deseos como en estos últimos seis años.
Ya en 1810 una de las obsesiones argentinas era alcanzar la grandeza. Lo que ahora obsesiona al país es el miedo a la pequeñez.

Compartir:
  • Google Bookmarks
  • Menéame
  • Fresqui
  • Del.icio.us
  • Facebook
  • MySpace

Tu Comentario


Nombre *
Correo *
Web/blog - Si desea mostrarlo
Código de Seguridad
 
Los Campos marcados con (*)
Son obligatorrios

AVISO IMPORTANTE


Apegados a la libertad de expresión y a las políticas de privacidad de éste sitio web, LA PRENSA procederá a moderar los comentarios de su edición línea a partir del 1 de julio de 2010.

En aras de fomentar un debate de altura entre nuestros lectores, LA PRENSA no publicará comentarios que contengan expresiones ofensivas, imputaciones de delito, acusaciones personales o que inciten a la violencia. En ese mismo sentido, sólo se publicará aquellos textos cuyo contenido esté estrictamente relacionado a la nota objeto del comentario.

LA PRENSA tampoco publicará comentarios escritos en mayúsculas o que hagan enlace hacia otros sitios webs no autorizados y únicamente se publicará comentarios escritos en español.

Los comentarios y opiniones que expresen nuestros lectores no son necesariamente compartidos por Editorial LA PRENSA, ni la empresa se hace responsable por sus contenidos.

Se le solicita a los lectores reportar un comentario publicado que contradiga estas disposiciones a: comentarios@laprensa.com.ni y/o ediciondigital@laprensa.com.ni
Para que sea removido.
Noticias por correo
Suscríbase gratis para informarse diariamente desde su correo-e

Siga a LA PRENSA en Twitter
LA PRENSA Blog
Feb 7, 2012

La vasija rota

martha
Autor: Carlos A.Lucas Arauz Era, querido Azzâm , una vasija preciosa...

Feb 7, 2012

Bolsitas pequeñas, peligrosas y algo más

Karen Rappaccioli-Tunnermann
Concientización entusiástica. ¡No más Basura! Por Karen...

Feb 6, 2012

Tres recomendaciones técnicas al señor Presidente

RENE SABAS GOMEZ
Si el presidente Ortega entiende y acepta que hay que disciplinarse en...