El fraude electoral del 2008 fue un “absurdo matemático” combinado con “chabacanería”. Así lo describe el director ejecutivo del Grupo Cívico Ética y Transparencia, Roberto Courtney, quien dice que para las elecciones presidenciales del 2011, Daniel Ortega —que busca la reelección—ya no podrá jugar con la carta que desperdiciaron en las municipales. Un fraude de esa magnitud ya no se podría dar, dice.
Sin embargo, el reto está planteado para las fuerzas políticas opositoras que, según la óptica de Courtney, a veces levantan sospechas, como si hubiera “compadre hablado” y el discurso y los reclamos de éstos fueran nada más una cortina de humo para despistar.
Los próximos serán dos años electorales. En el 2010 se realizarán las elecciones regionales en la Costa Caribe, y lo más probable es que se den en el marco de unas elecciones limpias y transparentes. La medicina que necesita el Consejo Supremo Electoral actual para sacudirse la mugre que le quedó incrustada después del fraude.
Pero en el 2011 no se sabe exactamente qué podrá pasar, ya que se espera que las próximas elecciones presidenciales sean organizadas por un cuerpo de magistrados electorales “nuevo” que probablemente no permitiría otra reelección de Ortega, y —si acaso lo permiten— quizás hagan el conteo de votos con todas las de ley.
Por si acaso, Ética y Transparencia tiene planeado ya un plan en el que se fomente la participación de todos los ciudadanos como observadores electorales para que no se repitan esas cosas que como dice Courtney “no son remediables” ya que si el Estado de Nicaragua falló en darle solución al fraude, lo que queda será ver si decide devolver el derecho y respeto al voto de los ciudadanos.
::: ¿En la práctica qué podría pasar con los resultados de las elecciones del 2008?
Es bien sencillo. Los partidos, por estrategia política y sostenibilidad de un mensaje político de ‘te robaron el voto’, para mantenerlo vigente, tienen que hablar del pasado, pero el verdadero problema es que eso no ocurrió como por arte de magia, ocurrió por un diseño que apunta a amputar el derecho al voto de los nicaragüenses.
Por ejemplo, en el último año uno de los elementos que se destaca es que la Corte Suprema (de Justicia) se colude para negar el derecho de los nicaragüenses ya no sólo al voto, sino a conocer los resultados de las elecciones junta por junta, como dice la Ley Electoral y como dice la Ley de Acceso a la Información. Encontrás que un sector de la Corte Suprema, con ciertas irregularidades anda en otros temas (políticos), de manera que el partido de gobierno toma las decisiones judiciales, entonces electoralmente hablando la Corte se colude...
::: Entonces queda demostrada la capacidad de dominio del Frente Sandinistas en las instituciones del Estado.
Eso fue evidente desde el comienzo. El proceso del pacto puso a un partido en el poder por razones principalmente de casualidad. Es decir, lo que había era el desencanto, la mayoría no estaba a favor de ese partido organizado (FSLN) y por ser la alternativa, no por mucho contenido propio el Partido Liberal pasó a recaudar tantas vertientes de antisandinismo, incluyendo personas muy de izquierda que votaban contra Daniel (Ortega).
Einstein definía la estupidez como hacer lo mismo siempre, confiando en que el resultado va ser distinto. En ese sentido, el mensaje es para los liberales, sobre todo que en el aspecto del tribunal electoral, no resuelve que le den su mitad. Lo que necesita el país como mínimo para tener autoridades electorales creíbles, es un reemplazo de todos ellos, no tanto por la captura de un partido sobre el otro, sino que es un tribunal que ha cometido un pecado que no tiene retorno.
::: Algunos proponen que se reforme la Ley Electoral, que se cambien las reglas del juego. ¿Es necesario eso para mejorar el sistema electoral?
Al final de cuentas por diseño, siempre, en toda circunstancia, operativizar esa Ley siempre corresponde a una autoridad que en Nicaragua es el Consejo Supremo Electoral. Independientemente de los contenidos que le des a esa Ley, tiene que administrarlo este Consejo Supremo. Al final del día el tema es ¿qué tan bueno es el tribunal que la administra? Y peor, ¿cuánta colusión pueda haber con otras autoridades del Estado para hacer lo que ocurrió aquí?
Hay cosas mínimas que el Consejo mismo por índole elemental debería investigar. Tiene municipios donde hubo más votos que votantes. Y los dos números son de ellos. Cómo no van a ir a preguntar cuando tienen un montón de Juntas Receptoras de Votos donde el total de votos es superior a la cantidad de electores que hay en ese padrón. El caso de 400 a cero en una Junta, cuando salieron treinta y pico en la tele diciendo ‘yo voté de otro modo’, y el padrón de esa mesa contiene 200 y pico de electores. ¿Cómo puede ser esa Junta parte del resultado final?
::: Usted ha dicho en otras ocasiones que el fraude no se realiza el mismo día de las elecciones. ¿Desde cuándo se pudo haber gestado?
He visto fraudes en varias partes. Como Ética y Transparencia hemos observado elecciones en treinta y pico de países. Toda esa experiencia enseña que los fraudes se dan de todo tipo y en el caso de Nicaragua se mezclaron varios.
El caso de León es bien interesante porque es un fraude que hubiera sido muy difícil de revertir aún con observadores nacionales e internacionales puestos. Así de bien hecho estaba. Tenés un conteo, emitís las actas, pero posteriormente se anulan. Abrís la bolsa, anulás los votos, que es algo sencillo sólo ponés otra X, entonces producís otra acta.
Es decir, a partir de tener custodia del material, lo alterás y producís otra acta que va entrar en conflicto con las que se publicaron en la Junta Receptora de Votos. ¿Cuál es la decisión salomónica ahí? Hay dos salidas. Cuando aparecen dos actas, abramos la bolsa y contemos los votos. En ese caso garantiza que el acta buena va ser la de quien tenía custodia de los votos. Invitás a los observadores para que vean el conteo y terminan certificando algo que no deberían. Y la otra salida, es la de ‘no vale esa Junta’, pero normalmente hicieron eso en juntas donde ganaba la oposición. León es de ese tipo, un trabajo... ¡púchica! Si el observador no está ahí, si es del tipo OEA que va aparecer sólo a la hora del conteo... por eso lo de los nacionales. Los observadores nacionales hubieran salido de esa junta con acta.
Por esa razón cuando se robaron Granada en el 2004, la primera que intentaron cambiar, al día siguiente estaba saliendo Ética y Transparencia con sus actas de los observadores. Entonces fueron a una Junta en Tecolostote donde no había habido observador y la anularon.
Lo de León fue un trabajo fino pero hay unos trabajos chabacanos como Nindirí. Hubo lugares donde con el penúltimo reporte, faltaba contar una Junta, es decir, como máximo faltaban 400 votos, los liberales le van a ganar al Frente por 600. Matemáticamente es imposible. En esos lugares se ve la chabacanería, se ve que en el despelote se empezaron a disparar en varios municipios de una forma grotesca.
::: ¿Cree que el primer ensayo fue en el 2004?
Claro. En primer lugar estamos hablando de un proceso de descomposición de un tribunal electoral. El 2004 es la primera circunstancia en que se da esa situación, que se revierte el resultado de un municipio.
Ahorita hay quien cree que hay mucho de compadre hablado y que por alguna razón extraña un partido que podía ser el partido mayoritario del país (PLC) se ha resignado a convertirse en una especie de muestra de democracia. Tenemos en el gobierno a un partido que aspira a un modelo de partido único y dentro de eso siguen jugando a la democracia. Uno juega a eliminar (partido) y el otro a seguir compartiendo (poderes). Dentro de ese esquema de “vos poné tu mitad y yo pongo mi mitad”. ¡Se los van a comer vivos siempre!
::: El representante de la Cooperación Europea en Nicaragua dijo en una entrevista a Domingo que las elecciones regionales del 2010 van a ser una prueba de fuego para el Consejo Supremo Electoral. D
a la impresión de que ya no vale la pena discutir si hubo fraude. ¿Usted cree que con la capacidad que tiene el Frente Sandinsita y el dominio en las instituciones del Estado, las elecciones del 2010 sirvan de parámetro?
Estemos claros de la capacidad del partido sandinista y del control que tiene de las instituciones, de hacer lo que quiera hacer. Pero esto no es asunto de quiero o no quiero, es asunto de conveniencia. Si el aparato electoral funciona en el 2010 es porque el Frente Sandinista decidió que así sea, por razones concretas. Una, rehabilitar un poco el tribunal electoral. Su sueño dorado es que Daniel Ortega llegue a las elecciones (2011) con este mismo tribunal electoral. Ahora no sólo para que le cuente los votos a como a él le gusta, sino también para que le permita ser candidato, porque la resolución de la Corte Suprema es tan buena como sea lo sea el Consejo Supremo Electoral y su disposición de acatarla. En ese sentido, las elecciones de la Costa (Caribe) podrían servir para rehabilitar el aparato electoral, sobre todo porque no es gran cosa lo que se está jugando allá, en el fondo no se están jugando casi nada. Esa es la realidad desde el punto de vista político. Para los locales se está jugando muchísimo.
También está la naturaleza en que el Frente aborda el asunto del poder, que da una muestra bastante compulsiva de levantarte la parada. O sea, tenés un gobierno que lo mínimo que debería recordar es su ejercicio pasado como gobierno, que sube con una mayoría aplastante, y diez años después sale con unas elecciones de sobrevivencia.
::: Pero el Frente Sandinista parece saber controlar todo eso.
Es que ¿sabés que pasa? Si te vas a la posición más confrontativa, polarizás la cosa, hacés el resultado más certero. Si aquellos con los que se pelean le devolvieran con la misma moneda, el proceso de empobrecimiento se radicalizaría y habría conflictos de transferencia de poder porque muy probablemente el gobierno tendría que llegar a extremos de impopularidad, digamos violencia callejera, para poderse sostener. Y hay que estar claro de lo que viene después. Te das cuenta de la irresponsabilidad de que un país, a partir de las imprudencias de su gobernante, sea enviado a un proceso de destruir su aparato productivo, atrasarse 30 años... algo que acaba de pasar.
Entonces uno ve en la cooperación internacional una respuesta menos con el hígado y un poco más estratégica. Este país no necesita que le ayuden a alcanzar el fracaso económico. Es por eso que la Cooperación Europea soltó diez millones para un proyecto de educación, y es porque a final de cuentas ése es el gran tema de Nicaragua. Mientras tengamos un perfil ciudadano de 16 años, tercer grado de educación primaria e ingresos de 70 dólares al mes, un ciudadano que tenemos sumido en situación de subsistencia para el que la política es algo exótico, que ocurre entre ladrones y que no se puede meter porque no tiene tiempo.
::: ¿Qué lección le queda a la oposición?
La cuestión matemática está clara para todos los partidos. Cada cual puede sumar más o menos cómo están las cosas y en ese sentido el Frente puede decir qué iría en alianza con uno de los dos liberales. Pasaría a ser mayoría constitucional y eso puede ser atractivo para uno de los dos partidos liberales. Es un juego en el cual los dos liberales ven que si suman le ganan al Frente, pero el Frente tambien ve que si se suma a uno de ellos gana mayoría constitucional y habría que ver una especie de repartición de poder, habría que ver cómo trata el electorado ese tipo de coaliciones. Es un juego político muy dinámico en el cual hay enormes márgenes de lo que se podría considerar aceptable. Lo del 2006 fue algo aceptable dentro de la política. Lo del 2008 no y poco probable pudiera prosperar. El robarse unas elecciones nacionales es demasiado complicado, tendría que ser Nicaragua una ficha geopolítica muy importante como para que alguien (un país extranjero) se meta.
Este gobierno tiene que tomar todo eso en cuenta. Cuando la democracia es perfecta la mayoría más mínima de un grupo sobre otro, te garantiza que la democracia gana. Cuando la democracia tiene sus imperfecciones todavía un 6 a 4 funciona. Puede gobernar el que tiene 4 frente al que tiene 6, con dinámicas como ésta: el 4 es más organizado, estratégico, el 6 es disperso. Pero ya no podés con el 7 a 3 y menos con el 9 a 1, a menos que tengás las fuerzas armadas. Nicaragua estaba en los márgenes del 9 a 1 hasta la revolución de 1979. Un 7 a 3 es casi imposible sostenerlo y este gobierno tiene que tomarlo en cuenta porque entró con 38 (por ciento de votos), es decir, seis y pico contra tres y pico.
::: O sea que ve difícil que repitan el fraude “bien hecho”, como le llamó.
Es que no dije que fuera bien hecho. Dije que fue variopinto. Si lo medimos por su éxito tampoco podemos estar seguros porque yo creo que es un proceso en el que el Frente se habría fortalecido con 70 bien ganado, que con un 100 en estas circunstancias. Si lo que vamos a considerar éxito es simplemente que no se revirtió a poner a los legítimos ganadores en la silla edilicia, ése es el único éxito, pero el precio lo convirtió en un fracaso. Además, desde el punto de vista estratégico yo creo que al Frente le hubiera gustado guardarse esta cartita para el 2011. Que todo el mundo llegara a las elecciones del 2011 como llegamos a las del 2008, púchica, estos majes están raros pero no creo que se las roben... ¿será?. Hay diez mil cosas que la gente se pudo haber estado imaginando en el 2008 que significaban el beneficio de la duda y eso ya no lo tenés en el 2011. El factor sorpresa ya lo perdieron y como organización militar ellos saben la importancia del factor sorpresa. Eso le quitó el brillo, y políticamente estando claros que iban a tener que pagar el precio, decidieron no revertirlo porque el precio de todos modos iban a pagarlo. Pero el costo político le quitó bastante la gracia.