Política

El mandatario Leonardo Argüello se enfrentó a Somoza, pero aquel lo sacó del palacio presidencial a punto de tanques.
Desde sus primeros días en el poder, hubo roces. No leyó el nombramiento del dictador y éste lo miraba con recelo desde el mismo día de posesión.
FOTOS DE LA PRENSA/CORTESÍA FAMILIA ARGÜELLO
En las roconolas de la vieja Managua se escucha esta canción del maestro Peñaranda: “Se va el caimán, se va el caimán... ¡se va para Barranquilla!/ Se va el caimán, se va el caimán/¡Se va para Barranquilla!”. El coro repite la idea y una rebelión se anuncia desde los parlantes.
La melodía tiene un ingrediente más. En esta Nicaragua significa que se va Él; que la gente ya no lo verá caminar engreído en su uniforme militar haciendo lo que le da la gana. Y Él, El General, es Anastasio Somoza García, jefe director de la Guardia Nacional, gordo, cara ovalada, asomando la calvicie, dueño del Partido Liberal Nacionalista, aficionado al mambo, presidente durante diez años continuos del país y el padrino de la candidatura del hombre que ahora se le rebela, a quien ha pensado como una marioneta el día de la nominación, un títere perfecto de 72 años.
Pero la suerte va esta vez contra el titiritero. El muñeco quiere tener vida propia y Somoza, que erigió una dinastía a punto de sangre y fuego que duraría aún después de su muerte 43 años, aplasta al abogado entrecano, vestido de saco y corbata, zapatos de dos colores, bigote espeso y barba tupida, tal como se ve en la fotografía color sepia que sus familiares conservan más de sesenta años después.
Argüello nunca regresará la banda presidencial, porque muere creyendo que es Presidente de la República.
La historia del ascenso y la caída de Argüello fue dramática. Antes que las roconolas hicieran popular la partida del Caimán, La Prensa publicaba diario esa frase celebrando que Somoza ya no sería Presidente. La oposición presionaba de la mano de su líder Enoc Aguado, ex vicepresidente en la época de José María Moncada, que se presentó como candidato a las elecciones de 1947, en las que el dictador había elegido a Leonardo Argüello Barreto como su candidato.
En esos años, Fabio Gadea Mantilla escuchaba la pegajosa canción y alimentaba su posición política leyendo el periódico. Entendía la situación de Nicaragua bajo la bota de Somoza. Tenía 16 años, aún no podía votar (se empezaba a los 18) y era estudiante del Pedagógico. Eran los años rudos de Nicaragua cuando Estados Unidos apadrinaba a las dictaduras en América Latina y no había a quién recurrir en el exterior.
En la convención para elegir a su candidato en León, los somocistas eligieron a Argüello por orden de su jefe que obvió a dos de sus amigos: Lorenzo Gutiérrez Gutiérrez y Alejandro Abaunza Espinosa. Somoza miró en Argüello el prototipo de gentleman inglés: educado, abogado de profesión, con vínculos familiares con el presidente Juan Bautista Sacasa y relacionado con el presidente José Santos Zelaya, pues uno de sus primos había sido médico de la esposa del caudillo liberal.
“La imagen que se tiene de él, con el paso del tiempo, es totalmente absurda. Para mí el presidente Argüello estuvo a punto de salvar a Nicaragua. Si Leonardo hubiera logrado su cometido ¿cuántas cosas no se hubieran evitado? Guerras y todo. Era un hombre honesto, serio, incapaz de robar un centavo”, asegura Monseñor Federico Argüello, de 95 años, sobrino del Presidente, vestido de guayabera blanca y pantalón negro en su residencia en carretera a Masaya. Que la gente recuerde a su pariente como un fantoche no le causa gracia.
El día que el leonés Leonardo Argüello Barreto aceptó ser Ministro de Gobernación de la administración Somoza recibió un agrio reclamo. Su primo Victorino Argüello, conocedor de las entrañas del somocismo y padre de Monseñor Argüello, le reclamó que hubiera aceptado trabajar con un sinvergüenza. Argüello ―asegura su sobrino― respondió: “Yo soy político Victorino, vos no. Yo voy a acabar con Somoza”.
En la familia, se recordaba a Somoza como un cobarde tras el asesinato a traición contra Sandino en 1934. Discreto, Argüello creyó que la única forma de salvar al país era acabar con el dictador desde adentro, según su sobrino. Calló, se fue abriendo paso entre los círculos más cercanos a Somoza hasta que éste lo eligió como su candidato.
En aquellas elecciones de febrero de 1947, Argüello soportó todas las críticas. Nunca dijo nada, pero cuando todos miraron que se rebelaba a Somoza, la gente empezó a quererlo. Así se lee en los diarios de la época.
Argüello llegó al poder tras esas elecciones consideradas las más fraudulentas de la historia hasta las del año pasado. Según Gadea Mantilla, en 1947 el tribunal electoral era dirigido por Modesto Salmerón que sería, según el veterano periodista, el Roberto Rivas de entonces.
Monseñor Argüello lo recuerda fumándose un habano e instando a la gente a votar con un estilo muy peculiar. “Voten, voten, que luego cuento yo”, decía carcajeándose y se abría paso entre las filas que eran únicamente dos, porque no había voto secreto y la gente se hacía en la hilera de su candidato favorito.
Bastaba que se recorrieran los centros de votación y cualquiera podría saber que ganaba Aguado.
Sin embargo, la Guardia Nacional custodió los votos al final de la jornada, luego vino el recuento (“Voten, voten, que luego cuento yo”, decía Salmerón).
En la práctica, la decisión popular fue invertida. 18 mil votos fueron colocados a favor de Aguado y 184 mil para el fantoche de Somoza, qué pesar, aquel hombre que las pancartas comparaban con Somoza en sus recorridos en campaña, porque eran “savias de un mismo árbol”.
En la explanada de Tiscapa, el primero de mayo de 1947, un sonriente Argüello describió qué diferente sería su posición del papel que le había dado Somoza.
“No seré, tenedlo por seguro, un simple presidente de turno arrastrado por el manso llevar de la costumbre y la tradición”, dijo.
Según el historiador Roberto Sánchez Ramírez, el dictador se encolerizó. Con el rostro colorado, el tirano se preguntaba viendo a su ungido, ¿a qué hora? ¿Desde cuándo los pájaros le tiran a las escopetas?
La sutileza del dictador quedó en evidencia. Veintiséis días después, el carro Buick negro de Argüello giró en el recodo de La Curva, seguido por dos vehículos más que venían de la Casa Presidencial en la Loma de Tiscapa, un edificio construido en la administración Moncada que tenía un estilo “mozárabe o mudéjar”, describió en un artículo el profesor Julio César Sandoval quien fue testigo de estos acontecimientos.
Para cuando el golpe ocurrió, Somoza y el nuevo presidente tenían una historia de encontronazos. “Se apresuró demasiado”, analiza Monseñor Argüello.
En los días previos al desenlace, hubo mucha tensión. En La Prensa, se hablaba de que Argüello no debería emular lo gastón de administraciones liberales como la de Moncada. El nuevo presidente parecía muy seguro de que cambiaría muchas cosas.
En su primera comparecencia pública, omitió leer el nombramiento de Somoza como jefe director de la Guardia Nacional. Esos problemas internos desembocaron en lo inevitable. La casa presidencial fue rodeada de tanquetas y militares.
“Nicaragua vivió 26 días de alegría porque por primera vez un Presidente de la República, caminaba a pie desde la Avenida Roosevelt hasta el Malecón. La gente lo saludaba. Ya había dado declaraciones de que iba a quitar los rieles del ferrocarril que estaban en Montelimar a Somoza. Que no tenían porque pagar sus empleados con los reales del ferrocarril”, se acuerda Gadea Mantilla.
Somoza y Argüello se dijeron de todo, pero el ungido siempre fue comedido en público. El domingo 25 de mayo de 1947 dijo en La Prensa que todo estaba normal. “Entiendo que nunca ha estado el Ejército más fuerte y unido en la actualidad. Tanto los jefes como los oficiales saben que su honor militar les obliga a mantenerse alrededor de la Constitución a la que han jurado defender”.
Pero a nivel privado, Argüello recibió muchos insultos. La esposa de Somoza, Salvadora, mandó a sacar todos los muebles de la Casa Presidencial, porque los consideraba propiedad de la familia.
“La Primera Dama, la esposa de don Leonardo, quiso retener unos jarrones de mata de piedra, pero dijo doña Yoya (Salvadora) gritando: Esos jarrones también son míos. ¿Te los querés robar? ¡Sabía que sos puta, no sabía que eras ladrona! La Casa Presidencial quedó vacía. Don Leonardo mandó a traer sus butacos de junco y todos los asientos de su casa, mientras abajo, en la Avenida Roosevelt, el pueblo gritaba mueras contra La Guardia”, relató el profesor Sandoval.
En las roconolas de la vieja Managua se oía: “Se va el caimán, se va el caimán/Se va para Barranquilla”. La marioneta quería tener vida propia.
A las nueve de la mañana del último día de Argüello en el poder, el presidente mandó a retiro a Somoza. Antes, el director de la Guardia había aceptado la propuesta y pidió tiempo para arreglar unos asuntos. Tenía armado entonces su rompecabezas político y no cabía este traidor.
Cuando recibió la orden de retiro, que le llegó a dejar el secretario privado de Argüello, Somoza soltó una carcajada que se escuchó en toda Managua, según el historiador Roberto Sánchez Ramírez.
El Parlamento declaró loco a Argüello y rodeado por militares el hombre debió irse al exilio. Monseñor Argüello lo encontró en México y cuando regresó a Managua, dejando atrás al tío, no esperaba lo que ocurriría. Ocho días después, le avisaron que había muerto producto de un problema cardíaco. El titiritero vivió en cambio hasta el 21 de septiembre de 1956, cuando bailando mambo en León, celebrando una nueva candidatura presidencial, un poeta sacó su pistola y... ¡boom!
2009
Nov 09
12:26a.m
ALBERTO ALEMAN dice:
IGUAL LE PASO A ALEXIS ARGUELLO, COMO NO QUISO SER TITERE BOOM.
2009
Nov 08
08:29p.m
Francisco C dice:
Senores: es un articulo con valor historico de el cual cada quien obtiene sus propias conclusiones y ensenanzas, esa es la historia, el articulo es muy bueno, nos ensena que Nicaragua ha estado llena de traiciones, ladrones, dictadores, asesinos, etc. y que todavia esa lacra no se ha terminado, Nicaragua no ha podido superar esa peste cuyos virus todavia estan entre nosotros y que es mas, se han multiplicado, pero tambien ensena que su castigo les llega, es una leccion de escuela si asi lo vemos, de historia de Nicaragua, estudiamos el pasado para reparar el presente que nos proyecta al futuro, necesitamos mas articulos de esos, necesitamos embebernos de la historia patria verdadera no la que "los vencedores/invasores" nos ha impuesto.
2009
Nov 08
06:09p.m
Leon dice:
Tomas Borgen mato a Carlos Fonseca,,,,,,,, que mas se puede esperar de estas lacras que se autollaman Sandinistas?
2009
Nov 08
12:32m
sergio antonio bermudez chavarría dice:
estamos en realidad absoluta Nicaragua no volvera a ser Republica,pues no hay hijos que la amen en la asamblea Nacional si es que se le puede llamar asi,todo lo hacen al cálculo de sus beneficios,de todos es sabido la ley que la corte emana en la reelección,ja Arnoldo se hace el sueco vale la pena el enfrentamiento por favor creo que laderecha a la par de la izquierda.
2009
Nov 08
12:10m
Caitudo dice:
La historia se repitio con las elecciones municipales, pero no ocurrira con la NACIONALES porque el pueblo no dejara robarse, de eso puede estar seguro Roberto Rivas quien vera la derrota de su amo desde Costa Ricar donde estara exiliado.
2009
Nov 08
11:27a.m
La Colacha C Via dice:
Edy dice algo cierto. Y también La Prensa debería de decir lo que ellos bien saben de la muerte de Pedro Joaquín, que fueron los piricuacos los que lo mataron y no Somoza. No es justo que hasta la fecha de hoy mantengan esos datos en secreto y dejen que le echen la culpa a un hombre que, si bien es cierto fue un dictador, no fue tan chancho como Ortega, Lenin, Bayardo, Tomás, Gustavo, Arnoldo, el "purpurado" Miguel y su hijo Roberto, etc.
2009
Nov 08
10:45a.m
Gerald Hernandez dice:
Exellente Articulo!!! Para Dr Paciencia, para mi es nuevo, tengo 20 anos y no sabia sobre ese acontecimiento. Es bueno que se publique esto para que las nuevas generaciones sepan de nuestro pasado. Excellent Article!!! Gracias por siempre escribir de nuestro pasado, ojalas las nuevas generaciones leyeran articulos como estos, para no volver a cometer los mismos errores del pasado.
2009
Nov 08
10:20a.m
AL TOWERS dice:
SUCEDIO UN 9 DE NOVIEMBRE, DEL 2008....DIFERENTES ACTORES, DIFERENTES DELINCUENTES, PERO EL MISMO FIN ..HABRA UN RIGOBERTO QUE SE ALZE PRONTO...& NO EN LEON, SI NO EN EL CARMEN..
En la práctica, la decisión popular fue invertida. 18 mil votos fueron colocados a favor de Aguado y 184 mil para el fantoche de Somoza, qué pesar, aquel hombre que las pancartas comparaban con Somoza en sus recorridos en campaña, porque eran “savias de un mismo árbol”.
En la explanada de Tiscapa, el primero de mayo de 1947, un sonriente Argüello describió qué diferente sería su posición del papel que le había dado Somoza.
2009
Nov 08
07:57a.m
Edy dice:
Parece que el diario La Prensa se inclina hacia la izquierda. Deberian de ser mas neutrales, siempre estan sacando reportajes acerca de la dictadura de los Somozas pero muy pocas veces sacan reportajes de la dictadura del FSLN en los años 80's, porque les guste o no les guste le parezca o no le parezca lo que hubo en Nicaragua desde el 19 de Julio de 1979 hasta Abril de 1990 cuando Doña Violeta Barrios de Chamorro asumio como presidenta de Nicaragua, fue una DICTADURA. Deberian de sacar mas reportajes de todas las atrocidades que los Sandinistas cometieron en esos años, años de la noche obscura
2009
Nov 08
05:39a.m
Dr Paciencia dice:
Este articulo no dice nada nuevo, es solo una demostracion de lo que realmente ha sido, es y sera la Politica Nicaraguense. UNA REAL CHANCHADA.
Es como dice el GRINGO - "LA MISMA MIERDA CON DIFERENTES MOSCAS".
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