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Deportes | lunes 9 de noviembre 2009

Un duelo de amor y odio

La barra nunca dejó de expresar sus emociones a los árbitros.
LA PRENSA/ ADOLFO MONTANO

Sentimientos contradictorios se suscitan en los partidos cruciales del Campeonato de Futbol de Primera División, y este domingo en el juego entre Walter Ferreti y los Caciques del Diriangén los ánimos estuvieron en su punto máximo.

 

Los colores rojinegros del equipo local decoraron nuevamente las gradas del Estadio Olímpico del IND. Al otro extremo estaba un número discreto de aficionados del Diriangén.

 

Sobre el corredor frente a las gradas están los vendedores de comida y bebidas. “Cerveza, Flor, Victoria”, se escuchaba la voz sonante del muchacho de la cerveza, quien se encargaba de calmar la sed insaciable de un público que no sólo asistió a animar a sus equipos, sino también en sostener una batalla con las árbitros del partido.

 

“Vos árbitro hijo de ...”, que no te fijás, decía un hombre exaltado porque el juez central no cantó una falta sobre José Carballo, del Ferreti

 

“¡Gol!”... gritó el narrador desde la cabina de radio, la barra capitalina enmudeció, mientras la tropa Cacique festejaba.

 

“A dónde están, a dónde están, los h.. que nos iban a ganar”, coreaba la barra diriambina.

 

Credito: LA PRENSA/A. MONTANO

 

 

 

El árbitro pitó el descanso y los insultos recayeron sobre él, pero éste parecía un hombre de hierro. “Siempre es así, ya estoy acostumbrado”, dijo al salir para pitar el segundo tiempo.

 

El panorama cambió en la segunda mitad. El Ferreti ganaba 2-1, y los elogios y aplausos eran la señal de aprobación de la fanaticada al árbitro.

 

“Así es, árbitro, perfecto”, decía el mismo hombre que antes lo había insultado.

 

Pero al ambiente cambió con rapidez. el Diriangén emparejó el juego 2-2 y una cascada de frases provocativas hizo temblar por primera vez a los árbitros.

 

“Qué ladrón, estás ciego m...”, fue la frase que más se escuchó a gritos tras el empate.