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Internacionales | lunes 9 de noviembre 2009

Las estatuas de Buda

 

LA PRENSA/AFP/Shah Marai

 

EDICIÓN DIGITAL

 

Conduciendo su burro de carga, una mujer afgana pasa justo frente al sitio donde alguna vez estuvo una de las estatuas de Buda, en la ciudad de Bamiyán. El lugar situado a unos 200 kilómetros de Kabul, se encuentra en un valle por donde pasa el antiguo camino que unía a China con Asia Central.

 

La ciudad era la casa de dos famosas estatuas de Buda, esculpidas en la roca de un acantilado hace 2,500 años, hasta que fueron dinamitadas por los talibanes en 2001, meses antes de que el intolerante régimen fuera derribado en una invasión encabezada por Estados Unidos.

La excusa de los talibanes para destruir las milenarias reliquias, era que dichos íconos iban “en contra del Islam”.

 

Junto a los budas también fue destruida toda la colección de estatuas que existía en el Museo Nacional en Kabul, hecho que dejó estupefacta a toda la comunidad internacional.

 

Para el líder talibán Mullah Mohammed Omar, quien se mantuvo impasible ante las protestas de los organismos como la Unesco, la respuesta fue concreta y lapidaria: “No me importa nada, sólo el Islam”. Incluso, la autoridad religiosa resolvió que si las piezas de las estatuas destrozadas, tenían algún valor económico “también tendrán que ser aplastadas”.

 

Las estatuas datan de la época de control budista en la región, antes de la llegada del Islam en el siglo IX.