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Opinión | miércoles 11 de noviembre 2009

Otra vez turbas contra LA PRENSA

Para hoy teníamos previsto referirnos al 49 aniversario del histórico asalto a los cuarteles de la Guardia Nacional en Diriamba y Jinotepe, que grupos de revolucionarios democráticos armados realizaron el 11 de noviembre de 1960.

 

Este capítulo de la larga historia de luchas pacíficas y armadas por la libertad y la democracia en Nicaragua, ha venido quedando sepultado en el olvido. Pero es necesario rescatarlo, sobre todo cuando los demonios de la reelección y la dictadura otra vez andan sueltos en Nicaragua, pues todas esas luchas heroicas en las que muchos nicaragüenses ofrendaron sus vidas, o sufrieron exilio, persecución, cárcel y torturas, se libraron precisamente contra el vicio nefasto de la reelección y el continuismo de una dictadura dinástica, cruel y perversa, como la que ahora tiene la pretensión declarada de imponerse para siempre.

 

Sin embargo, es preciso denunciar y condenar el ataque con piedras y morteros, que bandas orteguistas perpetraron el lunes recién pasado por la tarde contra las instalaciones de LA PRENSA y Diario Hoy, amenazando la vida y la integridad física de las personas que trabajan en esta empresa.

 

Ese mismo día, al cumplirse el primer aniversario del fraude electoral más grande de la historia nacional, mediante el cual el régimen orteguista le robó a la oposición más de cuarenta alcaldías, las bandas oficialistas agredieron también con alarde de violencia a manifestantes pacíficos en diversos lugares del país. Inclusive, las turbas llegaron al extremo de atacar el cuartel central de la Policía Nacional, en Managua, donde se encontraban reunidos los altos mandos policiales encabezados por la Primera Comisionada, Aminta Granera Sacasa.

 

LA PRENSA denunció inmediatamente la agresión de las turbas, no porque tengamos la esperanza de que las autoridades hagan algo, pues si hasta el mismo cuartel general de la Policía es atacado por los antisociales orteguistas, y no pasa nada, significa que están cubiertos con la impunidad del poder dictatorial. Denunciamos la agresión de las turbas para que quede el registro de todos los actos ilícitos y criminales del régimen orteguista, porque igual que ha ocurrido con las anteriores dictaduras, también ésta tendrá que dar cuenta ante la justicia del pueblo.

 

Sin duda que la libertad de expresión y de prensa está pasando por un mal momento. Pero esto ocurre no sólo en Nicaragua, sino también en muchos otros países de América Latina. Precisamente el mismo día que las bandas orteguistas atacaron las instalaciones de LA PRENSA y Diario Hoy, en uno de los paneles de la 65 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que concluyó ayer en Buenos Aires, Argentina, se señaló que en general la libertad de prensa se encuentra ahora en “una coyuntura desgraciada”. En materia de libertad de expresión, dijo al respecto, el jurista venezolano Asdrúbal Aguiar, en este momento “no se cumplen siquiera los fallos de las instancias judiciales internacionales”.

 

En realidad, la “coyuntura desgraciada” por la que atraviesa actualmente la libertad de expresión y de prensa, es mucho más dura en los países donde imperan gobernantes absolutistas y violentos, como Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua. Ellos sienten un odio cerril a la libertad de prensa porque, como dijo en la SIP el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, doctor Ricardo Lorenzetti: “La libertad de expresión tiene un importante rol institucional porque permite la crítica, combate la idea del pensamiento único y la de una sociedad homogénea”.

 

En ese mismo orden, el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, expresó que el populismo “aparece cuando un gobierno se ubica más allá de la ley y abusa del poder y el presupuesto del Estado”. Pero el también periodista uruguayo alentó a tener esperanza, porque “los populismos no echan demasiada raíz. No les veo condiciones de permanenciaÂ… La lucha eterna de la libertad persiste. Pero lo importante es sentir que la estamos ganando. Esta batalla ideológica ya es una batalla de retaguardia”. Y advirtió Sanguinetti que las intemperancias (o sea la intolerancia, la violencia y las agresiones de los regímenes autoritarios) “no nos deben arrojar a nosotros a la intemperancia”.

 

Tiene razón Sanguinetti. En Nicaragua, junto con el pueblo y las fuerzas democráticas el Diario LA PRENSA ya asistió a los funerales de la dictadura somocista y de la primera dictadura de Daniel Ortega. Y sin dudas de ninguna clase que asistirá también al entierro de esta nueva dictadura.