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Opinión | sábado 14 de noviembre 2009 Honduras, sólo faltan dos semanasDentro de 15 días se van a celebrar las elecciones generales en Honduras, que representan la solución genuinamente democrática de la grave crisis política en la que se encuentra el país, desde el 28 de junio de este año, cuando el ex presidente Manuel Zelaya tuvo que ser destituido de su cargo por los poderes institucionales, tras cometer violaciones graves y reiteradas a la Constitución y desacatar al Poder Judicial y al Tribunal Supremo Electoral.
Es cierto que las elecciones no resolverán la crisis por sí mismas y automáticamente. Sin embargo, crearán un nuevo escenario y abrirán la puerta a la recomposición institucional sobre una base genuinamente democrática, como es la manifestación de la voluntad popular en las urnas electorales.
Además, sin duda que no será fácil la celebración de esas históricas elecciones del próximo domingo 29 de noviembre. Las fuerzas oscuras del zelayismo y sus padrinos externos, están empeñadas en impedir el desarrollo democrático de Honduras. Por eso están recrudeciendo la violencia y van a cometer sabotajes de toda clase, contra la realización del acto electoral. De hecho Honduras ha venido siendo atacado por actos de violencia cada vez más criminales, como por ejemplo el secuestro y asesinato de personalidades políticas y sociales vinculadas o no a altos funcionarios del gobierno provisional. Y lo más seguro es que la violencia se incrementará de aquí al 29 de noviembre. Pero peor violencia criminal han desatado los terroristas talibanes y de Al Qaeda contra las elecciones en Afganistán, y no las han podido impedir. En el Perú, los terroristas de Sendero Luminoso practicaron inauditas acciones de crueldad contra los votantes, pero la firme voluntad democrática del pueblo peruano derrotó la estrategia extremista y terrorista de los comunistas senderistas.
En Honduras, lamentablemente no son sólo los extremistas zelayistas y sus padrinos externos los que conspiran contra las elecciones democráticas programadas para el próximo 29 de noviembre. También lo hace la OEA, en la que casi todos los representantes gubernamentales, unos por solidaridad ideológica con Zelaya, otros por oportunismo y los demás por cretinismo político, se han plegado a la posición de Hugo Chávez y demás gobernantes del Alba, a quienes la democracia sólo les interesa para suprimirla y quieren restaurar a Manuel Zelaya en el poder para convertir a Honduras en otro peón del llamado socialismo del siglo XXI, cuya expansión e imposición es financiada con los petrodólares de Venezuela.
Pero la posición de Hugo Chávez, Daniel Ortega y compañía es comprensible, aunque de ninguna manera sea justificable. Lo que no se puede ni siquiera entender es que también gobernantes democráticos, le hagan coro al chavismo y sostengan el absurdo criterio de que las elecciones hondureñas sólo pueden ser válidas si Manuel Zelaya es restaurado en el poder. Afortunadamente ya algunos gobiernos democráticos, comenzando por el de Estados Unidos, están modificando su actitud con respecto a la crisis de Honduras. Por lo tanto hay fundadas esperanzas en que después de las elecciones poco a poco todos tendrán que ir aceptando los hechos consumados. Por eso decimos que las elecciones crearán un nuevo escenario de legitimidad en Honduras, y al final sólo los extremistas como Hugo Chávez y Daniel Ortega quedarán rechazando la democracia hondureña.
El diario de Honduras, El Heraldo, señaló en su editorial del jueves de esta semana, titulado “El tiempo que sea necesario”, que: “Algunos países del mundo, que no reconocen como legítimo al actual régimen hondureño, todavía insisten en que la completa ejecución del acuerdo firmado el 30 de octubre (es decir, la restauración de Manuel Zelaya) debe hacerse antes de las elecciones; sin embargo, el cambio de posición de Washington ha hecho también girar a favor del régimen actual a otros gobiernos... Existe plena conciencia de la necesidad de que las elecciones se conviertan en el punto de partida de la solución a la crisis, pues es una realidad incuestionable que el país necesita contar con un gobierno que sea reconocido por todo el mundo”.
De modo que al estar Honduras cada vez más cerca de las elecciones, lo está también del fin de la crisis, lo cual nos regocija. Y más nos alegra saber que las elecciones libres en Honduras no sólo serán un triunfo de la democracia hondureña y una derrota contundente del chavismo y del orteguismo, sino que también serán un aliento a la lucha por la libertad y la democracia en Venezuela y en Nicaragua.
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