Boca de Sábalo, Río San Juan
Entre las húmedas y frías montañas que rodean las pasivas aguas del río San Juan, se cultiva uno de los mejores cacao nicaragüense, que por su alta calidad en su aroma, contextura y sabor ha conquistado el paladar de Europa, América del Norte y del Sur.
El delicioso cacao es cultivado por unas 200 familias de diez comunidades de Río San Juan, que hace cuatro años optaban por emigrar hacia Costa Rica agobiadas por el desempleo y la falta de oportunidades que impera en esas zonas de tierra adentro del país, donde el olvido de los gobiernos de turno es evidente.
La falta de acceso a servicios básicos, como la electricidad, el agua potable y de transporte, no han sido obstáculos para que las 200 familias pobres logren cultivar con calidad el cacao que la empresa alemana Ritter Sport les compra y transforma en chocolate, que se comercializa en distintos mercados mundiales.
El señor Antonio Tardencilla es un ejemplo de ello. Él vive junto a su esposa y sus nueve hijos en una finca ubicada en la comunidad Nueva Libertad, a casi cuatro horas del casco urbano del municipio de Boca de Sábalo.
En medio de las montañas, donde sólo se puede escuchar a lo lejos el cantar de los pájaros y el chillido de los monos congos que saltan de un árbol a otro, —animales propios de la zona—, Tardencilla vive desde hace varios años en un pequeño rancho, donde hace cuatro años dejaba a su esposa e hijos para ir a trabajar a Costa Rica en los cortes de café y banano.
El hombre, de 52 años, cuenta que debido a que el salario que recibía de los cortes no le daba “ni para comprar la camisa de mis hijos ”, optó por regresar a Nicaragua y dedicarse a sobrevivir de lo poco que sembraba.
Al pasar el tiempo, la impotencia y desesperación fue ganando terreno en la vida de Tardencilla, pues veía cómo su choza se pudría poco a poco como consecuencia de las lluvias que caen casi todo el año en la zona.
Pero la vida de este hombre cambió a finales del 2004, cuando fue invitado a participar en un proyecto denominado Sistemas de Producción Agroforestal Sostenible, un programa financiado por la Cooperación Austriaca para el Desarrollo y dirigido por el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade).
A través de este programa, Tardencilla junto a otras 200 familias fueron capacitados sobre el cultivo de cacao y otras especies, como canela, clavo de olor, pimienta negra y dulce.
Inicialmente Tardencilla optó por probar suerte con la siembra de media manzana de cacao, el cual le dio jugosas ganancias, lo que le permitió levantar una nueva casa para sus pequeños hijos y no volver a emigrar.
EL PROGRAMA
Melba Navarro Prado, asesora del proyecto, señaló que las familias fueron capacitadas desde la siembra, manejo del cultivo, corte, proceso de certificación y así como la calidad.
“Se les enseñó desde la selección de la mazorca, separarlas por tipos, cacao finos, cacao amargos, mazorcas enfermas y tamaño de la semilla”, precisó.
El programa está siendo desarrollado en diez comunidades de Boca de Sábalo, entre los que figura Las Minas, Gordiano, Buena Vista, Laguna Blanca, Brenes, Maritza Quezada, Nueva Quezada, Nueva Libertad y El Bosque.
En promedio que cada familia siembra es entre una y tres manzanas de cacao. En total existen 450 manzanas de cacao cultivadas dentro del programa financiado por Austria, precisó Prado.
Actualmente la inversión en este programa asciende a un poco más de 300 mil euros, calculó.
CACAO CON ROSTRO DE MUJER
Uno de los mayores alcances del programa es que ha ayudado a mejorar la vida de mujeres que se encontraban sumergidas en la extrema pobreza, debido al abandono de sus parejas con numerosos hijos.
Epifania Sánchez es una de ellas. Hace varios años esta mujer tenía que ir a Costa Rica a trabajar como empleada doméstica para poder sostener a sus cuatro hijos.
Con los ingresos que le está generando la venta de cacao y especies, Sánchez cuenta que ha podido enviar a sus hijos a la escuela, y espera pronto ampliar a seis manzanas la siembra de cacao.
Modesta Reyes es otra mujer que ha logrado salir adelante con sus cinco hijos mediante el cultivo de cacao.
Antes de ingresar al programa, Reyes también iba a Costa Rica a trabajar con uno de sus hijos en los cortes de café, donde le pagaban 300 colones por cada lata acopiada.
“Iba para ganar dinero y vestir a mis chavalos”, asegura Reyes, quien recuerda que cortaba café en medio de las bajas temperaturas.
Decidió regresar a Nicaragua porque tenía abandonada su finca y a su mamá que se quedó en el rancho con sus otros hijos pequeños.
Después de un corto tiempo, Reyes logró ingresar al programa de cultivo de cacao y hoy sobrevive de cada cosecha.
Con sus ingresos, Reyes ha podido comprar una vaca, que espera que en el futuro produzca leche para empezar a fabricar con el cacao que siembra chocolates artesanales.
También esta mujer ha podido adquirir caballos y mulas, entre otros animales.
Visiblemente alegre, Reyes dice que ahora podrá asegurar los estudios de secundaria de sus hijos, uno de los cuales cursa cuarto, y el otro quinto año.
Elba Bello, quien es madre de cuatro hijos, se mostró contenta porque dice que ha logrado surgir de la pobreza y que espera garantizar a su familia una vida económica más estable.
EL TRABAJO EN FAMILIA
Hace cuatro años Ambrosio González decidió entrar al programa, aunque no estaba convencido de los beneficios económicos que le daría este cultivo, porque veía un mercado restringido para este producto.
Por eso inició a sembrar apenas media manzana, pero poco a poco vio que el cacao tenía mercado tanto nacional como internacional.
González aseguró que al ver la jugosa ganancia que dejaba el cultivo optó por ampliar a cuatro manzanas la siembra.
“Ahora me siento alegre porque puedo mantener a mi familia con lo que gano con la siembra de mi cacao”, expresó.
Una de las ventajas que tiene la siembra de cacao es que durante todo el año el productor puede cosechar el grano, cuyo pico de producción es entre febrero y abril.
Como parte del proyecto, los 200 productores recibieron, además de capacitación técnica, insumos para sus fincas, entre ellos semilla de cacao, plantas de canela, cítricos y otros.
En El Castillo hay 14 centros de acopio de cacao en baba y presecado. Para este año se estima que el volumen de producción será de 1, 900 quintales de cacao. La gran mayoría se exportará.
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