|
Nacionales | martes 24 de noviembre 2009 Un mar de contradicciones
Gladys de Jesús López, empleada de Alexis Argüello, dijo que ella vio cuando su patrón se disparó en el pecho, pero a la vez su versión contradice a la de la viuda en cuanto a los golpes que el ex campeón tenía en el rostro. Las declaraciones vertidas ayer por Gladys de Jesús López Nicaragua, de 45 años, quien laboraba como doméstica del matrimonio Argüello-Rizo, han sacado a luz nuevas contradicciones en torno a la muerte del tres veces campeón mundial de boxeo Alexis Argüello (q.e.p.d.).
López, quien tenía cuatro años de trabajar como doméstica en la casa de Argüello, fue una de las principales testigos para la Policía. Según ella, fue la única persona que observó cuando Argüello se disparó.
López presume que la única vez que el cuerpo de su patrón pudo haberse golpeado fue cuando se cayó de la cama a causa del impacto del disparo que se habría propinado. Según ella, poco a poco se desplomó hacia el lado derecho de su cuerpo, sin embargo, también asegura que no le vio ningún golpe en le rostro.
Esta versión contradice lo que aparentemente la viuda Karla Rizo dijo a los hijos mayores de Argüello cuando consultaron sobre los golpes en el rostro de su padre.
En la edición del viernes Dora Argüello relató que el pasado primero de julio ella preguntó en ese momento a Rizo sobre los golpes que presentaba el rostro de su padre.
“Me dijo que se les había caído cuando lo sacaban del cuarto, o sea ¿a quién se le cayó? Ahora sale diciendo en una entrevista (que dio a Univisión) que fue cuando se disparó (que) cayó de frente. Puras payasadas”, dijo Dora Argüello.
Ayer la hija de Argüello reiteró: “Ella me dijo a mí que se les había caído saliendo del cuarto”.
En el mismo programa de la cadena Univisión, Rizo dijo que Argüello se mantenía deprimido “porque sufría una grave enfermedad”
En la edición de LA PRENSA de ayer, el médico personal de Argüello, Henry Castillo Briceño, rechazó que su amigo estuviera enfermo.
Ayer que LA PRENSA llamó a la viuda de Argüello, esta vez Karla Rizo sostuvo que Argüello sufría “depresión crónica”.
“No tenía ninguna enfermedad física, lo que estaba padeciendo era de depresión, era una depresión crónica lo que tenía, por lo mismo, le hacía sentir a él que le dolía esto, que le dolía el otro, que aquí, que allá”, refirió Rizo en una rápida conversación con LA PRENSA.
Pero, antes de apagar su teléfono celular, dijo: “Pero sabés, que estoy cansada, ya me harté, el que quiere creer que me crea. Ya no quiero seguir dando declaraciones absolutamente a nadie”.
No obstante, López, la doméstica, señaló: “Para serle franca no, nunca pues supe que él tenía alguna enfermedad, tal vez su esposa (sabía)”.
NI SIQUIERA LE VIO GOLPES
Aunque la mujer alegó que no se enteró si el rostro del tres veces campeón mundial de boxeo presentaba golpes.
“Para serle franca no le miré golpes, si se golpeó en la caída (...) cuando cayó de la cama, cayó boca abajo”, refirió López.
Fotografías en poder de LA PRENSA, y reconocidas la semana pasada por el director del Instituto de Medicina Legal, Zacarías Duarte, revelan que el rostro y algunas partes del cuerpo de Argüello presentaban múltiples traumas producidos por golpes contundentes.
Este es el croquis que realizaron peritos de la Policía Nacional. Por la trayectoria de la bala, Argüello habría caído hacia su izquieda, mientras que la doméstica, quien asegura que vio cuando se disparó, dice que cayó hacia su derecha. LA
El forense Zacaría Duarte aseguró el jueves pasado que las fotografías son las del dictamen remitido a la Policía Nacional.
La Policía ha evitado ofrecer una versión sobre el particular, aunque el viernes la jefa de Relaciones Públicas, comisionada mayor Vilma Reyes, manifestó estar dedicada a las tareas policiales propias de la cobertura de las manifestaciones del sábado y prefirió abordar el tema en la presente semana. Ayer únicamente se conoció extraoficialmente que para la Policía “es caso cerrado”.
ESTABA TRANQUILO
Extrañamente la empleada relata que la noche antes de su deceso “yo a él lo vi tranquilo en su casa”.
A Argüello, López lo recordó bromeando con ella. Esa noche, según dijo ella, su patrón le comentó: “Cada día me siento como viejo y a veces yo me quiero morir, y le digo yo ¿por qué se quiere morir? No sé, dice”.
Argüello le habría respondido: “Estaba fregando (bromeando), me he hecho muchos exámenes y nunca me sale nada”.
López dice que le respondió: “Ah, yo también he andado enferma, pero usted no aparenta ni yo tampoco (...)”.
Argüello siguió comentando: “Lo único que estoy padeciendo es de unos insomnios que no duermo, hay noches que duermo, hay noches que no”, recordó López.
Esa noche —señaló López— él pidió que le sirviera la cena cerca de las 7:00 p.m.
“Normal cenó, subió a su cuarto, allí se metía a ver televisión, ya yo no subía, me quedaba viendo televisión en el cuarto de abajo”, explicó López.
EXTRAÑO LLAMADO
Sorpresivamente a eso de las 2:00 a.m. del primero de julio, López fue despertada por un llamado a su puerta por parte de la madre de Rizo, de nombre Mayra. “Fíjese que su jefe está que se quiere matar”, fue advertida López, sin saber explicar los motivos por los cuales la suegra de Argüello recurrió a ella.
López aseguró que cuando ella subió a la segunda planta de la casa, la esposa de Argüello gritaba pidiéndole que no se matara, ella mientras tanto dice que se paró en la entrada del cuarto, mientras su patrona salía escalones abajo.
"En el cuerpo se encontró evidencias de impacto único.Por las características del orificio de entrada se puede determinar que el disparo se produjo con contacto firme del cañón sobre la piel...”. Versión de la jefa de Auxilio Judicial, comisionada mayor Glenda Zavala, basada en el informe del IML, el 1 de julio. no menciona otros golpes, que sí estaban descritos en el informe del IML y nunca fueron divulgados". LA PRENSA/R. ORTEGA La mujer relató que cuando ella se quedó en el cuarto, Argüello estaba sentado en la cama, con el arma entre las piernas, con la cabeza agachada, que levantó para verla cuando ella le habló intentando llamar su atención tenía “una mirada bien triste”.
López, en esto coincide con Rizo, calcula que su patrona bajaba el tercer escalón de las gradas de la casa, cuando se escuchó el disparo, con el arma que habría accionado Argüello.
La mujer comentó que cuando Argüello realiza el disparo, éste se quejó y empezó a manar abundante sangre “como el chorro de una paja (...) yo estaba pues asustada al ver y me quedé viéndolo, él se fue poco a poco yéndose así (ella se inclina hacia su derecha) cayó al piso, cayó un solo boca abajo (...) A esa hora doña Karla dijo ya se mató subió rápido, lo levantamos entre los escoltas que estaban allí, yo no me fijé si llevaba golpe o no”.
Poco después —dice López— los escoltas de nombre Clever y César junto al vigilante Salvador, ayudaron a Rizo a bajar el cuerpo para trasladarlo a la camioneta donde lo llevaron al Hospital. Ella dice que el cuerpo nunca se les cayó, pero si iba dejando manchas de sangre por toda la casa.
El Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, aseguró que de introducir los familiares de Alexis Argüello (q.e.p.d.) una denuncia ante esa instancia, orientarían a la Policía. No obstante, recordó que en casos “donde hay sangre, tiros, homicidios, asesinatos”, es la Policía la que investiga, por ser “una institución superespecializada”. Recordó que esto es igual que en otros países, el fiscal espera los reporte policiales.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,6 A |