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Internacionales | miércoles 25 de noviembre 2009

Macabro sacrificio

 

 

Unos 200 carniceros usaron largos cuchillos para matar a los búfalos, que han sido ofrecidos a la diosa hindú Gadhimai junto a otros animales como cerdos y gallos. LA PRENSA/AFP/Prakash Mathema

 

KATMANDÚ/EFE

 

 

Unos cinco millones de devotos hindúes acudieron ayer al sacrificio masivo de 15,000 búfalos de agua en el sur de Nepal, un rito que ha sido criticado por organizaciones de defensa de los animales.

 

El jefe del distrito de Bara, Tara Nath Gautam, dijo a Efe que aproximadamente cinco millones de personas han acudido al ritual y aseguró que no se han registrado protestas en los aledaños de la zona habilitada para el sacrificio.

 

El sacerdote del templo de Gadhimai, Mangal Chaudhary, constató que "no hay espacio ni para caminar" en el lugar y cifró en 15,000 los búfalos de agua o búbalos sacrificados hasta ahora.

 

"La matanza continuará hasta bien entrada la tarde y el número final podría llegar a 18.000", aseguró a Efe por teléfono.

 

Unos 200 carniceros usaron largos cuchillos para matar a los búbalos, que han sido ofrecidos a la diosa hindú Gadhimai junto a otros animales como cerdos y gallos.

 

Pero el ritual no ha finalizado: hoy debe cerrarse con el sacrificio de unos 150,000 machos cabríos, según la estimación del sacerdote, encargado de oficiar la ceremonia.

 

Varios grupos de defensa de los animales en Nepal y la India han protestado por la matanza pero el Gobierno se ha escudado en la tradición para no prohibirla.

 

Incluso la veterana actriz francesa Brigitte Bardot escribió sin éxito una carta al presidente nepalí, Ram Baran Yadav, para que detuviera el ritual.

 

Consumada la matanza, las cabezas de los búfalos son enterradas en una fosa común, mientras la carne es ofrecida a los devotos. LA PRENSA/AFP/Prakash Mathema

El sacrificio, que se ejecuta cada cinco años, congrega a millones de peregrinos en el sur de Nepal, más de la mitad de ellos provenientes de la vecina India.

 

Este sacrificio ritual de animales, probablemente el mayor del mundo, tiene lugar en un espacio de tres kilómetros cuadrados en el distrito sureño de Bara, aunque los búfalos serán decapitados en un área incluso más reducida.

 

Las autoridades nepalíes han desplegado a 1,200 agentes en la zona para evitar incidentes durante el rito, que este año ha atraído la atención de los medios de comunicación.

 

"Las cabezas de los búfalos se entierran en unas fosas de 2,75 metros de profundidad en los aledaños del templo", describió el sacerdote.

 

CARNE SE REPARTE A LOS FIELES

 

"La carne de los búfalos se da como prasad (ofrenda) a cualquier devoto que la consuma", continuó Chaudhary, quien añadió que el comité organizador vende las pieles de los animales tras la matanza.

 

Habitualmente son las castas más bajas las que comen carne de búfalo, aunque la de macho cabrío es de consumo más general.

 

El festival se celebra desde hace siglos, pero ahora ha recibido severas críticas de grupos defensores de los animales y personalidades destacadas.

 

La más singular de ellas fue Bardot, quien escribió una carta al presidente nepalí, Ram Baran Yadav, para que detenga un ritual que calificó "cruel e inhumano".

 

"He dedicado toda mi vida a proteger a los animales y el mejor regalo que podría recibir por esta lucha sería el anuncio de que se detiene este sacrificio de animales", suplicó la actriz.

 

En Nepal, varios grupos han protestado también por un rito que consideran "inaceptable" en pleno siglo XXI.

 

"El hinduismo no sanciona el sacrificio ritual de animales", dijo a Efe la presidenta de la Red de Animales de Nepal, Pramada Shah.

 

"Estamos en contra de la forma cruel en que los animales son asesinados. Les cortan primero las patas y luego los matan", denunció.

 

La activista también censuró que los sacrificios no cuenten con unas mínimas medidas sanitarias y, pese a que admitió que es difícil que esta práctica desaparezca de forma inmediata, abogó por un "esfuerzo sostenido" para que en un tiempo sea así.

 

Su grupo ha pedido al Gobierno que intervenga, pero las autoridades se escudaron en que la matanza es una tradición.

 

 

Unos 15,000 búfalos de agua fueron ofrendados a la diosa Gadhimai.

LA PRENSA/AFP/Prakash Mathema

CUESTIÓN DE RELIGIÓN Y FE

 

"Es una cuestión de religión y fe. No puede detenerse", dijo a Efe el jefe del distrito de Bara, Tara Nath Gautam.

 

Bara "es un centro de poder divino. Cuando se desea un hijo, un trabajo, buena salud o cualquier otra cosa, se hace una ofrenda a la diosa Gadhimai", explicó el sacerdote, quien aseveró que los devotos "ven sus sueños cumplidos".

 

Políticos y activistas de la India, país ligado étnica y culturalmente al sur de Nepal, enviaron una petición abierta a través del diario nepalí "Kathmandu Post" para que se detenga esta práctica.

 

"La diosa Gadhimai no ha pedido ser deshonrada de esta forma y no quiere ser vista como la Diosa del Sufrimiento", reza la petición, firmada entre otras personalidades por Maneka Gandhi, díscola política de la dinastía Nehru-Gandhi.

 

Gandhi condenó que sacerdotes, ganaderos, contrabandistas de animales, vendedores de alcohol y otros negociantes desaprensivos se aprovechen de la superstición popular para ganar dinero.

 

Pese a las presiones, las autoridades religiosas encargadas de organizar el festival lo tienen claro: el ritual seguirá adelante.

 

"Estoy siguiendo mi dharma (ley natural) y los demás no deberían interferir", arguyó Chaudhary, cuya familia ha detentado durante diez generaciones el sacerdocio del templo Gadhimai.