Nacionales

Por: Wilder Pérez R.
Enero no llega aún, pero las rachas de vientos fuertes ya se están presentando en distintos puntos del país.
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) registró rachas de hasta 30 kilómetros por hora en la región del Pacífico, donde se vienen presentando las mayores velocidades de los últimos días.
Rosalva Silva, meteoróloga del Ineter, informó que la velocidad de los vientos se debe a que están predominando altas presiones en la atmósfera sobre Nicaragua.
Las altas presiones se caracterizan por los cielos despejados, sol brillante y vientos rápidos en esta época, que se extiende hasta marzo, cuando el hemisferio norte pasa de invierno a primavera.
El pronóstico del Ineter para hoy indicaba que el día será similar al de ayer lunes, debido a que las altas presiones se mantendrían casi inalterables sobre el territorio nacional.
Las velocidades más relevantes de los vientos se registraron en Nandaime, la Meseta de los Pueblos, en donde los vientos moderados alcanzaron la velocidad de 30 kilómetros por hora.
En Managua los vientos también alcanzaron la velocidad de Oriente, pero no de forma permanente, sino a rachas, indicó Silva.
En la región del Pacífico, a nivel general, se espera que continúe un cielo con poca nubosidad o medios nublados ocasionales. Se esperan velocidades de vientos de entre diez y 15 kilómetros por hora, aunque con rachas que podrían llegar a los 25 kilómetros por hora.
En el Norte y Centro de Nicaragua se espera que los vientos continúen con una circulación ligera, pero también podrían presentarse rachas de hasta 20 kilómetros por hora.
En las regiones autónomas del Atlántico el Ineter espera condiciones similares a las del Pacífico en cuanto a la velocidad de los vientos, con la diferencia de que podría haber cielos un poco nublados y lluvias aisladas.
Aunque en diciembre los vientos suelen empezar a soplar con mayor fuerza, las imágenes de los vendavales suelen verse con más frecuencia en enero y hasta en febrero.
El peligro de los vientos no sólo es que se caiga una torre o un rótulo sobre la carretera, sino también que ocurran incendios forestales.
Desde 2007, tras el paso del huracán Félix, existe el temor de que ardan las 1.3 millones de hectáreas de bosques que tumbó el ciclón, y que hoy representan la mayor cantidad de combustible regada en Nicaragua.
El peligro del viento se debe a que éste ayuda a propagar las llamas y la época seca dificultaría apagar un incendio.
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