Opinión

El año que recién comienza promete ser crucial para la ciencia del país. De concretarse los planes del Conicyt, podríamos imaginar los mejores pronósticos para el futuro científico nacional.
En los primeros meses se espera contar finalmente con la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), la Política y el Plan Nacional de CTI, tres metas que han permanecido fallidas y pendientes desde la creación misma del Conicyt.
Muchos años han pasado desde que se formularan estos tres propósitos fundacionales del Conicyt. Sin embargo, dada su prolongada fragilidad e inoperancia —como resultado de una serie de factores de los que he opinado antes en LA PRENSA— mantienen hasta hoy plena validez y continúan siendo la justificación principal de la existencia de este brazo del Estado en asuntos científicos.
Aunque la investigación científica como quehacer intelectual es de data reciente en Nicaragua, su promoción y financiación se le ha cargado desvergonzadamente a la caridad extranjera. De ser aprobada por la Asamblea Nacional, la Ley General obligará al Estado a asumir de una vez su responsabilidad de apoyar sistemática y permanentemente el desarrollo científico nacional.
Las políticas de ciencia y tecnología ocupan un lugar especial dentro del diseño de estrategias para el desarrollo de las naciones en tanto son herramientas transversales en un sistema socioeconómico fundamentado en el progreso del conocimiento como recurso para el desarrollo con equilibrio ecológico y bienestar humano.
Mientras la Política de CTI trata de instituir —por vez primera en Nicaragua— una política de Estado en materia de ciencia y tecnología, el Plan —práctico y operativo— dotará a la política de una acción estratégica de mediano y largo plazo.
Un instrumento adicional que apoyará el desarrollo científico técnico es la materialización de una ayuda española gestionada por la Vicepresidencia en marzo pasado, junto con la llegada de más auxilio español para el CNU, solicitado y revisado hace varios años. Esta colaboración, consistente de materiales y equipos de laboratorio, modernizará los principales centros e institutos de las universidades públicas. De manera que, gracias a la cooperación extranjera, Nicaragua quedará dotada para empezar a jugar en la primera división de la producción de conocimientos en la región.
A propósito, conscientes de la evidente reducción de la cooperación, convendría explorarse las posibilidades de que en el ámbito científico la cooperación española remediase parcialmente el éxodo de la sueca. En materia científica España tiene mucho que compartir con Nicaragua. España es hoy la décima potencia mundial en investigación científica. Mientras la tasa de científicos por habitante en Nicaragua es de 0.1 por mil, en España alcanza el 3.3. Naturalmente, más que equipararnos a España, el objetivo debe ser madurar nuestro sistema y dotarlo de medios humanos en la medida necesaria.
No supondremos ingenuamente que, una vez aprobada la Ley de CTI y recibida la ayuda española, el progreso suceda automáticamente. En las universidades persisten serias limitantes al desarrollo científico. Una dificultad seria es que éstas disponen de sus recursos según las necesidades de docencia, siendo este criterio, si no exclusivo el primordial para asignar las plazas universitarias, reduciendo la investigación a una función accesoria.
Los investigadores se enfrentan a unas estructuras sofocantemente rígidas. A falta de un estatus o carrera científica, permanecen atascados en un sistema que, por lo general, todavía no honra su rol en la sociedad del conocimiento.
La mayor barrera la constituyen seguramente las serias limitaciones de la cultura política presente para abordar temas complejos como la ciencia y la técnica. Dado el contexto actual —en donde prevalece la arbitrariedad y se emula el caciquismo— no puede esperarse un cambio súbito.
Paradójicamente —reconozcámoslo con objetividad— apoyándose en un puñado de científicos y tutelado por la Vicepresidencia de la República, el trabajo del Conicyt ha mejorado significativamente. Lo que fuera un programa de la cooperación extranjera, ha devenido en la labor habitual del Conicyt: becas, subsidios, congresos, vínculos con universidades, la Academia de Ciencias y otros organismos, cooperación con instituciones homólogas internacionales, entre otras actividades.
Por ello, aunque a todas luces el ambiente de intolerancia y atropello no sea el más estimulante para el trabajo intelectual, estos planes son buenos presagios, que no deberían quedar en simples promesas de Año Nuevo. En esto, al mismo tiempo que renegamos de los funcionarios y políticos que no entienden los desafíos del quehacer científico, alertamos también que la planificación desde arriba promueve la mediocridad por lo que, al definir las prioridades de la investigación científica, urge involucrar a los científicos mismos, quienes saben exactamente dónde aprieta el zapato.
El autor es doctor en Biología Molecular
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A
2010
Ene 25
07:13p.m
Alex dice:
Creo que el autor pudo haver dicho mucho mas con menos palabras y mas claridad. Parece que esta escribiendo una disertacion cientifica, casi en clave, que solo el comprende.
Dos cosas comprendi, que hay un plan para dirigir al pais en una direccion mas cientifica y la ayuda espanola con nuevos laboratorios.
Esas dos cosas - talvez en la imaginacion - son suficientes para dirigir a un pais sub-sub-sub desarrollado en la direccion correcta.
Son suenos y pesadillas las que vivimos y sin ciencia !
2010
Ene 25
03:49p.m
DESGÜABILADO dice:
El nombre del autor es Jorge Huete Pérez. Parece que el editor o el diagramador están bajo los efectos de algún ansiolítico o somnífero. Pongan el nombre de los autores de artículos en la página de opinió.
2010
Ene 25
10:19a.m
Jose R. Vallejos dice:
Felicitaciones! Estas son buenas noticias para Nicaragua y para aquellos que creemos que la ciencia es una herramienta vital para sacar a Nicaragua del subdesarrollo. Algunas preguntas: Que tipo de coordinacion existe entre Conicyt-Universidades-Empresa Privada que resulte en la Investigacion cientifica y publicacion de dichos datos a nivel nacional e internacional? Podria ligarse la asignacion de dinero a Universidades con la cultura de investigacion y publicaciones?
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