Opinión

Por: Arquímedes González
El cortometraje dura 12 minutos y fue realizado en catorce meses por más de cincuenta personas de la empresa española Hampa Studio. Durante esos minutos se presenta la historia de una niña que deja su casa y su familia para buscar una estrella. La calidad de la producción es innegable y, también, su originalidad, pues no hay diálogos, sólo música y una delicada ambientación a cargo de la Orquesta Sinfónica de Valencia, España.
En Nicaragua, tierra de poetas, miles de niños, jóvenes y adultos nos sabemos este poema de memoria y muchos crecimos declamando y queriendo ser como el personaje, por lo que estoy seguro que cuando lo vean, sentirán la misma emoción que yo experimenté al descubrir a esa graciosa pequeña fascinada con su estrella descubierta en el firmamento y más tarde, viendo desfilar a los cuatrocientos elefantes.
La niña “sin permiso del papá”, sale en un bote hacia los mares para alcanzar la estrella enfrentándose a tormentas, barcos fantasmas y tenebrosos piratas. Luego empieza el ascenso hacia la montaña, igual a como describe Darío “bajo el cielo y sobre el mar, por la luna y más allá” hasta cortar el astro de sus sueños.
Para mí fue fascinante descubrir lo que puede lograr la imaginación. Primero, la de Darío al narrar una historia llena de ternura, ritmo y mensajes y, segundo, la de poder plasmarla en una película en la que se puede sentir el sello de la poesía en las escenas. Y más que un homenaje a Darío, es la celebración de que aún es posible luchar por conseguir los sueños. Es una proclamación de esperanza para acabar con los miedos de cada uno de nosotros y una alegoría para seguir luchando por nuestros objetivos, sueños, aspiraciones o como queramos llamarlos.
Los productores de la cinta gastaron un total de un cuarto de millón de dólares en hacer realidad el proyecto y lograron recuperar el veinte por ciento de lo invertido, “vendiendo estrellas” en su portal digital. Y es que ellos no se han quedado de brazos cruzados. Desde noviembre del año pasado, el cortometraje ha sido presentado en diferentes localidades de España tanto al público infantil como al juvenil. Incluso, se han hecho proyecciones en Palestina, en hospitales y centros de atención de niños autistas.
Y aunque Margarita no logró el Goya al mejor cortometraje, cumplió con creces su objetivo, porque así se perpetúa la imagen de Darío y se le ofrece a las nuevas generaciones de todo el mundo la oportunidad de conocer a este raro vate nicaragüense, quien revolucionó la poesía y que aún hoy en día es un gran referente de las letras hispanas.
Yo espero que este cortometraje llame la atención de las televisoras nacionales y lo proyecten para toda la familia y, si es posible, el Ministerio de Educación debería encargarse de hacerlo llegar a las escuelas de todo el país. Mientras tanto, cada uno de nosotros que contamos con servicio de Internet, podemos disfrutarlo en familia escribiendo las palabras 'Margarita' y 'cortometraje' en cualquier buscador.
A casi un siglo de la muerte de Darío, ocurrida el 6 de febrero de 1916, puedo asegurarles que tanto él como Margarita ya tienen sus estrellas brillando en sus pechos.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A
2010
Mar 06
10:10a.m
Romeo Alfa dice:
deberiamos traer ese cortometraje Margarita , basado en el famoso poema del bardo nicaragüense Rubén Darío, a Nicaragua, presentarlo a nivel nacional, ser una muestra del orgullo de nuestra nación,homenaje a nuestro maestro de luz Rubén Dario.
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