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Economía | miércoles 10 de marzo 2010

Las remesas iniciaron el 2010 con cifras negativas

Las remesas familiares siguen sin dar muestras de recuperación porque empezaron el 2010 con números negativos.

 

En enero pasado, en comparación con enero del 2009, las remesas cayeron en 5.5 por ciento, al pasar de 62.7 millones de dólares en enero del 2009, a 59.2 millones de dólares en enero del presente año, según cifras oficiales publicadas por el Banco Central de Nicaragua.

 

En el año 2009 las remesas familiares cayeron de forma consecutiva desde febrero hasta diciembre, siendo enero el único mes que crecieron. Con la caída en enero de 2010, serían 12 los meses consecutivos de caída.

 

El año pasado Nicaragua percibió 768.4 millones de dólares a través de remesas, 49.7 millones menos que en el 2008.

 

El economista Óscar Neira explicó que esta caída sostenida en las remesas se debe al desempleo en Estados Unidos, causado por la recesión económica que aún no termina.

 

Neira recordó que en ese tipo de países quienes pierden el empleo primero son los inmigrantes; en el caso de Estados Unidos, los latinoamericanos. Esto afecta el flujo de envíos de dinero a sus países de origen.

 

Costa Rica y Estados Unidos, en ese orden los dos principales destinos de los migrantes nicaragüenses, han sido fuertemente golpeados por la crisis económica mundial.

 

Estudios hechos por organismos dedicados a la investigación de la migración han determinado que el grueso de las remesas, que ingresan a Nicaragua, vienen de Estados Unidos, pues los montos de envíos desde Costa Rica son menores.

 

Según confirmó a finales del año pasado el Banco Central de Costa Rica, las remesas hacia Nicaragua habían disminuido en los primeros nueve meses del año pasado en 7.7 millones de dólares (unos 158 millones de córdobas, al cambio de ese momento).

 

RECUPERACIÓN EN EE.UU. NO MEJORA LAS REMESAS

 

 

Aunque varios expertos han manifestado que la economía de Estados Unidos da muestras de recuperación, ésta no se traduce en una mejoría de las remesas debido al persistente desempleo.

 

“Esa recuperación en Estados Unidos no ha sido en recuperar niveles de empleos, sino que se están mejorando las ventas, el consumo de las personas, pero el nivel de desempleo está bastante alto, anda por el 10 por ciento... No ha logrado recuperar a las personas que se desemplearon durante la recesión”, explicó el economista.

 

El hecho de que el empleo no empiece a recuperarse aún, sostiene Neira, provocará que la recuperación económica de Estados Unidos sea mucho más lenta.

 

Neira estima que esta caída sostenida del flujo de los envíos desde el exterior afectará principalmente a los hogares pobres, que dependen de remesas para suplir sus necesidades más elementales.

 

“Eso va a traducirse en mayores problemas en la población pobre, de poder tener acceso a alimentos; si tenían pequeñas inversiones en reparar la casa también, se va a reducir su capacidad de compra, la gente va a tener que consumir sólo lo necesario”, expresó.

 

La reducción en la capacidad de compra de los receptores de remesas —explicó el economista— afectará al sector de industria y al comercio “porque cuando la gente tiene dinero compra, gasta y demanda; entonces la demanda va a seguir deprimida de parte de estos hogares, que son numerosos”.

 

El sector comercio ha reconocido la afectación por la caída en el flujo de remesas en Nicaragua. Según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), el comercio decreció el año pasado en 2.4 por ciento, según datos publicados por el Banco Central de Nicaragua.