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PolĂtica | sábado 27 de marzo 2010 Militares ponen en riesgo la democracia
Javier Meléndez mientras impartía la cátedra sobre Seguridad Hemisférica a estudiantes de la Universidad Americana (UAM). Las estadísticas confirman que Nicaragua sigue siendo el país más seguro de la región, gracias a que ha mantenido la política y la seguridad en esferas separadas, pero la tendencia de nombrar militares en cargos públicos podría cambiar ese panorama, comentó Javier Meléndez, experto en temas de seguridad del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).
Esa separación que establecía que la seguridad estuviera en manos de la Policía y el Ejército, y la política en manos de los políticos, es uno de los logros de la democracia, porque define el lugar de las Fuerzas Armadas y les exige “rendir cuentas y ser respetuosos del control civil”, explicó.
Sin embargo, ahora existe el temor de que ese esquema cambie y provoque consecuencias impredecibles, porque cuando se mezcla “al partido con el político, el militar y el policía, la democracia se comienza a descomponer”, porque los militares al entrar al ámbito político “pierden el sentido de discriminar hasta dónde pueden llegar”, advirtió el especialista.
DÉFICIT DE DEMOCRACIA
Meléndez, quien impartió una cátedra sobre Seguridad Hemisférica a estudiantes de la Universidad Americana (UAM), señaló que “cuando los militares pierden el sentido de la limitación, terminan entendiendo y asumiendo que su función puede ser trasladada a cualquier ámbito de la vida institucional del país, y eso no puede ser”.
Advirtió que abrirle esa puerta a los militares es decirles “son capaces, porque son organizados y disciplinados, de hacer cosas que van mucho más allá de lo militar”, pero la mezcla provoca “un déficit de democracia, más déficit de información y más déficit en todos los ámbitos”.
El riesgo en Nicaragua ahora es que los militares, que tienen muy arraigado el concepto de invasión, “comenzarían a invadir las instituciones políticas, el gobierno y las instituciones públicas con una lógica que no tiene nada que ver con lo que se espera de una sociedad democrática con instituciones abiertas y transparentes, donde la gente tiene el derecho decir lo que quiere”, afirmó Meléndez.
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