Nacionales

Por: Adelia Sandoval
En los recientes actos de violenciaocurridos
en la UNAN Managua se evidenció la tenencia
de armas de parte de civiles.
LA PRENSA /ARCHIVO
Carlos Cruz, un joven de 16 años, recuerda con tristeza y temor la muerte de su primo, José Sierro, de 14 años, la cual ocurrió el 23 de diciembre del año pasado, frente al colegio Salomón Ibarra, en el barrio Enrique Gutiérrez, del Reparto Schick.
“Ese día salió a la acera y dos pandilleros de ‘Los Mataperros’ llegaron en una moto y le dispararon. Fueron dos balas las que impactaron en su cuerpo”, relata el adolescente.
Según Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia, es preocupante el incremento de armas de fuego que son utilizadas por los jóvenes en enfrentamientos violentos. La situación que vivió Carlos Cruz es una de las miles que existen en nuestro país.
Esta problemática fue expuesta durante el acto de celebración del Día de Acción Contra la Violencia Armada, que se realizó en el barrio Enrique Gutiérrez, del Distrito Cinco de Managua.
Para Zalaquett, un ejemplo reciente de violencia armada en los jóvenes son los actos registrados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), la semana pasada, donde se vio a un joven amenazando a otros estudiantes con un arma de fuego en plena vía pública. “Eso es un ejemplo de que todo el mundo anda armas. Tenemos que desarmarnos, incluyendo el uso de los morteros”, dijo Zalaquett.
Agregó que “esta abundancia de armas, que lamentablemente está asociada con el aumento del narcotráfico, está causando mucho dolor a muchas familias nicaragüenses”.
En este sentido, hizo un llamado a la población para que no compre armas de fuego para la autodefensa y a los partidos políticos a prohibir el uso de morteros, los cuales “no son nada bueno para el país y la sociedad”.
Según Zalaquett, en Centroamérica se estima que existen tres millones de armas de fuego ilegales. En Honduras se registran 650 mil armas en manos de la población y es probable que en Nicaragua se maneje una cifra similar, señaló la experta.
Por su parte Claudia Paniagua, directora de la Fundación Nicaragua Nuestra, dijo que en Centroamérica el 85 por ciento de las víctimas de delitos de homicidio con armas de fuego son jóvenes entre 14 y 29 años, que a su vez son los que disparan.
Indicó que los barrios de Managua, donde existen grupos juveniles de altos riesgos, y algunas ciudades del país, como Estelí, Matagalpa y Jinotepe, han registrado un incremento de actos violentos con armas de fuego.
La situación viene empeorando desde los últimos dos años. Para la directora de la Fundación Nicaragua Nuestra, la venta libre de armas de fuego a cualquier persona requiere un control que a su parecer debe estar en manos de la Policía Nacional. Indicó que la sociedad civil, en conjunto con el Gobierno, debe reunirse para analizar la situación y buscar soluciones alternativas para frenar la problemática.
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