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Nacionales | lunes 7 de junio 2010 Un nica de cada 8 habita en riesgoDe cada ocho personas que habitan en Nicaragua, una vive en riesgo de sufrir los efectos directos de cualquier lluvia intensa, ya sea por la anegación de sus casas o por un deslizamiento de tierra.
Según datos de la Defensa Civil, un total de 709,105 habitantes del país, de un total de 5.2 millones de personas, residen en puntos susceptibles a inundaciones o derrumbes.
El dato pertenece a la última actualización del Plan Nacional de Respuesta ante Intensas Lluvias 2010, que actualizan cada año la Defensa Civil y el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).
Todas las personas en riesgo están distribuidas en 1,036 puntos críticos del país, es decir, las zonas más propensas a sufrir un desastre luego de lluvias fuertes o sostenidas.
Los puntos críticos, sin embargo, no afectan a todas las poblaciones de Nicaragua, sino a 76 de 153 municipios, aproximadamente un 50 por ciento del total del territorio nacional.
La mayoría de los municipios afectados se encuentran en Managua, Chontales, Boaco, Chinandega, Matagalpa, Rivas, la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) y la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Las regiones Norte y Centro del país acaparan 223 puntos propensos a inundaciones, mientras que la RAAS y la RAAN tienen 106 sitios con este riesgo. El resto se distribuye entre el Sur y Occidente de Nicaragua.
Para atender todas estas necesidades, la Defensa Civil cuenta con la disposición inmediata de 3,000 efectivos del Ejército de Nicaragua más 12,000 brigadistas voluntarios, preparados para situaciones de emergencia cada año.
Sin embargo, la cantidad de miembros del Ejército podría redoblarse, en caso de ser necesario. Solamente para Managua hay 1,500 efectivos dispuestos para casos de emergencia, ya que se trata de la ciudad más grande del país, pero también la más vulnerable por su desarrollo desordenado. Sólo en este municipio hay 76 puntos críticos contabilizados.
La Defensa Civil tiene un plan local en Managua que consiste en ubicar a personal de rescate en puntos estratégicos, cuando las lluvias superan los 30 minutos de permanencia o los 65 milímetros de altura.
Para cada distrito de la capital la Defensa Civil tiene dos brigadas dispuestas a atender a las personas en riesgo, así como Brigadas Municipales de Rescate (Brimur) que existen en todo el país y que están entrenadas para actuar en los momentos previos a la llegada de las instituciones de socorro.
LAS ALERTAS
A nivel nacional, el Plan contempla las llamadas alertas verde, amarilla y roja, en casos de emergencia, las que son declaradas por el Alcalde de cada municipio o el Presidente de la República.
La alerta verde se recomienda luego de dos días seguidos de lluvias continuas, siempre que haya probabilidades superiores al 60 por ciento de que se extiendan por 36 horas más y superen los 70 milímetros de altura tres días antes.
Esto se debe a que los suelos estarían saturados, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.
La alerta amarilla es recomendada bajo las mismas normas de la anterior, pero con probabilidades de lluvia mayores al 70 por ciento, tras 100 milímetros de agua y 12 horas más de precipitaciones garantizadas.
La alerta roja es la de máximo cuidado, y se recomienda tras cuatro días de lluvia, un 80 por ciento de probabilidades de que éstas se extiendan por uno o dos días más, y la crecida de los ríos se aproxime al nivel de desborde.
ALGUNAS GARANTÍAS
Antes de todo eso, las escuelas y centros de salud deben garantizar la atención de los damnificados, con una dotación de alimentos y productos básicos suficientes para 15 días.
A pesar de que todo esto está contemplado, estudiado y en algunos casos hasta simulado, en la práctica todo depende de cómo se desarrolle cada situación.
Las instituciones miembros del Sinapred usualmente no esperan las especificaciones señaladas para ponerse en estado de alerta amarilla, aún cuando ningún alcalde la haya decretado.
Cuando la situación real merece una alerta amarilla, las instituciones suelen actuar como si hubiera estado de alerta verde.
Esto dio resultados positivos desde el 2005, con el paso del huracán Beta, ya que su comportamiento errático hizo imposible saber dónde iba a impactar, por lo que toda la Costa Caribe de Nicaragua decidió estar preparada.
LAS PREVISIONES
El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) emitió hace un mes las previsiones de precipitaciones para los primeros tres meses de la presente temporada lluviosa.
Las mismas indicaban que la época húmeda del año iniciaría de forma tardía y eso produciría un déficit en los acumulados de precipitaciones.
Las lluvias efectivamente iniciaron tarde, pero cuando se presentaron, lo hicieron con una fluidez que en la región de occidente del país llovió como nunca antes.
Eso provocó que el Plan Nacional de Respuesta ante Intensas Lluvias de este año se ejecutara de forma prematura en los departamentos de León, Chinandega, Managua y Granada.
Dos municipios declararon alerta amarilla y siete hicieron lo propio con la alerta verde.
Para el Pacífico Central los pronósticos indicaban que podría llover entre las cantidades normales y un poco mayores a las normales en la zona del Pacífico Central de Nicaragua en los meses de mayo a julio, mientras que en el Pacífico sur se esperaban lluvias ligeramente por sobre lo normal.
En la región Norte también se esperaban precipitaciones un poco sobre lo normal.
Donde menos lluvias se esperaban para mayo, junio y julio era en el Centro, donde llovería menos de lo normal.
La Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) sería uno de los sitios donde llovería un poco menos de lo normal, mientras que en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) lloverá un poco más.
Los pronósticos del Ineter para este trimestre no contemplaban la aparición del fenómeno de La Niña que trae exceso de lluvias a Nicaragua.
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