Economía

Por: Wendy Álvarez Hidalgo
Entre enero y mayo de este año la canasta básica han subido 280 córdobas, superando el aumento al salario mínimo de febrero.
LA PRENSA/ARCHIVO
Con una inflación que llegó al 3.8 por ciento en mayo pasado y una reactivación económica cercana al tres por ciento, el salario mínimo de unos 80 mil trabajadores será sometido a revisión, a inicios de agosto próximo, por sindicalistas, empresarios y funcionarios del Estado.
Esta revisión, la segunda del año, se realizará tomando como piso un ajuste del seis por ciento acordado en febrero pasado por la mesa tripartita.
En esta ocasión, los sindicalistas no descartan pedir un incremento mayor al seis por ciento, debido al aumento de 280 córdobas en el precio de la canasta básica durante los primeros cinco meses del año.
En febrero pasado el Gobierno, sindicalistas y el sector privado acordaron aplicar un ajuste del 12 por ciento al salario mínimo. Ese incremento se dividió en seis por ciento en el primer semestre y otro igual en el segundo semestre de este año.
El primer ajuste del seis por ciento significó 145.68 córdobas más al ingreso mínimo de los trabajadores en este rango, para situar el salario mínimo promedio nacional en 2,428 córdobas.
Ese incremento de 145.68 ya fue superado en casi el doble por el aumento de 280 córdobas a los productos que componen la canasta básica, principalmente los alimentos.
El representante del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), Luis Barbosa, manifestó que “ahora las circunstancias económicas del país han cambiado” en comparación al inicio de este año, porque varios sectores productivos han salido a flote y el precio de la canasta básica se ha incrementado.
“Se había acordado que si las cosas (economía) continuaban tan malas, como se estaba pintando, entonces se aplicaría un ajuste del seis por ciento; pero si había mejoría en cuanto al crecimiento económico y un mayor crecimiento del precio de la canasta básica, entonces se iba a mejorar el ajuste”, explicó.
Barbosa indicó que desde junio están monitoreando el precio de la canasta básica, que incluirá hasta julio próximo, para posteriormente analizar una contrapropuesta de ajuste al salario mínimo en agosto.
“A como va la tendencia de la inflación y el crecimiento económico, se tendrá que mover ese seis por ciento. Las condiciones están cambiando, mejoría para los empresarios y desmejoría para los trabajadores con los incrementos en el precio de la canasta básica; por eso debe haber un mayor incremento”, apuntó.
Mientras los sindicalistas no descartan pedir más ajuste al salario, los empresarios ven otro panorama de la economía y prefieren ser cautelosos en sus proyecciones.
El representante del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) en la mesa negociadora, Mario Zelaya, considera que todavía es prematuro pronosticar si es necesario o no un ajuste mayor al seis por ciento en el salario de los trabajos.
Aun mes de que se convoque a los representantes de la Comisión del Salario Mínimo, los empresarios dan por descartado un incremento mayor.
Zelaya recordó que el acuerdo del seis por ciento está vigente y sólo faltaría revisar los indicadores económicos, para constatar que ese porcentaje puede prevalecer.
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