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Política | miércoles 14 de julio 2010

Líderes opositores pierden terreno

Enrique Quiñónez no puntea.
LA PRENSA/ O. NAVARRETE

Los partidos de oposición realizan un trabajo muy negativo en Nicaragua y los políticos Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre, quienes se disputan el liderazgo antisandinista, siguen perdiendo terreno entre los independientes, de acuerdo con el resultado de la más reciente encuesta de la firma M&R Consultores.

 

El 81.1 por ciento considera que los partidos de oposición hacen un trabajo negativo, frente a un 13.6 por ciento que lo ve positivo y un marginal 5.3 por ciento que lo cree regular.

 

Los opositores, que llevan meses sin lograr la unificación y ni siquiera han definido un proceso de elecciones interpartidarias, han cedido amplios espacios de poder al presidente Daniel Ortega.

 

De hecho, el parlamento, donde los opositores dicen que tienen la “última trinchera que defiende la democracia”, obtuvo peores calificaciones que el Consejo Supremo Electoral (CSE), autor del fraude en los comicios municipales de 2008.

 

Un 64 por ciento desaprueba el trabajo realizado en la Asamblea Nacional y apenas un 7.5 por ciento le dio el visto bueno.

 

El CSE obtuvo una calificación ligeramente mejor que la del parlamento, pero gracias a la opinión de los simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

 

En números totales, un 59.3 por ciento desaprobó el trabajo del CSE y un 19.3 por ciento lo aprobó.

 

Pero entre los seguidores del FSLN, un elevado 42.4 por ciento aprobó la gestión de los magistrados electorales, quienes ahora ejercen funciones extemporáneas, porque ya cumplieron sus cinco años en los cargos.

 

El fraude en las elecciones municipales de 2008 benefició netamente al FSLN, con más de cuarenta alcaldías, según los opositores al gobierno de Ortega.

 

En el caso de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el 56.4 por ciento descalificó el trabajo contra un 21.2 por ciento que lo aprobó.

 

La CSJ, también bajo dominio del Gobierno, recibió buenas calificaciones de los simpatizantes del FSLN.

 

Entre los miembros del FSLN, un 43.7 por ciento aprueba el trabajo de la CSJ, pero entre los independientes apenas lo hace el 11.7 por ciento y entre los opositores el 8.2 por ciento.

 

ALEMÁN Y MONTEALEGRE PIERDEN TERRENO

 

 

En una vieja pugna por tomar el liderazgo de la oposición, el ex mandatario Arnoldo Alemán y el diputado Eduardo Montealegre enfrentan una cruel realidad: la mayoría de los encuestados cree que “nadie” es el verdadero dirigente de los opositores.

 

Excluyendo la opinión de los simpatizantes del FSLN, la encuesta de M&R dice que un aplastante 64.8 por ciento no se identifica con ningún político nacional.

 

Montealegre le ganó, en este rubro, la competencia a Alemán, porque el legislador obtuvo un 15.7 por ciento de respaldo y el ex mandatario se quedó con el 8.7 por ciento del pastel.

 

No obstante, Alemán es percibido como el “líder de la oposición” por un 29 por ciento de los consultados y Montealegre recibió el respaldo de un 25.3 por ciento.

 

 

El 25.5 por ciento dijo que “ninguno” es el líder de la oposición.

 

Para Raúl Obregón, de M&R Consultores, Alemán punteó en el rubro de “líder de la oposición” porque lleva meses vendiendo su candidatura presidencial tanto en mítines, como en conferencias y programas de televisión y radio.

 

“La gente ve a una oposición desacreditada, que pelea por intereses personales y no toman en cuenta los intereses de la población y la gente ve que el único político no sandinista que anda en campaña, en mítines, es Arnoldo Alemán, entonces la gente dice que ve a Alemán trabajando más fuerte, pero no indica que los represente”, concluyó Obregón al analizar las acciones de los opositores.

 

La más reciente encuesta de M&R Consultores, realizada entre el 19 y 28 de junio pasados, tiene un margen de error de más o menos 2.5 por ciento y una confiabilidad del 95.5 por ciento.

 

El tamaño de la muestra es de mil 600 elementos y los consultados son personas mayores de 16 años, residentes en sectores urbanos, semirrurales y rurales de todo el país.