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Nacionales | sbado 31 de julio 2010 Grupo de niños está a la “buena de Dios”
Uno de los niños tirado en un corredor de uno de los céntricos edificios de la turística ciudad de Granada. CORRESPONSAL/ GRANADA
En las aún cortas vidas de unos ocho niños y adolescentes que deambulan por las calles de Granada, hay una historia. Pero todos tienen en común la pobreza, el abandono de sus familias, la indiferencia de las entidades de gobierno y los abusos a los que se enfrentan, incluso sexuales.
Atrapados en las alucinaciones que provoca la pega, la falta de un plato de comida y la protección de sus padres, algunos recuerdan sus orígenes y delatan el deseo de regresar a sus casas, pero desgraciadamente la realidad es otra.
“Estudié quinto y sexto grado en una escuela de monjas. Mi padre trabaja en una finca, chapoda y ordeña las vacas y mi mama hace los oficios de la casa”, dijo una de las niñas que inhala pegamento.
Junto a ella otros siete pequeños comparten las aceras de algunos hoteles y otros centros que les permiten un espacio para protegerse de la lluvia y los peligros que trae consigo la calle.
Un estudio, realizado en las calles de Granada, indica que los expendedores de pegamento están ubicados en La Sabaneta y el mercado municipal. Venden a estos niños en 10, 15 y hasta en 20 córdobas un vaso de pega y sólo el vaso vacío vale dos córdobas.
Un cuidador que se identifica como don Ángel, explica que andan dos niñas y unos seis niños con edades entre 14 y 15 años deambulando en las calles de Granada, una de las principales ciudades turísticas de Nicaragua, fundada en 1524.
“Muy de mañana los veo por la bajada del mercado, parece que por ahí les venden la pega y aquí duermen en la intemperie. Ahora que llueve es muy doloroso ver a los niños en esa situación”, contó.
“Los niños dan problemas porque cuando andan bien fundidos (por la pega) tiran piedras, botellas y son violentos. Ya la Policía sabe de esta situación, pero no se ve un trabajo dirigido a este problema”, dijo el señor.
Carlos Castro España, cochero de Granada, sugiere que hace falta una coordinación entre la Policía y las instancias superiores que puedan darle cobertura a este problema. Dijo que hay madres que explotan a sus hijos y los mandan a delinquir.
Para Carla Sequeira, presidenta de la Asociación Municipal de la Niñez, esta situación viola los derechos humanos de las niñas. Lamentó la falta de articulación con las entidades de gobierno.
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