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Economía | domingo 29 de agosto 2010

Inversionistas manifiestan temor a Nicaragua

René Romero, presidente de La Asociación de

Microfinanzas de Nicaragua y gerente general

de Fundeser, en una reunión de consulta con

representantes del Fondo de Desarrollo de

las Microfinanzas de Luxemburgo.
LA PRENSA/D. CARCACHE

SAN JOSÉ, COSTA RICA


María Auxiliadora Vanegas se reunió por separado con funcionarios de cinco organismos internacionales, que han financiado a microfinancieras nicaragüenses, y recibió respuestas poco agradables. “Sienten que Nicaragua se les está tornando bastante riesgoso para seguir invirtiendo”, resumió.

 

Explicaciones similares escucharon otros representantes de instituciones de microfinanzas de Nicaragua, al reunirse con inversionistas de Europa y Estados Unidos en San José, Costa Rica, la semana pasada, mientras se desarrollaba la Quinta Conferencia Centroamericana de Microfinanzas.

 

A corto plazo será difícil recuperar la confianza de estos inversionistas en Nicaragua, afirmó Magali Paulus, del organismo Apoyo al Desarrollo Autónomo (ADA), de Luxemburgo, que coordinó los encuentros con los aportadores de fondos.

 

Otra funcionaria de ADA, Wendy Medrano, lo explicó: “El problema de Nicaragua, sobre todo para los inversionistas, es el riesgo país y eso es lo que les impide invertir más en Nicaragua, porque la inestabilidad no les permite a ellos tener una visión a largo plazo del dinero que podrían invertir. Ése es el problema que les hace tener un poquito más de miedo para invertir la plata”.

 

El Fondo de Desarrollo para la Mujer (Fodem), dirigido por María Auxiliadora Vanegas, había recibido promesas de inversión meses antes, pero en San José los inversionistas fueron más francos. “Lo que me dejaron entrever es que definitivamente Nicaragua no les es atractivo, fundamentalmente por el riesgo político… Una me dio cierta expectativa, pero no me aseguró nada”, dijo Vanegas.

 

Los inversionistas “iniciaron mucho (las pláticas) con el tema político, el entorno”, relató. “Les preocupa mucho el tema de la quiebra del Banex (Banco del Éxito), el tema de los ‘No Pago’, el tema de la Ley de Microfinanzas que está en gestión, el deterioro de la cartera y fundamentalmente el proceso que se avecina de las elecciones, que les da cierta incertidumbre”.

 

Juan Carlos Gómez (izq), de Incofin, atiende a representantes de una microfinanciera en busca de fondos, en San José, Costa Rica. LA PRENSA/ D. CARCACHE

DINERO EN RIESGO

 

La Asociación de Microfinanzas de Nicaragua (Asomif), formada por 19 instituciones que otorgan préstamos pequeños a través de 232 sucursales, se arriesga a dejar de percibir más de 70 millones de dólares de financiamiento externo, en parte por la inseguridad que ha provocado un movimiento de más de seis mil deudores nicaragüenses, conocido como los “No Pago”, que se niegan a pagar a las microfinancieras.

 

Magali Paulus considera que la aprobación de la Ley de Microfinanzas en el parlamento nicaragüense sería una buena señal para los inversionistas. Ese proyecto, presentado a la Asamblea Nacional hace más de siete años, fue aprobado en lo general y luego engavetado.

 

“Que hagan la ley para las microfinanzas y así los inversionistas tendrán menos miedo, verán que hay una perspectiva de mejorar… Y de verdad, el Gobierno no jugó el mejor rol… Por eso están en una crisis ahora”, dijo la funcionaria de ADA con relación al apoyo que el presidente Daniel Ortega ha dado al movimiento “No Pago”.

 

“Es un problema de confianza… Se retira el primer inversionista y los otros van siguiendo porque tienen miedo. Ya no quieren invertir tanto en Nicaragua, se están retirando por eso. Ellos eso es lo que ven: peligro en la recuperación de los fondos”, enfatizó.

 

Tamara Campero, del organismo holandés Cordaid, dijo que para recuperar la confianza de los inversionistas en Nicaragua “tiene que venir un marco legislativo, ésa es la vía, tiene que llegar un marco legislativo” nuevo.

 

Cordaid se está retirando de Nicaragua después de diez años de operar en el país, pero Campero aclara que esta decisión es ajena a la crisis del momento. Se debe a que la cooperación holandesa se está enfocando en países de África.

 

Sobre el movimiento “No Pago”, Campero cree que es algo temporal, pero “no hay que dejarlo crecer, es una señal de que hay sobreendeudamiento y señal de que hay mercados que están saturados”.

 

Heinz Peter Heidrich, director del Banco de la Diócesis de Alemania, afirmó que su institución continuará operando en Nicaragua, donde sus únicas contrapartes son la Conferencia de Obispos y la microfinanciera Fundeser, a la que han facilitado cinco millones de dólares desde hace cuatro años.

 

“Hay muchos fondeadores en Europa que tienen miedo por la situación política en Nicaragua, por este tema del movimiento ‘No Pago’ y por la situación de la economía”, admitió Heidrich, pero enfatizó que en el caso de su banco no tienen miedo de perder el dinero invertido en Nicaragua, porque considera que ha sido bien manejado por sus contrapartes.

 

Douglas Alemán.

LA PRENSA/ARCHIVO

CÓMO ACABAR CON LA INCERTIDUMBRE

 

Una ley de microfinanzas ayudaría a resolver el problema de la incertidumbre jurídica que hay en Nicaragua, advirtió Juan Carlos Gómez, gerente de investigación para Latinoamérica de la financiera Incofin, de Bélgica.

 

“Una ley que regule la actividad sería una gran ayuda, sería un marco de referencia para proteger a las instituciones de microfinanzas y a sus clientes… Los acreedores hemos perdido en gran manera”, comentó.

 

Sobre el movimiento de deudores que se resisten a pagar, Gómez dijo que ese caso “se ha manejado con una ligereza increíble, debió haber sido desde un comienzo mucho más fuerte y formal enfrentar este tipo de movimientos, que lo que hacen es deslegitimizar la actividad de las microfinanzas”.

 

El movimiento de los “No Pago” es “algo que no quisiéramos tener en nuestros países, pero para eso es que se requiere una legislación fuerte, un marco donde todo el mundo sepa cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos”, indicó.

 

El funcionario de Incofin sugirió al Gobierno y a los legisladores de Nicaragua que den pasos para fortalecer al sector microfinanciero.

 

“Quitarle la legitimidad es peligroso, porque sabemos que son instituciones que han luchado mucho por ganar un mercado, por conseguir recursos y por llevarlos a la gente que no tiene acceso a los mercados financieros formales”, explicó.

 

Asomif, que ha manejado una cartera de crédito mayor de 211 millones de dólares y debe 156 millones de dólares a acreedores internacionales, hizo un intento en San José por persuadir a los inversionistas de que continúen en Nicaragua. Invitó a cinco diputados, de diferentes bancadas de la Asamblea Nacional, para que explicaran a los fondeadores qué harán los políticos para mejorar el clima financiero en el país.

 

“Los diputados planteamos nuestro respaldo a los esfuerzos que vienen haciendo las microfinancieras en el tema del financiamiento, de la modernización; y nos comprometimos también a impulsar esta ley con mayor celeridad”, dijo el legislador del gobernante Frente Sandinista (FSLN), Douglas Alemán, después de la reunión con los inversionistas.

 

Sobre la Ley de Microfinanzas, que el parlamento nicaragüense podría aprobar antes que finalice este año, Alemán la imagina, más que reguladora, como una legislación de fomento a ese sector.

 

“Nosotros reconocemos el papel que las microfinancieras han venido a jugar en nuestro país, a partir de la desaparición del crédito bancario para los productores… Vinieron a cubrir ese espacio… Nuestras ciudades y pueblos rurales no tienen acceso a bancos”.

 

Tras la reunión con la comisión de diputados nicaragüenses y directivos de Asomif, los inversionistas guardaron silencio. La función de ADA, de facilitar los encuentros entre microfinancieras e inversionistas, también había concluido.

 

Wendy Medrano, funcionaria de la organización en Luxemburgo, comentó: “Creemos que las microfinanzas en Nicaragua son muy importantes y que los inversionistas deberían de apoyarlas, pero no nos podemos meter y decirles ‘quédense allí’, porque no lo van a hacer”.

 

ALTA MORA

 

En uno de los debates sobre la crisis y sus efectos en las microfinanzas en Centroamérica, el experto hondureño Juan José Lagos comentó que el caso de Nicaragua ha sido sorprendente por la alta mora del sector microfinanciero, que en diciembre de 2009 cerró en 20 por ciento y en junio de 2010 se acercaba a 21 por ciento.

 

En la última exposición de la Quinta Conferencia Centroamericana de Microfinanzas, relacionada con retos y oportunidades del sector, el moderador Reynold Walter, de Guatemala, concluyó señalando lo que no deben hacer los gobiernos. “Los gobiernos no deben animar movimientos de no pago”, enfatizó y un millar de participantes respondieron con un aplauso cerrado.

 

Algunos inversionistas “manifestaron con mucha diplomacia que están priorizando otras zonas, por ejemplo África… Están siendo prudentes y están siendo transparentes al decirnos que no pueden ofrecernos nada todavía concreto”, dijo María Auxiliadora Vanegas, al evaluar los resultados de sus gestiones de fondos internacionales para continuar distribuyendo créditos a mujeres trabajadoras de Nicaragua.