Por Tammy Zoad Mendoza M.- El Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez reporta el egreso de 153 niños y niñas de los Centros de Protección Especial, quienes han sido entregados a sus familias biológicas o padres adoptivos. Su página web también refleja que cuentan con 806 hogares sustitutos o “solidarios”, como han preferido llamarles, que están dispuestos a recibir a niños y adolescentes que lo necesiten.
Pero actualmente en Nicaragua hay cientos de menores que viven refugiados permanentemente. Los centros de protección son hogares en los que Mifamilia ubica a niñas, niños y adolescentes que son rescatados de situaciones de riesgo, como abandono total o parcial, violencia intrafamiliar, abuso sexual o pobreza extrema, mientras su situación familiar mejora... o empeora.
Para algunos el asunto no es ni tan fácil, ni tan rápido. El proceso legal para regresar al menor a su hogar o la declaración administrativa de desamparo total, que abre automáticamente la oportunidad de ser adoptado, puede tardar meses o años.
Mayra, Paola y María lo saben. Ellas, como muchos otros niños y jóvenes han crecido en estos hogares que se convierten en la única familia que tienen. Ahora son casi adultas y deben enfrentarse una vez a la realidad.
Conozca sus historias en el reportaje que revista Domingo ha preparado para usted en esta edición.