En las próximas elecciones nacionales, previstas para el 6 de noviembre, la población debe “votar sin miedo” y de acuerdo “a lo que le dicta su conciencia y no las presiones ni chantajes”, expresa el llamado más reciente de la Iglesia católica, contemplado en un decálogo ético para la participación en los comicios, que preparó el obispo Rolando Álvarez para su Diócesis de Matagalpa y que ya es acogido por la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
El obispo Álvarez elaboró el decálogo que circulará hoy en ese departamento. Sin embargo, monseñor Abelardo Mata, obispo de Estelí y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, aseguró que los obispos ya analizan su contenido para hacer publicaciones similares y “con seguridad” incluirán parte de ese decálogo en su próxima carta pastoral, previa a las elecciones de noviembre.
En el documento Álvarez también exhorta al respeto al voto y la transparencia electoral, para evitar cualquier situación de violencia. Esas peticiones, según Mata, reflejan el camino al que anima la Iglesia católica en general.
“EL DERECHO AL VOTO NO ES UN REGALO”, ACLARA
El obispo de Matagalpa dijo a LA PRENSA que “el derecho al voto no es regalo de ningún partido político ni gobierno”, de manera que “el Consejo Supremo Electoral tiene una obligación constitucional”, y advirtió que “si no lo hace está siendo causa de violencia social”.
Monseñor Álvarez opinó que “si no garantizan los derechos inalienables, un proceso electoral franco, garantizado por la Constitución y las leyes, va a ser causa de violencia social (porque) la gente se indigna, resiente cuanto se irrespeta su derecho”.
Álvarez argumentó que para evitar esa situación y responder a las inquietudes de la feligresía matagalpina, sobre cómo comportarse en el proceso electoral, elaboró el decálogo ético en el que pide a los líderes laicos que dejen sus cargos en la Iglesia si van a dedicarse al proselitismo partidario.
En el decálo go, el obispo parte por reconocer que “todo católico tiene derecho a participar en política partidaria”. Pero advierte que este “debe ser fiel ante todo a los principios del Evangelio y de la Iglesia, porque ellos garantizan la objetividad y el caminar en la verdad”.
Además, señala que cada católico “debe responder irrestrictamente a su conciencia cristiana católica, liberándose de todo tipo de miedo o condicionamiento externo”. Argumenta que “el hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón”, que llama a todos a “siempre amar y hacer el bien y evitar el mal”.
“NO HAY QUE CEDER A PRESIONES NI CHANTAJES”
El obispo explicó a LA PRENSA que entre los tipos de “condicionamientos externos”, que el decálogo ético pide evitar, están las regalías, compra de conciencias, amenazas laborales “como el temor a ser corrido de un empleo porque no se piensa con una determinada línea ideológica partidaria”, el chantaje y la coacción.
Álvarez aseguró que “todo favor político se cobra” y las conciencias se manipulan “cuando por ejemplo se ofrece determinada cantidad de dinero o un puesto público de influencia” a cambio de un apoyo político.
Agregó que ocurren la amenaza y el chantaje “cuando a un productor se le coacciona con su producción o a un empresario se le hace con los impuestos”.
Álvarez dijo que la feligresía de su Diócesis también ha acudido a él y demás sacerdotes para pedir orientación ante este tipo de presiones. Como ejemplo, relató que varias personas han preguntado con frecuencia si deben o no asistir a una marcha solo para conservar su empleo.
“Todo eso puede enturbiar la conciencia y puede también enturbiar el proceso electoral”, insistió Álvarez.
Para el obispo, uno de los problemas que también causa la presencia de este tipo de condicionamientos externos es “una sociedad de manos atadas que no es libre”.
“La conciencia es el núcleo sagrado del hombre, y si queremos que sea una fiesta cívica tiene que liberarse del miedo”, enfatizó.
“DEBEN SER HONESTOS”
Otras de las opciones que el obispo Álvarez ofrece a los fieles católicos es que “deben ser honestos en sus actos político-partidarios” y ser “coherentes con sus palabras y principios cristianos católicos”, pues considera que estos principios y actitudes son uno de los caminos para estar “libre de todo tipo de amenazas, sobornos y regalías que enturbien la conciencia y el proceso electoral”.
Álvarez pide “evitar radicalmente prestarse a juegos de amenazas, sobornos, chantajes y compras de conciencia que coaccionen o condicionen a otros”.
En ese sentido, citó la exhortación de los obispos hecha en ocasión de las elecciones generales del 2006, en la que estos advirtieron que “el fanatismo partidista, la inestabilidad, la indiferencia cívica, el injerencismo y otros factores, repercuten negativamente a la hora de elegir”.
Álvarez aclaró que con el término injerencismo se refiere al concepto amplio de la palabra que alude a la interferencia de externos en una decisión o situación particular, y no al concepto que el gobernante partido Frente Sandinista (FSLN) ha querido darle para calificar a la observación electoral independiente, que demandan amplios sectores sociales, entre ellos los obispos.
INVITA A PROTESTAR Y DENUNCIAR
El obispo de Matagalpa invita en el texto “a protestar cívicamente y recurrir (para la denuncia) a todas las instancias posibles en el marco de las leyes y la Constitución”. Esto a pesar de que cualquier manifestación de reclamo en contra del Gobierno o resto de autoridades públicas es boicoteada, con contramanifestaciones del partido de Gobierno que generalmente concluyen con violencia y ante la mirada pasiva de la Policía Nacional.
Álvarez sugiere agotar “todos los medios que estas (la Constitución y las leyes) le proporcionen (al ciudadano), denunciando cualquier irregularidad ante la Ley Electoral que debería garantizar el buen desarrollo de las elecciones”.
En eso también insistió la Conferencia Episcopal tras las elecciones municipales del 2008, en las que hubo un fraude masivo en más de cuarenta municipios del país, incluida la capital.
Pero, exhortó a “no participar absolutamente en ningún acto de violencia”.
Álvarez fue enfático al decir que la población debe hacer uso de su derecho al voto, “no dejando que otros decidan por uno (...) aunque ocasionalmente en el ambiente se perciben dudas sobre la transparencia en el proceso”.
Ver decálogo ético