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Managua, 24 de julio, 2011 | Actualizado 08:07 p.m.

 

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Reportajes

Seguridad “Dispareja”

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  • Mientras la población sufre la falta de policías en las delegaciones, un reducido grupo de personas goza de fuertes guarniciones. Cada día hay más escoltas, en detrimento de agentes para velar por la seguridad ciudadana

Aunque la ley le permite tener escolta policial, el presidente Daniel Ortega abusa de ese privilegio. En la gráfica se observa una caravana de patrullas policiales cuidándolo cuando él se traslada en su Mercedes Benz. Fotos de LA PRENSA/ Miguel Lorío y Archivo

 

Por Eduardo Cruz, Amalia del Cid y Amalia Morales.- “Para la comunidad, por la comunidad, hacia la comunidad”, es el lema de la Policía de Nicaragua que podría estar en entredicho, cuando se observa que destina fuertes contingentes de policías para cuidar a funcionarios de Gobierno mientras descuida a la ciudadanía.

 

¿Cuál es la distribución de las fuerzas de la Policía? ¿Cuántos están en función de la seguridad ciudadana? ¿Cuántos en función de las autoridades? LA PRENSA preguntó, pero hasta hoy no obtuvo respuesta de la Policía.

 

En agosto del año 2010, la comisionada Vilma Reyes, en ese entonces vocera de la Policía (hoy, jefa de Seguridad Pública), dijo que esa información era restringida; pero en los anuarios de la institución de años anteriores aparece cómo se distribuyen algunas fuerzas, según publicó en ese momento LA PRENSA en un reportaje.

 

Policías voluntarios hacen de guardas de seguridad en el residencial Bosques de Capistrano. Aquí son cinco en total los policías que resguardan la zona.

Entre otros, los anuarios reflejan cómo en dos años se duplicó el número de policías asignados a la seguridad personal, es decir, escoltas al cuido de personalidades.

 

En el 2006 había 389 hombres asignados al cuido de personalidades y dos años después, en el segundo año de la Administración de Daniel Ortega, en el 2008, la cifra aumentó a 684 hombres. Tres años después, en este 2011, se ignora cuántos habrá en seguridad personal y en la prevención del delito en la ciudad.

 

En ese mismo año 2008, las estadísticas de la Policía revelan que en Nicaragua había siete policías por cada 100 kilómetros cuadrados y 171 policías por cada 100 mil habitantes.

 

En cambio, en la celebración del repliegue en este año 2011, para recorrer treinta kilómetros de Managua a Masaya, el presidente Daniel Ortega prácticamente utilizó más del diez por ciento del total de fuerzas policiales con las que cuenta el país, pues de los 11,500 efectivos que hay, 1,500 trabajaron en la cobertura del acto partidario y durante la celebración del acto del 19 de julio pasado, la Policía reconoció oficialmente que destinó 5,000 agentes a esa actividad ¡casi la mitad del total de policías!

 

La política y los grupos de poder se están tragando los recursos que deberían estar destinados a la seguridad ciudadana.

 

Los transportistas de Managua lanzaron una voz de alerta en los últimos días. Barrios como Loma Linda, Hugo Chávez, Quinta Nina, el sector del Mayoreo, Hialeah y especialmente las zonas costeras del lago de Managua son considerados puntos rojos por la alta actividad delictiva que se registra en esos lugares. Allí los taxis no quieren entrar y a veces hasta los buseros.

 

Los conductores de 28 unidades de la ruta 165 anunciaron la suspensión del servicio para los barrios Las Torres y Pedro Joaquín Chamorro, debido al incremento de los robos y otros delitos en esas zonas del Distrito Cuatro de Managua.

 

En el sector del Mayoreo, un conductor de la ruta 104 dice: “Aquí por ejemplo, el patrullaje (policial) brilla por su ausencia, entonces uno anda en alto riesgo”.

 

Roberto Orozco, experto en seguridad del Instituto de Estudios Estratégicos de Políticas Públicas (IEEPP), señaló que uno de los problemas de la Policía es que tiene un presupuesto débil.

 

Cifras oficiales indican que en los últimos años ha aumentado el número de policías escoltas, a pesar que la Policía se queja de que no le asignan suficientes recursos.

La Policía ha descuidado su accionar y su relación con la comunidad, según señaló Claudia Paniagua en el semanario Confidencial . En años anteriores —explicó Paniagua— existía un trabajo conjunto entre Policía y comunidad, sin embargo, ahora se ha ido perdiendo la figura del jefe de sector, que es aquel policía interlocutor entre población e institución del orden público. “La Policía tiene que volver a lo que era”, manifestó la directora ejecutiva de la Fundación Nicaragua Nuestra.

 

Las paradas de buses son grandes referentes del problema de la seguridad ciudadana. Sectores como Plaza El Sol, en las narices de las oficinas centrales de la Policía, son focos de asaltos, especialmente a mujeres indefensas.

 

En cambio, la inseguridad no parece ser un problema para los altos funcionarios de Gobierno. La magistrada judicial Juana Méndez, el magistrado electoral Roberto Rivas, y aún quienes no son funcionarios como Edén Pastora y Lenín Cerna, gozan de la protección de un nutrido grupos de policías escoltas.

 

La ley de la Policía estipula que se debe brindar el servicio de escolta al presidente y a los presidentes de todos los poderes del Estado, pero no habla de otro tipos de funcionarios públicos. Sin embargo, las evidencias demuestran que el presidente Daniel Ortega abusa de ese privilegio que le otorga la ley.

 

Hay que tratar de ser prudentes en la cantidad de policías que se destinan a la labor de escoltas o seguridad personal, afirma el exjefe policial y especialista en temas de seguridad, Francisco Bautista Lara, quien explica que si se utiliza una cantidad de policías en la labor de seguridad personal, ese número de agentes dejará de atender la cobertura de seguridad pública.

 

Para el exjefe policial, en un país como Nicaragua, en donde las tasas delictivas no son las más altas, no es muy razonable que los funcionarios públicos tengan una custodia policial visible demasiado alta.

 

“Cuando yo estaba en la Policía Nacional, en el año 1998-2000, hablamos en aquel momento con el Gobierno y le planteamos la necesidad de racionalizar eso. Pero siempre los gobiernos (de 1990 a 2006) siempre insistían en que más funcionarios tuvieran protección. Entonces la Policía siempre tenía que estar estirándose para dar esa cobertura que los gobernantes y las autoridades de los ministerios trataban de poner”, explicó Bautista.

 

La enorme residencia del presidente de facto del Poder Electoral, Roberto Rivas, se mantiene custodiada por oficiales de la Policía Nacional.

En los años 80 las autoridades debían tener seguridad porque el país estaba en guerra, pero en los años 90, ya en época de paz, la seguridad policial se siguió brindando y el porcentaje de escoltas era alto, recuerda Bautista.

 

“La experiencia real desde 1990 es que el gobernante dice: No, también cuiden al ministro tal, al viceministro tal, al director tal, al juez tal, al fiscal tal. Al final se va sumando y sumando más gente. Y a veces la Policía no tiene suficiente gente y lo que hace es estirar la cobija”, asegura el exjefe policial.

 

Una propuesta que hace Bautista, para que el problema aminore, es que se debe pensar en un mecanismo institucional de seguridad, que garantice la seguridad a los funcionarios públicos de alto nivel, sin que implique el desgaste de la Policía. Sería como un cuerpo policial de protección adscrito a la Policía, pero independiente de la seguridad pública y que tenga una asignación presupuestaria específica. “No se trata de crear otra policía”, aclaró.

 

En la mayoría de los residenciales en la zona de Veracruz, en la entrada a Ticuantepe, no existen guardas de seguridad. Pero no es porque ahí no existan delincuentes, o porque sea un pedazo de cielo, sino porque la labor de vigilancia la ejercen policías de la delegación de Nindirí.

 

Ellos dicen ser policías voluntarios, pero andan vestidos con el uniforme de la Policía, aunque no tienen chips ni armas de guerra.

 

Se les puede apreciar en las entradas principales de residenciales como Bosques de Capistrano, La Cascada y Las Lomas, este último, donde viven altos comisionados de la Policía Nacional, como la comisionada Vilma González, segunda vocera de la institución; el comisionado mayor Róger Ramírez, jefe de la Policía de Managua; la comisionada mayor María Auxiliadora Ferrufino, segunda jefa de la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones (DAEM), así como el comisionado Héctor Zelaya, ya jubilado.

 

A estos policías voluntarios se les encuentra levantando las agujas de las entradas a los residenciales o tomando notas de las personas que entran y salen.

 

Estos policías voluntarios resguardan el residencial conocido como Las Lomas, donde habitan un sinnúmero de altos comisionados de la Policía Nacional.

Uno de ellos, Luis Enrique Chamorro, quien cuida el colegio privado St. Mary, explica que la delincuencia es agresiva en la zona de Veracruz, lo que ha obligado a la población a requerir de más presencia policial en la zona.

 

Los delincuentes “la piensan dos veces” para meterse a robar a un lugar cuando miran a los uniformados, pero son más “aventados” cuando solo ven a un vigilante, porque saben que no tiene la misma capacidad técnica y de comunicación para atrapar a los ladrones, explica Chamorro.

 

Son las personas que requieren de ese servicio especial de la Policía, quienes dan una “contribución” para el pago de la vigilancia, añade el policía voluntario.

 

En Bosques de Capistrano, Tony Alberto Cano y Eduardo Jarquín se mantienen alerta cada vez que un extraño se acerca al residencial. Ellos también son policías voluntarios que hacen las veces de guardas de seguridad.

 

“Nosotros somos mandados”, dicen, a la vez que aseguran que “por tener más conocimiento” los policías agarran más rápido a los ladrones y eso le gusta a la gente.

 

En La Cascada el policía voluntario Eddy Bermúdez se mantiene abriendo y cerrando el pesado portón de hierro que está a la entrada del lujoso residencial.

 

“Así ganamos el salario”, dice Bermúdez, quien afirma que como policía voluntario no es el Gobierno el que le paga, sino los habitantes que solicitan el servicio de vigilancia.

 

En residencial Las Lomas, donde habitan los comisionados de la Policía, hay dos policías voluntarios como guardas de seguridad. En realidad son cuatro, pero se dividen en dos turnos. Estos afirman que quien les paga el salario es la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía de Nindirí. No hablan más porque no pueden, dicen, pero señalan que en la delegación de Nindirí se puede conocer más información sobre el trabajo que ellos realizan en el cómodo residencial.

 

El problema es que la inmensa mayoría de la población no tiene las mismas oportunidades de seguridad, especialmente la más pobre.

 

Sin ser autoridad gubernamental, el excomandante guerrillero Edén Pastora goza de custodia policial permanente en su vivienda, cerca de Montoya. Por lo general hay una patrulla frente a su casa con dos o más policías.

Por ejemplo, Paula Coronado, de 28 años. Ella toma sol frente a su casa mientras ve jugar a sus dos hijos y en la noche se tapa, en su caso, se esconde, tras los latones del rancho donde vive en el barrio Jorge Salazar, donde no recuerda haber visto a ningún policía en los últimos seis meses, el tiempo que lleva habitando este asentamiento de la capital, situado en el Distrito Seis.

 

En algunos lugares lo que la gente hace es pagar una vigilancia privada, pero siempre ocurren los asaltos, como en Jardines de Veracruz, en Managua.

 

La ratería de la capital afecta más los distritos Cuatro, que comprende barrios como el Jorge Dimitrov; Cinco, que abarca sectores como el Reparto Schick, y Seis, que se extiende por Waspam, las Américas y Los Laureles.

 

Mientras la ciudadanía le huye a la delincuencia, la Policía se esconde, no de los ladrones, sino de quienes le piden información sobre cómo están protegiendo a la ciudadanía.

 

 

 

La entrada a la lujosa residencial La Cascada, en Veracruz, es custodiada por un policía voluntario, que se mantiene abriendo y cerrando el portón de hierro que se aprecia en la gráfica.

 

 

Ver en la versión impresa las paginas: 12 ,20 ,10 ,22

Comentarios | 5

2011

Jul 24

02:31p.m

xavier dice:

Es que ya Daniel tiene miedo que le pase lo que le pasó a Somoza García por que sabe que el pueblo ya no lo quiere y sabe que se está reeligiendo en contra del pueblo

2011

Jul 24

10:04a.m

GUARDIA NACIONAL dice:

Y DE LOS DOCE POLICIAS PERMANENTE QUE TIENE ARNOLDO ALEMAN EN EL CHILE QUE ME DICEN?

ABUSOS Y MAS ABUSOS ESTO NOS CONDUCIRA A LA DEBACLE LA JUVENTUD HONESTA DEBE DAR LA BATALLA CONTRA LA IGNOMINIA QUE HOY SE REPITE EN MAYOR GRADO QUE EL SOMOCISMO ANIMAL.

2011

Jul 24

08:17a.m

Edgardo Jose dice:

Las vigilancias de personajes son puro ego. Mañana dejan de ser funcionarios y adios vigilancia. A Daniel Ortega solo le caben dos adjetivos. EGO ENORME Y ABUSIVO DE PODER. Que recuerde a los Somoza, y a Kennedy. Puede salir otro Rigoberto Lopez Perez por ahi, quizas desde su misma custodia (Como le paso al presidente de Guatemala) que odie a los dictadores, como Lopez Perez, odiaba a Somoza.

2011

Jul 24

08:06a.m

GASTON dice:

Es muy agradable ser importante, pero ES MAS IMPORTANTE SER AGRADABLE.

2011

Jul 24

07:41a.m

Roberto J dice:

INMUNDOS MALANDROS!!! Mientras los ciudadanos de segunda somos victimas de los ladrones, los funcionarios malandros al servicio de la familia real ChamuKKKa tienen a sus diposcion mas de la mitad de la orti-policia. Es evidente que el numero de escoltas policias va en funcion de lo robado. Por eso es que Ortega tiene al menos 500 policias guardapanzas a la orden. Despues no pregunten porque estamos encachimbados!!! El dia del Cachimbazo Mayor se acerca. No mas orti-ratas!!! F$LN....vos robas!!!!

 

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