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Portada | viernes 2 de septiembre 2011 Brenes: investigar a fondoPor Elízabeth Romero
Al cumplir nueve días del sepelio del padre Marlon Pupiro García, el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, siguió demandando una investigación en la que “se llegue hasta el fondo” sobre el crimen. Dijo que el asesinato les “ha golpeado duramente” a los obispos, sacerdotes y a los católicos del país.
En la misa celebrada en La Libertad, Chontales, donde por dos días se ha reunido la Conferencia Episcopal, al agradecer las muestras de solidaridad y cariño, Brenes calificó el hecho como “un asesinato brutal, terrorífico contra un hombre de Dios”.
Los concheños también siguen exigiendo justicia. Presumen que el crimen fue precedido por una desaparición forzada. Opinan que el secuestro fue después de la boda que Pupiro celebró el viernes 19 de agosto. “El padre no era una persona vaga, a él lo desaparecieron de la iglesia”, dijo Darci Larios, una feligresa.
Las reacciones de los concheños se dieron al tiempo que el dueño del centro recreativo La Borgoña, Aníbal Ballesteros, apareció. Lo hizo únicamente ante dos canales de televisión: el 12 y 100 % Noticias, pero evitó a LA PRENSA.
Tras insistentes llamadas, una persona que contestó el teléfono dijo que Ballesteros “estaba descansando”, que ya había brindado declaraciones a esos canales y que dijo: “que se documenten de ellos”.
En una de sus intervenciones ante dichos canales, Ballesteros se refirió sobre su empleado Yasker Blandón para quien pidió “caiga todo el peso de la ley”. Al mesero primero lo calificó como “una persona normal”, y después dijo: “se le metió el demonio”.
Ballesteros repitió la versión policial: que el móvil fue el robo de la camioneta. Y reiteró que la víctima “llegó como cualquier cliente y se le sirvió una cerveza, en la madrugada”. Ballesteros insistió: “Llegó solo, tranquilito, se sentó y pidió su cerveza”.
Sin embargo, Juana Sánchez, con la voz entrecortada, insistió en que su párroco fue llevado secuestrado. “Que investiguen al dueño del restaurante (...) porque el sacerdote no pudo haber llegado solo ahí, esa es una mentira, a los concheños no nos van a hacer creer eso (...) él no era de esa calidad de persona como la están desprestigiando”, sostuvo Sánchez.
“Conste, somos humildes y por amor a Dios y obediencia a los obispos, el pueblo no ha hecho más nada, pero nos duele y este dolor no pasa, no va a pasar y lo que todo mundo dice tal vez se oye como disco rallado: ¡pedimos justicia!”, dijo la delegada de la palabra, Rosa Guevara Alemán.
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