Voces

Por: Arquímedes González
Gisela Bryan es una estudiante universitaria estadounidense que ha emprendido una campaña en su país de recolección de ayuda para los pobladores más necesitados de San Juan del Sur.
Confieso que agradecí que Bryan, originaria de Boston, hiciera este hermoso gesto por unos pobladores que están a miles de kilómetros de su realidad.
Lo que me sorprendió es que se supone que San Juan del Sur es uno de los municipios más económicamente desarrollados de Nicaragua debido a todos esos pomposos proyectos turísticos que siempre ocupan las portadas de los periódicos.
Frecuentemente San Juan del Sur es noticia por los proyectos de los hoteles, nuevas empresas, pujantes negocios y de todo aquello que signifique dinero. Si buceamos en Internet, podemos encontrar una gran lista de proyectos y de las grandes cifras de dinero que los acompañan. Diez millones, cien millones, doscientos cincuenta millones de dólares. Millones y millones. Es la danza de la riqueza revoloteando en San Juan del Sur mientras una estadounidense recoge de centavo en centavo, ayuda para los pobladores más pobres de San Juan del Sur.
Esa es la ironía y la desgracia del capitalismo. Los empresarios invierten millones en San Juan del Sur, pero esa inversión es solo para multiplicar su dinero, mientras la población sigue marginada y aplastada por la denigrante pobreza porque solo cuatro de cada diez personas en San Juan del Sur tienen agua potable y gozan de energía domiciliar.
A los empresarios nicas y extranjeros, solo les interesa su inversión. No la inversión social que podrían hacer. No, a ellos no les interesa que los pobladores de San Juan del Sur no tengan agua ni energía eléctrica y que en el poblado solo haya dos escuelas de secundaria o que treinta de sus cuarenta centros escolares estén en estado de ruina. No es su problema.
Pero no todo es culpa de los empresarios. Al fin y al cabo, nosotros sabemos que a ellos solo les importa el dinero y las ganancias. La culpa ha sido de los gobiernos, tantos los anteriores como el actual y, de seguro, el futuro, pues mantienen un sistema tributario egoísta y anticuado.
Egoísta porque protege a los que tienen más dinero. Anticuado porque no ayuda al desarrollo del país. A ver, pongamos un caso: hace poco se anunció que se invertirían más de 50 millones de dólares en un proyecto hotelero en San Juan del Sur. Si tuviéramos una ley que obligara a los empresarios a destinar un cinco por ciento al desarrollo social, San Juan del Sur tuviera automáticamente 2.5 millones de dólares para mejorar sus escuelas o sus centros de salud.
Sin embargo, como a los empresarios en Nicaragua nunca los avergüenza la pobreza que tienen al lado de sus lindos proyectos millonarios, seguiremos viendo esta tragedia nica, que se parece mucho a la de Grecia y de Estados Unidos, donde los ricos nunca vuelven a ver a los lados, solo al frente. Por ahora tendrá que ser Gisela Bryan, la estudiante norteamericana la que se ocupe de ayudar a los más necesitados de San Juan del Sur. El autor es periodista y escritor.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A
AVISO IMPORTANTE
Francisco Javier Gutiérrez
Autor: Francisco Javier Gutiérrez La mediocridad está definida por la...
Eduardo Amador McCoy
Autor: Eduardo Amador McCoy Ante la ausencia de un liderazgo nuevo,...
Pablo j. Valle
Los gobiernos, en muchos países, han puesto en agenda alguna forma de...