|
Portada | sábado 28 de enero 2012 Desenmascara al Gobierno
Carlos Sotelo Dávila fue beneficiario de reforma agraria de las tierras que Panica reclama como suyas y que se disputa con el Gobierno. Martha Vásquez
A unos cinco kilómetros de la entrada a San Isidro de la Cruz Verde, en un lugar conocido como Sol de Libertad, se encontraba Carlos Alberto Sotelo Dávila, de 84 años.
Sotelo es la pieza clave en el caso de las 17 manzanas de tierra ubicadas frente al centro comercial Galería Santo Domingo, sobre la carretera a Masaya, que se disputan el Gobierno y la empresa Inversiones Panica, SA.
En diciembre pasado el Gobierno a través de la Alcaldía de Managua se tomó esta propiedad y sin mediar palabra mandó a instalar una caseta de vigilancia de la empresa El Goliat, vinculada a la familia presidencial, y desde entonces una patrulla de la Policía también vigila la zona.
La Procuraduría General de la República (PGR) aseguró a LA PRENSA que la propiedad era del Gobierno y que realizará obras que más adelante se verán. A esta disputa de propiedad —valorada en 22 millones de dólares— se suma la familia Arévalo, quien también las reclama como suya.
Con voz clara, Sotelo Dávila empezó a relatar que efectivamente su cooperativa llamada Oscar Turcios Chavarría, compuesta por diez miembros, fue beneficiada con 44 manzanas de tierra sobre la carretera a Masaya, de parte del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA), en 1988.
“Nos dedicábamos a sembrar maíz, frijol, pero un italiano llamado Fernando Grassi llegaba a visitarnos, hasta que un día ofreció comprarnos”, relató el campesino.
Sotelo dijo que al ver el interés del italiano, se reunió con sus socios y decidieron venderle, pero aclarándole que ellos no poseían título de la propiedad, porque en el INRA no se los entregó.
“Él (italiano) aceptó comprar así y le vendimos 40 manzanas de tierra de un tajo. Recibimos 32 mil dólares cada socio”, aseguró el campesino, quien también niega haber vendido a los panameños Alfonso Alberto Blackall Morales y a Mayer Yohoros, mientras era increpado por uno de sus hijos que le decía: “No hable”. Pero Sotelo Dávila le contestaba con voz de autoridad: “Yo voy a decir la verdad, porque ‘ay se anda diciendo de todo y hasta que me buscan y no me encuentran”.
Recientemente, aseguró Sotelo Dávila, fue citado por Lesbia Hidalgo Valenzuela a un restaurante capitalino. Ella es una corredora de bienes raíces que participó en la compraventa de la propiedad con el italiano. Hidalgo supuestamente le dijo a Sotelo Dávila que no hablara con nadie del caso y que mejor se fuera del país.
LA PRENSA buscó la versión de Hidalgo y ella aseguró que sí conoció al italiano, porque Sotelo se lo presentó, porque estaba tratando las tierras con él, pero al final a quien se las vendió fue a los panameños que eran clientes de ella. “Él (Carlos) ya es un señor de edad y le falla la mente, ¿qué interés puedo tener yo en decirle esas cosas?”, aseguró Hidalgo, negando lo dicho por el campesino.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A ,1 A |