Voces

La jefa de la Policía, Aminta Granera, declaró el jueves de la semana pasada que no solo jefes policiales sino también directores y editores de medios de comunicación visitaban el club nocturno y de entretenimiento sexual Elite, el cual se encuentra cerrado porque su dueño u operador resultó implicado en actividades del narcotráfico, según las investigaciones internacionales del asesinato del artista argentino Facundo Cabral ocurrido el 9 de julio del año pasado en Ciudad de Guatemala.
Esta declaración de la jefa de la Policía se entendió, lógicamente, como una intimidación a los medios de comunicación independientes que han hecho indagaciones e informado sobre la presunta vinculación de algún o algunos jefes policiales no identificados con el dueño del mencionado centro de diversión sexual.
Pero asistir a centros nocturnos como el Elite no es delito y la jefa de la Policía no puede acusar ni debería intimidar a nadie por eso. En todo caso, ese sería un problema estrictamente privado. La alusión a jefes policiales que se ha hecho en los medios de comunicación sin mencionar el nombre de nadie, no es porque se divertían en el Elite sino porque supuestamente tenían vínculos con la persona acusada por delitos de narcotráfico y crimen organizado. Eso es lo que debería aclarar la Policía por su propio interés y para tranquilidad de la ciudadanía que paga todos los gastos del cuerpo policial.
Aparte de eso, lo más importante es que de las declaraciones de la jefa de la Policía se percibió que podría estar practicando espionaje contra los ciudadanos, lo cual es prohibido expresamente por la Constitución Política de la República que en su artículo 96, párrafo segundo, dice literalmente: “Se prohíbe a los organismos del ejército y la policía y a cualquier otra institución del Estado, ejercer actividades de espionaje político”.
Expertos independientes en seguridad pública han asegurado que el hecho de que la Policía tenga en su poder fotos de las personas que concurrían al Elite y asisten a otros centros de ese tipo no significa que las haya espiado o las esté espiando. Los rostros de todas esas personas deben ser captados por las cámaras de seguridad que hay en esos sitios que luego son examinadas por la Policía. Lo malo en este caso es que la jefa de la Policía trate de intimidar con esa información a los directores y editores de medios de comunicación que, según ella, frecuentaban el Club Elite.
Pero aparte de eso, solo personas ingenuas pueden creer que no hay espionaje político en Nicaragua. Un régimen que atropella la democracia, que irrespeta la libertad y los derechos de las personas, que pretende quedarse en el poder para siempre y padece la paranoia característica de los gobernantes autocráticos y absolutistas, no puede existir sin practicar el espionaje. Si no lo hiciera sería el primer caso en toda la historia nacional e universal.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A
2012
May 02
01:29p.m
Jose dice:
Así como los medios de comunicación hicieron alusión a jefes policiales sin mencionar nombres, así también lo hizo doña Aminta al hablar acerca de fotografía de hasta directores de medios de comunicación, sin también mencionar nombre. Si analizamos como reaccionaron los medios acerca de estas declaraciones, nos encontramos que solo La Prensa, reaccionó a la defensiva. Ademas la jefa policial no realizó una acusación, solo dejo entrever que quien tiene techo de vidrio no debería tira
2012
May 02
09:48a.m
Evaristo José Leytón dice:
¡Ah! Se sintieron chimados. El que no las debe no las teme. Sí es un asunto privado ir o no a esos lugares, pero no deja de ser depravado y bochornoso.
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