Voces

Por: Vicente Maltez Montiel
Un 9 de julio nació en Minas Gerais, Brasil, el doctor Carlos Chagas, uno de los más grandes científicos de nuestra América y el único en la historia de la medicina que fue capaz de descubrir en 1909 una nueva enfermedad infecciosa: enfermedad o mal de Chagas.
En 1902 se gradúa de médico y se incorpora al Instituto de Investigaciones Médicas, dirigido por el doctor Oswaldo Cruz.
Es enviado a la pequeña ciudad de Lassance para combatir un brote malárico y le llama la atención el hecho que los trabajadores de humildes chozas eran atacados durante la noche por insectos “chupa-sangre” del género Triatoma .
En los intestinos de estos insectos descubre un nuevo tipo de protozoario del género Tripanosoma, que bautiza con el nombre Schizotrypanum cruzi , hoy conocido como Tripanosoma cruzi , causante de la Tripanosomiasis . Era un 23 de abril de 1909.
La enfermedad de Chagas o Tripanosomiasis americana es enfermedad antigua y endémica, es decir siempre hay casos y está presente desde México hasta Argentina. Es una de las 13 enfermedades tropicales más desatendidas del mundo y cada año en nuestro continente infecta entre 15 y 17 millones y mata unas 50,000 personas anuales.
El Chagas supera todas las enfermedades parasitarias y es la tercera enfermedad infecciosa después del sida y la tuberculosis, prevalece en zonas rurales pobres, por lo cual la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la ha catalogado como “enfermedad de la pobreza”.
La principal forma de transmisión de la enfermedad es por medio de la picada del insecto vector, — Triatoma dimidiata y Rodnius prolixus — que nuestro pueblo llama “chinches” y después que “chupa” sangre defeca. La persona afectada se rasca la piel y facilita la introducción del parásito al cuerpo.
Otras formas de contagiarse es que la madre embarazada se la pase a su hijo, por leche materna, transfusiones sanguíneas, contaminación accidental y por ingestión de carne poco cocida.
En el ser humano la enfermedad pasa por tres fases. La aguda: un nódulo o “pelota” llamado chagoma en el sitio de inoculación. En los niños aparece fiebre, ganglios linfáticos inflamados, crecen de tamaño el hígado y bazo y a veces inflama el corazón y el cerebro amenazando la vida.
Existe una segunda fase indeterminada que dura años y en la cual existe la infección, pero sin síntomas. Otras veces durante esta misma etapa se produce falta de apetito, fiebre, linfadenopatías o ganglios aumentados, inflamación del corazón —miocarditis— y crecimiento del bazo e hígado.
Años después, incluso décadas de haber adquirido infección la enfermedad daña cerebro, sistema digestivo y corazón. Como resultado aparece demencia, el megaesófago y megacolon son repercusiones digestivas.
Entre 30 y 40 por ciento de pacientes surge un daño grave llamado cardiomiopatía chagásica, que produce cardiomegalia o corazón grande. El daño cardíaco es capaz de favorecer insuficiencia cardíaca y muerte súbita, que en Brasil conocen como “muerte del leñador”.
La primera medida para prevenir esta enfermedad es garantizarle a las poblaciones del campo viviendas dignas para que no puedan ser objeto de picaduras de peligrosos chinches portadores del Tripanosoma cruzi, que el doctor Chagas descubriera hace 103 años.
El doctor Carlos Chagas se une a los benefactores de la humanidad como el cubano doctor Carlos Finlay.
El autor es especialista y profesor de medicina interna.
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