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Managua, 08 de agosto, 2012
Actualizado 06:21 p.m.

 

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Entrevista con Daniel M. Kammen

“Renovables están creciendo”

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  • El cambio climático a menudo es citado como el reto más grande en la historia de la humanidad. Nicaragua es uno de los países más impactados por este fenómeno. Un Premio Nobel de la Paz habla aquí de esto

 

Brasil, Dinamarca, Alemania, Japón, Kenia y el Estado de California, han mostrado progresos significativos en una matriz de energía más verde, y Nicaragua tiene ese potencial, según el científico Daniel M. Kammen. LA PRENSA/M. ESQUIVEL

Wilder Pérez R.

 

 

Asimple vista no parece un científico dedicado a las energías renovables. Su sencillez y sonrisa tampoco delatan la trascendencia de su trabajo. Pero Daniel M. Kammen recibió el Premio Nobel de la Paz en el 2007, por su trabajo contra los efectos del cambio climático.

 

“Solo son dos personas que van a Estocolmo para recibir el premio, yo solo era uno de miles que lo recibieron”, se adelanta para aclarar. Aún así, es asesor del gobierno de los Estados Unidos y del Banco Mundial en temas relacionados con el calentamiento global, y el primer disertante en energía limpia de la Alianza de Energía y Clima para las Américas (AECA).

 

Antes de la conferencia magistral que dictará en Managua, recibió a LA PRENSA para hablar un poco de su visita y la lucha contra los efectos del cambio climático.

 

Nicaragua, al igual que muchos países en desarrollo, cree que necesita dinero para implementar las energías limpias. ¿Sus ideas que no tienen que ver con más dinero?

 

Acaba de concluir una ronda de tareas con el secretario general de las Naciones Unidas sobre el tema de energía sostenible para todos, y hay tres objetivos: acceso universal a la energía para el año 2030, que se duplique la tasa de eficiencia energética y se doble el porcentaje de energía renovable que se está generando en el mundo. En ese trabajo, hicimos contactos con inversionistas internacionales interesados en invertir en energía limpia, tanto en proyectos grandes a nivel nacional, como comunitarios. Esos contactos eran para demostrar que la energía limpia es una buena inversión, y para atraer a los países que tienen esa misma visión. El costo de las energías renovables y sus componentes se ha reducido tanto, que en algunos casos se puede ver el retorno inmediatamente, pero no siempre el marco jurídico se ha ajustado a la medida. El sector geotérmico y eólico son áreas donde los costos de generación se han reducido mucho y la comunidad internacional de inversionistas está buscando oportunidades para invertir en esas dos energías renovables que tienen gran potencial en Nicaragua.

 

¿En qué proyectos de Nicaragua ha trabajado antes?

 

Yo comencé mi propio trabajo de energías renovables en Nicaragua hace tres décadas, trabajando con hornos solares y microproyectos eólicos. Y actualmente he estado asociado con esfuerzos en la Costa Atlántica, no solo en energía renovable, también en la integración de varias, la biomasa, energía solar, eólica, y la eficiencia en generación, distribución y uso de energía.

 

¿Qué piensa usted sobre los anuncios de Brasil, Venezuela y de otros países productores de petróleo, sobre que hay petróleo para “freír” el planeta?

 

Es una pregunta muy compleja, porque la comunidad científica considera que la respuesta a largo plazo es una reducción dramática y radical de las emisiones de gases de efecto invernadero. Algunas personas perciben eso como un llamado a usar solamente las energías renovables, otros lo ven como un gran reto y hasta desafío a la industria petrolera. Pero en realidad lo que necesitamos es una estrategia para usar con buen juicio los combustibles basados en fósiles, mientras vamos avanzando en esa transición. Por ese motivo los anuncios de esos países sobre aumentar las reservas no deberían bloquear los avances en temas de desarrollo, generación y uso de energías alternativas. No estamos hablando de un corte radical. Lo que pretendemos es que, juntos aprovechando la experiencia de los especialistas en la industria, busquemos la forma para apoyar el desarrollo de las energías renovables, para que podamos reducir los costos, al mismo tiempo vamos a beneficiar al sector empresarial.

 

Muchos ambientalistas ven como fracasos las convenciones sobre cambio climático. ¿Cuál es su opinión?

 

Es cierto que las negociaciones y reuniones internacionales han sido sumamente frustrantes y han avanzado de una forma muy lenta, pero esas reuniones de gobiernos y de organismos internacionales no se adelantan al clima y al avance del sector privado, sino que reflejan lo que ya ha sido alcanzado y acordado en la práctica y lo formalizan. Aunque yo también estoy muy preocupado por la lentitud con la que avanzan esas negociaciones internacionales, y también estoy preocupado por el rápido avance en la inversión continua en la industria del carbón mineral, en la exploración y explotación de petróleo y gas natural.

 

¿Usted apoya que su Gobierno firme tratados internacionales vinculantes? ¿Cuál es su recomendación continua?

 

Es poco común que un tratado o convención internacional pueda adelantarse al sentir y prácticas de las comunidades humanas y de la industria privada. Es importante que hayan planes que se están implementando como los de California, Brasil, Dinamarca, Alemania, Japón, Kenia, son planes que van a cambiar completamente el panorama energético en tres o cuatro décadas. A veces el sector de la industria toma la vanguardia, a veces van a la par del Gobierno, pero lo más importante es que están avanzando más rápido que las formalidades que pueden haber. Y, refiriéndome a los Estados Unidos, el Estado de California va mucho más adelantado que el resto de la nación. Confío en que cada vez más los países, con todos sus actores, van a ver los beneficios en términos de la seguridad energética, creación de empleos, de poder responder a los desastres, sean inundaciones, sequías o de otra índole, cuando exista mayor dependencia de las energías renovables. Claro que quisiera ver que los gobiernos avanzaran más rápido, pero estoy convencido de que van a continuar en esa dirección.

 

¿Su trabajo es más fácil desde que recibió el Premio Nobel, o sigue siendo una lucha dura convencer al mundo de la situación?

 

(Ríe con ironía) En primer lugar, quiero aclarar que compartí ese premio con miles y solo son dos personas que van a Estocolmo para recibir el premio, pero yo solo era uno de miles que lo recibieron en ese panel intergubernamental de cambio climático, y creo que para el IPCC sí cambió su prestigio. Confieso que a nivel personal no siento tanto que haya cambiado mi prestigio ni mi trabajo, pero que el crecimiento de la industria de la energía renovable comenzó como una empresa pequeña luchando contra la economía y los prejuicios a favor de la industria de combustible basada en fósiles. Pero el mundo está cambiando rápido y en parte debido a los efectos del cambio climático, los precios de las renovables se están reduciendo rápidamente, en muchas partes del mundo hoy en día el costo de generar energía eólica es comparable con el de conseguir gas natural, y en algunos lugares hasta el costo de generación de energía solar, que ha sido el más costoso de las renovables, se está volviendo cada vez más competitivo, es un clima energético que está cambiando rápidamente.

 

¿Cómo vamos en esta lucha contra los efectos del cambio climático?

 

No vamos muy bien. Porque todavía es difícil identificar cuáles de los cambios en el medioambiente se deben al cambio climático, y eso es difícil comprobar e identificar, porque el medioambiente es complejo. Y eso significa que es difícil justificar la transición de las energías renovables basados exclusivamente en el cambio climático. La protección de la salud humana, la seguridad energética, creación de empleo, la oportunidad de invertir en una economía local y nacional en vez de importar los combustibles, son otros factores en que tenemos que apoyar el argumento y la justificación. Hasta ahora la justificación es que no podemos continuar destruyendo y consumiendo en la misma proporción los combustibles basados en fósiles.

 

¿Qué pasará si no cambiamos?

 

Yo no quisiera vivir para ver eso. No quisiera que mis hijos vivieran en ese mundo. En ese caso, siempre las personas más ricas, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo, van a estar más amortiguadas, más protegidas de los efectos del cambio climático, que la gente de bajos ingresos. Eso significa que los que están en el poder van a estar respondiendo mucho más lentamente a los efectos que los que están respondiendo las grandes mayorías pobres. Por eso existe la urgencia de trabajar por el balance de las energías.

 

 

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