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Managua, 12 de agosto, 2012 | Actualizado 06:33 p.m.

 

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Sección Domingo

El callejón de la muerte

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Comentarios: 9
 
  • Una calle de 100 metros de largo por tres de ancho está llena de asaltos, droga y sangre en el Oriental. Desde que nació hasta hoy, es el punto más "rojo" de Nicaragua

 

 

Por Eduardo Cruz

 

A finales de los años ochenta el callejón comenzó a llenarse de mujeres que venden. En ese entonces aún no se llenaba de la sangre de las víctimas de los asaltantes.

LA PRENSA/ ARCHIVO

Es un callejón angosto. Tétrico. Completamente de tierra. Con cuartitos de madera a los lados en los que desde afuera se ven camas desvencijadas y una o dos sillas de plástico. Un río pequeño de agua sucia recorre gran parte de la vía, y en la entrada a veces hay niños jugando semidesnudos. En las puertas de cada cuarto hay una mujer esperando por hombres necesitados de placer sexual.

 

“Amor vení ve, ¿vas a entrar?”, cantan como sirenas las mujeres, que en su mayoría se mantienen con las piernas abiertas, mostrando parte de su ropa interior. Con frecuencia casi todas están pintándose los labios, las uñas o untándose otro tipo de maquillaje.

 

El callejón es un poco ancho por la entrada este, pero, como un embudo fino y delgado, se va tornando más angosto hacia la entrada o salida oeste. Entre más estrecho el punto, más peligroso. Es el “callejón de la muerte” del mercado Oriental, a unos pasos del antiguo cine México, que todavía funciona y en el que solamente presentan películas pornográficas.

 

En la entrada este del callejón se mantiene doña “Chilo”, una señora gorda, morena, bastante entrada en años, con una cicatriz en el pecho, debajo de la barbilla. Personas del lugar la identifican como Auxiliadora Chávez y como la dueña del callejón, la que le cobra impuesto a las mujeres que venden el cuerpo en ese lugar.

 

A doña “Chilo” no le gusta hablar con periodistas. Y todas las demás mujeres adoptan la misma posición. “Lo que pasa es que a ustedes se les dice una cosa y después salen con otra en el periódico”, dicen en coro dos mujeres que están como a 30 metros de la patrona del lugar.

 

Doña “Chilo” le pone requisitos a las mujeres que llegan a “trabajar” en el callejón. Nada de pleitos y nada de robarles a los clientes. La que no se sujeta a la regla, no puede continuar allí.

 

PREDIO BALDÍO Y CASERÍO

 

El callejón era el escenario a diario de las notas de sucesos de los periódicos, en los que se reportaban los robos, los acuchillados y los asesinados en ese pasadizo del Oriental.

LA PRENSA/ ARCHIVO

El Oriental, que había nacido como mercado en 1936, en realidad era un sitio en el que convergían las carretas de comerciantes que bajaban a Managua desde Las Sierritas y fue hasta en 1943 que tuvo su primera infraestructura seria, dos galerones construidos de concreto y metal y otras edificaciones frágiles ubicadas en dos manzanas de tierra en total. Con el boom algodonero de los años cincuenta el mercado creció más, pero adquirió mayor importancia hasta después del terremoto de diciembre de 1972, cuando sucumbieron los mercados San Miguel y Bóer.

 

Luego, comenzaron a migrar personas del campo a la ciudad y muchas de ellas fueron a parar al mercado Oriental. Don Carlos, un señor que desde hace 40 años vende utensilios como navajas, tijeras, baterías y otros, recuerda que en donde hoy queda el “callejón de la muerte” primero era un predio baldío, donde la gente llegaba a hacer sus necesidades al aire libre, pero luego se fue poblando de los mismos comerciantes que construyeron cuartitos para dormir y en el día dedicarse a sus negocios en el mercado.

 

Después del triunfo de la revolución sandinista, especialmente a fines de los años ochenta, el lugar ya estaba lleno de los cuartitos de madera, muchos de los cuales todavía hoy son los mismos.

 

EL REINO DE LOS ASALTANTES

 

Al principio solo eran pequeños asaltos. Los huelepega y los borrachitos le arrebataban las carteras o los bolsos que las mujeres llevaban colgados. Ladrones más adiestrados también se dedicaban a robarle a las mujeres, y a veces hasta hombres, chapas, cadenas, anillos, relojes, pulseras y todo objeto de valor que las personas llevaran visible.

 

Después, la situación se le fue complicando a todos los asaltantes que operaban en el mercado Oriental, entre ellos los que operaban en el sector de lo que todavía no se conocía como el “callejón de la muerte”, sino simplemente el callejón.

 

Debido a que los comerciantes identificaban a los ladrones, estos últimos optaban por robar solo a los compradores. Las personas comenzaron a evitar llevar objetos de valor al mercado y el dinero lo escondían entre la ropa. Así nació el “bolsazo”. Entre el tumulto de la gente que deambulaba en los callejones del mercado, los ladrones les metían las manos en las bolsas del pantalón o de la falda a los compradores.

 

En el callejón las cosas comenzaron a ponerse violentas. Jorge L. M., un ladrón de aquella época, allá por 1991, le explicó la situación así a Mirna Fabbri Medrano, una estudiante de psicología de la UCA: “Últimamente el ladrón se ha hecho demasiado violento, anda apuñalando a la gente; antes la cuestión era quitarle el reloj y tener buenas piernas para correr, porque yo le he quitado relojes a personas con pistola en mano y no les he dado oportunidad de tirarme porque tengo más agilidad que ellos; pero ahora, como ya se “camiseó” (meterse la mano en la camisa ante la presencia del ladrón, como que va a sacar un arma), le dejan ir el cuchillo”.

 

Y efectivamente, entre finales de los años ochenta e inicios de los noventa, el callejón se tornó intransitable. Quien entraba por un lado, no llegaba ileso al otro lado. El que entraba en el callejón era asaltado, y si se resistía lo lesionaban o lo mataban.

 

De 590 delitos que se com etían en Managua en un mes en 1991, 175, la cuarta parte, era ejecutado en el Oriental, y de esa cantidad más de 90 se cometían en el callejón, que por entonces ya se le llamaba “de la muerte”, es decir, en el “callejón de la muerte” se cometían un poco más de la octava parte de todos los delitos que ocurrían en la capital en un mes.

 

Ana Julia Balladares, la misma que hoy es diputada del Parlacen, era en ese entonces la gerente general del mercado Oriental. En los tres años que estuvo al frente de ese centro comercial, solo dos veces entró al “callejón de la muerte”. En ambas ocasiones fuertemente escoltada.

 

“Esa era tierra de nadie. Ni la Policía ni el Minsa, ni los vigilantes locales entraban en ese lugar”, recuerda Balladares.

 

En realidad el Oriental tenía diversos puntos que eran peligrosos. También estaba el sector de la “Casita”, que era donde deambulaban los huelepegas; el cine México; “Cholutequita; la farmacia Mendoza, infestada de borrachitos, entre otros, pero ninguno de estos lugares era tan peligroso como el “callejón de la muerte”, tal vez porque solo se podía avanzar o retroceder, y a veces la víctima se quedaba en medio de una emboscada.

 

Otra de las formas de robar bastante común en el callejón era el “polvazo”, explica Mirna Fabbri, en su tesis monográfica. Mientras una prostituta se metía a un cuarto con un cliente, por una tabla despegada que tenían todos los cuartos otra mujer se metía para extraer las pertenencias que el cliente tenía en su ropa. Al salir, el cliente, que había pagado por adelantado, no se daba cuenta del robo hasta cuando lo iba a ocupar y se buscaba el dinero infructuosamente.

 

EL CINTURÓN MUNDIAL Y LAS AGUAS OCAÑA

 

En la actualidad las autoridades policiales luchan contra los expendios de droga y los asaltantes que nunca han sido desalojados completamente del “callejón de la muerte”.

LA PRENSA/ ARCHIVO

Una anécdota del “callejón de la muerte” es que por ahí pasó el cinturón de campeón de boxeo que el púgil Adonis Rivas ganó en el año 2000, en las 115 libras de la Organización Mundial de Boxeo.

 

Y no es que el cinturón andaba en exhibición por el lugar, sino que Rivas lo había dejado olvidado en un microbús del transporte urbano colectivo de León hacia Managua y la persona que lo robó, una señora que no fue identificada, lo sacó de un bolso que estaba en el microbús y lo llevó al callejón de la muerte, donde anduvo de mano en mano. Adonis ofreció sin éxito una recompensa de entre los 200 y los 300 dólares a quien se lo devolviera.

 

Pero en el callejón no solo cosas malas han ocurrido. En febrero del 2006, visitó el lugar la exprimera dama de Honduras, Aguas Ocaña, quien recorrió el célebre “callejón de la muerte” junto a la exprimera dama María Fernanda Flores, y a Fabiola Salinas, esposa de José Rizo.

 

EL PELIGRO CONTINÚA

 

Ana Julia Balladares explica que poco a poco las autoridades comenzaron a entrar en el callejón. Primero el Minsa, ayudando a las mujeres a evitar enfermedades de transmisión sexual y luego la Policía realizando operativos de limpieza de delincuentes.

 

La gente ya entra, pero el lugar sigue siendo peligroso. Las noticias tenebrosas no dejan de ser publicadas sobre este lugar. En mayo de este año, dos hombres fueron detenidos porque utilizaban a un niño de 10 años para vender marihuana, cocaína y crack. Abundan en la actualidad los expendios de drogas.

 

“De peligroso se le ha quitado bastante, ha habido cambios. Ahora es diferente porque las mujeres (prostitutas) se posicionan en un cuarto y ya no hay robos a los clientes y nosotros que andamos siempre vigilando arriesgando nuestro pellejo”, dice Carlos Barberena, jefe de la brigada de vigilantes Los Dantos.

 

Doña “Chilo” todavía es la matrona del lugar, junto a sus hijas, Vanessa y Johana.

 

Los vigilantes del grupo Dantos continúan resguardando pero en las afueras, porque en el callejón ya no entran. Hace poco les apuñalaron a dos compañeros.

 

Las mujeres prestan sus servicios durante el día solamente. “100 córdobas” dice un rótulo a la entrada de cada cuartito. El “callejón de la muerte” sigue vivo, y aunque en menor escala pero siempre infestado de delincuentes. “Los que hoy roban en ese lugar son de otros callejones”, asegura Barberena. El riesgo sigue siendo el mismo.

 

Comentarios | 9

2012

Ago 12

03:36p.m

roger quezada dice:

lastima que lugares todavia existan en nuestra querida nicaragua pero el problema de inseguridad es un asunto del gobierno que se hace el ciego el sordo y el mudo ante la verdadera realidad que se vive por que solo los que estan arriba en el poder se sienten seguros y el resto de los ciudadanos que nos maten y nos asalten como si nada que mal estamos con personas como los sandinistas en el poder

2012

Ago 12

03:07p.m

lunallena dice:

Si la tierra es de propiedad municipal, ya es hora de que hubieran limpiado de toda clase de porquerias, ladrones, explotadores sexuales, pedofilos y borrachos degenerados el famoso callejon, las autoridades deberian ser muy muy muy fuertes y aplicar todo el peso de la ley a estas personas dañinas que asaltan y explotan a las mujeres, hombres y niños.No es cuestion de que no quieran, es que se les saca y se acabo. Ponganse los pantalones, agarrense los webos y ponga el orden, policia nacional

2012

Ago 12

01:31p.m

De vuelta a sus raíces dice:

Mario Arostegui, metiste un Home Run.
Lo que pasa es que "añoraba" sus comienzos. Y tenía que mostrar de lo que se sentía orgullosa. (su escuelita)

2012

Ago 12

01:20p.m

CPSapos dice:

Excelente ALMA mater tuvo la Ana Julia Balladares, por eso los resultados de funcionaria publica, ahora esta en el parlacen y ha pululado por varios puestos a cambio de su vasta experiencia y aprendisajes en el callejon del Oriental. Ciudadanos observen y dejemos la ignorancia que aun reina en la Nicaragua de hoy y sus MAL PARIDOS!! funcionarios!!

2012

Ago 12

01:07p.m

EnSuJuGo dice:

buen reportaje

2012

Ago 12

11:48a.m

luis manuel romero dice:

LADRON : Ladron arriba ladron abajo. es igual

2012

Ago 12

11:29a.m

geovany dice:

Y todo comenzo con el triunfo de la robolucion de Julio de 1979. El oriental siempre ha sido peligroso, pero cuando se comenzo a confiscar y dar lo robado con la reforma agraria la gente comenzo a llegar de los pueblos a la ciudad a formar lo que hoy en dia son las fabelas de Managua, y claro sino hay trabajo para toda esta gente entonces hay que robar y matar para sobrevivir. Otra victoria de la robolucion que sigue cambiando Nicaragua.

2012

Ago 12

10:00a.m

Nica dice:

Por un momento pense estaba leyendo el diario vivir en la Secretaria del Frente.....

2012

Ago 12

09:57a.m

Mario Arostegui dice:

Y que creen que las tres primeras damas no eran delincuentes,por lo menos Maria Fernanda Flores es reconocida a nivel Internacional y Nacional como una DELINCUENTE muy peligrosa,que les ha robado a los propios delincuentes,y que se vendio por estar con el otro GORDO LADRON, cual es la diferencia con estos DELINCUENTES del callejon de la muerte.

 

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