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Activos | miércoles 15 de agosto 2012 Crédito escaso para producir
El 75 por ciento de los clientes agropecuarios de la banca nacional son del sector agrícola, según datos oficiales. Lucydalia Baca Castellón
Solo el 1.01 por ciento de los clientes del sistema bancario y financiero son del sector agropecuario y reciben únicamente el 1.46 por ciento de total de la cartera de créditos del sistema. Estas cifras de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) confirman que este sector no es prioridad para la banca comercial, a pesar que la matriz económica del país depende principalmente de la actividad productiva.
Si en análisis se hace sobre la base del último Censo Nacional Agropecuario (Cenagro) del 2011, la brecha también es grande, pues mientras en el país hay 262,285 productores —entre agrícolas y ganaderos—, solo 7,366 tenían créditos en la banca hasta diciembre del 2011, según la Siboif.
La necesidad de financiamiento en el agro es creciente. Las organizaciones de productores estiman que en promedio cada año se necesitan unos 50 millones de dólares para financiar la producción de carne y leche; y al menos US$30 millones para la producción de granos básicos.
Solo el café —principal producto de exportación— requiere unos 200 millones de dólares por cosecha, estiman. Sin embargo, a diciembre del 2011 el sistema bancario y financiero había desembolsado para todo el sector agro US$339.29 millones.
Los gerentes bancarios tienen sus propias explicaciones ante esta disparidad financiera y el reclamo constante del gremio productivo. Ellos aducen que los recursos están ahí y que quien cumpla con los requisitos de garantía puede acceder al financiamiento, que en los últimos años ha crecido.
La escasez de financiamiento se agravó a partir de 2009, con la profundización de la crisis internacional y la aparición del movimiento de morosos conocido como No Pago. La oferta de crédito bancario para el agro cayó en diciembre del 2009 hasta 271 millones de dólares.
El gerente de crédito agropecuario del Banco de la Producción (Banpro), Róger Incer, asegura que esta entidad por cada cien dólares que presta en el país, “22 están destinados a las actividades agrícolas. Otorgamos el 41 por ciento del crédito agrícola que se otorga en el país”.
Por su parte, Gastón Rappaccioli, gerente de crédito de Lafise Bancentro, detalla que el 20 por ciento de la cartera total de esta institución está dirigida al sector agropecuario. “Solo en el 2012 tenemos programado colocar unos 3,000 millones de córdobas —126.7 millones de dólares—. Los plazos y las tasas dependen de la actividad”, enfatiza.
EL AGRO RESIENTE
El agro no está conforme con esas cifras. El representante de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG), Álvaro Fiallos expresa: “Efectivamente están dando plata, pero hay que ver a quién se la están dando. Probablemente se la dan al Ingenio San Antonio y ahí se van las necesidades de al menos 20,000 productores”.
El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Solón Guerrero, por su parte, lamenta que hasta la fecha persistan los efectos del movimiento No Pago, integrado por productores y ganaderos que se resistían a honrar sus deudas.
Fiallos y Guerrero coinciden en que ante la falta de crédito los más afectados son los medianos y pequeños productores, quienes tienen que recurrir a la usura y a las instituciones de microfinanzas que cobran intereses “leoninos”. Entretanto, los pequeños ganaderos usan de “caja chica” sus terneros de destete y vacas de descarte, lo que dificulta el crecimiento del hato.
Los productores lamentan que la banca priorice los cultivos permanentes y exportables. “No hay duda que los productos con mercados cautivos y oferta atractiva como la caña, el maní o el café son financiados en un cien por ciento”, afirma el directivo de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) y productor de maní, Mauricio Zacarías.
Incer y Rappaccioli, por su parte, señalan que en la banca priva la responsabilidad, ya que deben garantizar el retorno de los recursos porque tienen compromisos con los ahorrantes.
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