Voces

Por: Vicente Maltez Montiel
Una definición clásica de salud propone que “es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no la ausencia de enfermedades”, lo cual enfatiza no existencia de dolencias y conducta curativa.
Cuatro factores decisivos condicionan el estado de salud y en países como España, por ejemplo, se ha cuantificado el porcentaje de influencia que tiene cada uno.
El medioambiente (19 por ciento), herencia (27 por ciento), atención médica y sistema de salud (11 por ciento) y el estilo de vida (43 por ciento) son determinantes básicos.
Derivados del medioambiente encontramos contaminación física, química, agentes biológicos y factores psicosocioculturales como toxicomanías, violencia y estrés, que afectan al individuo y/o la sociedad.
El 27 por ciento del componente lo aportan caracteres hereditarios que adquirimos de nuestros padres y con ellos vienen tendencia a enfermar, graves e incurables dolencias o genes buenos. Poseer genes sanos no exime del riesgo de patologías si el entorno es nocivo.
El sistema sanitario, según el ejemplo español, contribuye 11 por ciento a la salud, el más modesto del cuarteto.
Estilo de vida significa compromiso individual con su propia salud y aporta el peso mayoritario de un 43 por ciento. Cuenta con elementos negativos como estrés crónico y el abuso o adicción a drogas y alcohol.
Ingredientes positivos en el estilo de vivir son alimentación balanceada, ejercicio físico y actitud positiva ante la vida.
El médico debe fomentar en todos sus pacientes y la sociedad una actitud mental que repercuta positivamente en su salud. Recordemos que los optimistas viven más y mejor.
Los aportes de la nueva rama de la medicina que es la psiconeuroinmunología demuestran la máxima de que una mente sana favorece un cuerpo sano. De un cerebro sano se producen sustancias analgésicas y de placer (endorfinas) y mecanismos de defensas como el interferón y anticuerpos.
Nuestra salud se ve influida favorable o desfavorablemente si promovemos comportamientos que prevengan, reduzcan y eviten consecuencias negativas de nuestros hábitos.
Podremos disfrutar de bienestar físico apegándonos a una dieta equilibrada, higiene adecuada, actividad física y chequeos y seguimientos médicos regulares.
Contar con un buen nivel de salud mental va a depender de la capacidad que tengamos de afrontar los retos de cada día pudiendo resolver problemas y tomar decisiones. Equilibrio emocional, adoptar decisiones propias, así como desarrollar y conservar un nivel óptimo de autoestima.
Influye en la calidad de nuestra vida si conservamos y promovemos armonía en nuestra convivencia y relaciones en el trabajo, estudio, sociedad y medioambiente.
El médico debe sentirse y verse a sí mismo como un educador sanitario del estilo de vida, aplicando una visión integral de presente y futuro.
Insistir en que todo comportamiento se aprende o modifica y debemos cultivar que es delicioso vivir bien, porque si practicamos el autocuido no tendremos jubilaciones patológicas.
Estas son algunas de las motivaciones que nos llevaron a escribir un libro que he dedicado a nuestros pacientes y quienes nos han oído, leído o visto durante 17 años de periodismo médico y de la ciencia, a todos les recuerdo que la salud se construye para poder gozar de ¡una larga vida y prosperidad!
El autor es médico internista.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A
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