Semilla de calidad sigue en la lucha
  • Aunque cada vez más productores usan semillas de calidad, siguen siendo pocos los que invierten en estos insumos

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Humberto Galo Romero

Los datos oficiales lo confirman: cada vez más productores invierten en el uso de semillas de calidad. Según los datos del IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro), de 216,141 productores agrícolas solo 41,724 usaban semillas mejoradas o certificadas hasta el año pasado.

Esto representa el 19.30 por ciento del total de productores que cultiva algún producto, cifra que en años anteriores no llegaba ni al 15 por ciento. Sin embargo, el avance es lento, por lo cual se siguen intensificando los esfuerzos para lograr que más productores inviertan en semillas de calidad.

Desde hace tres años el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) viene impulsando un programa de semillas mejoradas, con el propósito no solo de incrementar la producción nacional, sino también al mismo tiempo incrementar el valor nutricional de los granos básicos.

El proyecto se llama Apoyo a la Producción de Semillas de Granos Básicos para la Seguridad Alimentaria de Nicaragua (Papssan), con el cual se empezaron a producir semillas mejoradas de sorgo, maíz, frijoles y arroz.

Nuevas variedades
Según el portal electrónico del INTA, se presentó recientemente ante el Consejo Nacional de Semillas dos nuevas variedades de arroz para los pequeños productores que siembran arroz de secano, es decir sin riego. Además, tres variedades de sorgo, una de ellas es un sorgo escobero y las otras dos son de alto rendimiento y de sabor muy dulce que las hace muy apetecidas por los animales.

También se presentó un sorgo híbrido de alta calidad y rendimiento, que compite con los híbridos que introducen las casas comerciales, destaca el sitio web.

67,000 productores busca atender en cuatro años el programa Apoyo a la Producción de Semillas de Granos Básicos para la Seguridad Alimentaria de Nicaragua.

“En el caso de los granos básicos, el problema fundamental son plagas insectiles, en lo concerniente a las hortalizas, la problemática se refleja en enfermedades de carácter bacterial como por ejemplo las enfermedades fungosas”, menciona Julio López, director del Programa de Manejo Integrado de Plagas en América Central (Promipac).

María Isabel Martínez, directora del INTA, calcula que actualmente entre el 25 y 30 por ciento de los productores usa algún tipo de semilla de calidad.

La intención del Gobierno es masificar el uso de este tipo de semillas, ya que son más resistentes a los embates que el cambio climático puede provocar en el país.

BANCOS COMUNITARIOS

Según Martínez, para el presente ciclo agrícola (2012-2013) el INTA puso a disposición de los productores al menos 15 nuevas variedades de semillas de arroz, frijol, maíz y sorgo, con las cuales productores de la Costa Caribe, del Norte, Río San Juan se verían beneficiados.

“Hemos venido desarrollando nuestra metodología con bancos comunitarios de semillas, de esta manera ponemos a disposición de los productores las distintas variedades de semillas que son propias de la zona, es decir que no tienen necesidad de extrapolarlas de otros puntos del país”, explicó.

Esta metodología, según la funcionaria, permite a los productores validar la calidad de las semillas, reproducirlas y mejorar la calidad de los granos y hortalizas cosechados.

Estas nuevas variedades de semillas producidas y distribuidas por el INTA tienen la característica de ser resistentes tanto a los territorios secos, como a la excesiva humedad que pudiese provocar una estación de lluvia copiosa.

PEQUEÑOS SON MÁS REACIOS

Para Manuel Álvarez, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), el avance en el uso de semillas de calidad podría ser mayor, sin embargo, los más reacios a utilizarlas son los micros y pequeños productores.

“Los micros y pequeños productores, es decir quienes poseen entre 5 y 15 manzanas de tierra, son más reacios a utilizar este tipo de semillas, porque todavía no están conscientes que para alcanzar un mayor rendimiento de su tierra es necesario sembrar con semillas certificadas o mejoradas”, señaló.

Álvarez menciona el caso de los productores de maní y sorgo, quienes han logrado incrementar la producción al utilizar semillas mejoradas. “El promedio de los maniceros había sido de 55 a 60 quintales por manzana, este año están incrementando de 70 a 80 quintales promedio. El sorgo, que siempre anduvo en un rango de 40 a 45 quintales, ahora andan en rendimiento de 60 a 70 quintales promedio”, detalló.

Por su parte Jorge Irán Vásquez, funcionario del programa Campesino a Campesino de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), menciona que la disponibilidad de semillas certificadas o mejoradas también juegan un papel determinante.

“El pequeño productor, por una cuestión muy particular, prefiere trabajar con su propia semilla, es decir la semilla criolla, ellos la revalorizan porque son semillas que están adaptadas a la zona, mientras que a veces hay semillas mejoradas que simplemente no les resuelve al productor”, menciona.

La funcionaria del INTA afirma que si bien las semillas mejoradas que se distribuyen a través del Papssan son resistentes a las variaciones del clima, también son propensas a algunas plagas, por lo cual se continúa mejorando la calidad de las mismas.

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