LA PRENSA. El Diario de los Nicaragüenses. Nicaragua

Managua, 21 de enero, 2013
Actualizado 05:15 p.m.

 

Suscripción al impreso
logo

Gerente de Ventas
Ethel Dinter
Tel: 22556767 Ext. 5202
Email: ethel.dinter@laprensa.com.ni


Coordinadora de Ventas
Amanda López
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5203
Email: amanda.lopez@laprensa.com.ni


Coordinadora Web
Scarleth Tenorio
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5210
Email: scarleth.tenorio@laprensa.com.ni


Coordinadora Prensiguía
Lisseth Tellez
Tel: Tel: 22556767 Ext. 5211
Email: lisseth.tellez@laprensa.com.ni

logo

logoandroid 
logoipad 
logoiphone 
logobb
Android iPad iPhone Blackberry
 

Vida

Musa del cine

Valorar: Sin Interés Poco Interesante De interés Muy interesante Imprescindible
  1 votos

 

La delicadeza deslumbrante de Audrey Hepburn en la pantalla tenía un envés mucho más preocupante en la vida real. LA PRENSA/ARCHIVO

Mateo Sancho Cardiel /EFE

 

Cuesta pensar que una de las mujeres más adoradas por el público durante generaciones tuviera tan mala suerte en el amor. Audrey Hepburn, heroína romántica en la pantalla de cuya desaparición se cumplen 20 años, tuvo una vida llena de carencias afectivas que solo suplió, finalmente, como embajadora de Unicef.

 

Cinco nominaciones al Óscar... y cinco abortos. Dos estatuillas... y dos matrimonios fallidos. Audrey Hepburn, probablemente el icono del cine clásico más perdurable junto a Marilyn Monroe, activó en la audiencia algo que ella echó de menos desde niña: el cariño y la adoración.

 

Musa de Givenchy en la moda, de Stanley Donen, Billy Wilder, George Cukor o Blake Edwards en la pantalla... pero rechazada por Albert Finney y Ben Gazzara fuera de ella. Su belleza era más etérea que sexy y sin el aura del glamour de películas como Roman Holiday o Breakfast at Tiffanys , Audrey se sentía desvalida.

 

“Creo que el sexo está sobrevalorado. No tengo sex appel y lo sé. De hecho, prefiero tener un aspecto curioso. Mis dientes son curiosos y no tengo los atributos que se le presuponen a una diosa del cine, incluido un buen tipo”, decía de sí misma.

 

En los registros oficiales, dos matrimonios: uno con Mel Ferrer, notablemente mayor que ella y de un físico poco agraciado, y otro con el aristócrata y neuropsiquiatra italiano Andrea Dotti.

 

La actriz acabó entregándose a las causas humanitarias. Al final encontró el sentido a su vida en su labor con Unicef. Misiones en Somalia o El Salvador como Embajadora de Buena Voluntad de Unicef, pero en las condiciones de una voluntaria más le reportarían un Óscar honorífico. Y así, falleció, sentimentalmente realizada, por fin, el 20 de enero de 1993, a los 63 años.

 

 

Tu Comentario


Nombre *
Correo *
Web/blog - Si desea mostrarlo
Código de Seguridad
 
Los Campos marcados con (*)
Son obligatorrios

AVISO IMPORTANTE


Apegados a la libertad de expresión y a las políticas de privacidad de éste sitio web, LA PRENSA procederá a moderar los comentarios de su edición línea a partir del 1 de julio de 2010.

En aras de fomentar un debate de altura entre nuestros lectores, LA PRENSA no publicará comentarios que contengan expresiones ofensivas, imputaciones de delito, acusaciones personales o que inciten a la violencia. En ese mismo sentido, sólo se publicarán aquellos textos cuyo contenido esté estrictamente relacionado a la nota objeto del comentario.

LA PRENSA tampoco publicará comentarios escritos en mayúsculas o que hagan enlace hacia otros sitios webs no autorizados, y únicamente se publicará comentarios escritos en español.

Los comentarios y opiniones que expresen nuestros lectores no son necesariamente compartidos por Editorial LA PRENSA, ni la empresa se hace responsable por sus contenidos.

Se le solicita a los lectores reportar un comentario publicado que contradiga estas disposiciones a: comentarios@laprensa.com.ni y/o ediciondigital@laprensa.com.ni
Para que sea removido.


Siga a LA PRENSA en Twitter