Cartas al Director

Apagar el televisor

Se repite que los niños pasan excesivo tiempo delante de la televisión; unas veces en tono de queja, otras como un elemento que distorsiona el trabajo de los educadores. Las encuestas confirman esa dedicación; pero sería injusto decir que los niños son los culpables. En todo caso, los infantes son víctimas del entorno en que viven, en el que el aparato de televisión ocupa no solo un lugar preferente del salón familiar, sino que, encendido, centra la atención de toda la familia. La esfera privada de la familia, del individuo, queda invadida, dentro de las cuatro paredes de la casa por una caterva de presuntos agresores, “chupadores de tiempo”, que no han recibido una invitación expresa para sentarse en nuestra mesa.

Las estadísticas muestran que la mitad de los hogares tienen más de un televisor y que casi un tercio de los menores tiene tele en su habitación; por tanto serán los jóvenes quienes eligen lo que ven. Esos datos pueden interpretarse como que las quejas no son seguidas por acciones correctoras.

Además, esa proliferación de aparatos —los videojuegos o internet— contribuye al aislamiento familiar: ya no es un espectáculo que se vea en familia, sino individualmente, dificultando la acción educativa de los padres. De otro lado, ¿se tiene una suficiente educación crítica hacia la televisión, que permita evaluar lo que realmente conviene ver, o el tiempo que se le dedica a este pasatiempo?

Multitud de emisoras y cadenas: locales, nacionales, autonómicas, municipales, legales o sumergidas, compiten en un mercado saturado: ¿es posible que las casi 24 horas de emisión de cada una de ellas estén cubiertas por programas de calidad aceptable? La falta de imaginación es manifiesta: unas se copian a otras, las mismas risas de fondo en las comedias, los mismos chistes fáciles y horteras, los mismos vídeos, los mismos aplausos amaestrados; alucinantes presentadoras de programas infantiles; el sexo solapado o manifiesto; o la explotación lacrimógena de la intimidad, que produce vergüenza ajena. Todo ello, aupando a unos personajes dudosos, alimentados por guionistas y directores, que nos ofrecerán mañana más de lo mismo. La cantidad de programas confirma la baja en su calidad intrínseca.

La educación, la cultura, es uno de los principales objetivos de una sociedad moderna, incluso una necesidad perentoria. La televisión es un claro elemento de influencia cultural, que sin duda puede tener muchos efectos positivos; pero ello no debe ocultar su capacidad de efectos negativos. Este discernimiento es tarea de los padres. Apagar el televisor es ya un acto revolucionario, casi subversivo, que puede tener efectos imprevisibles. Una revolución pacífica y cultural, si las horas rescatadas a la televisión se dedican a la lectura, a la conversación amistosa, al conocimiento de la naturaleza. Apagar el televisor es darse una oportunidad de aplicar la libertad para escapar al embriagador control que la televisión y sus gentes ejercen sobre nuestras vidas.

Agustín Pérez Cerrada

Contra  la comida chatarra

Leí un artículo en la edición del viernes 26 de abril del corriente acerca de la iniciativa de ley que regulará la venta de comida chatarra en las escuelas en general, y me sorprendieron las declaraciones del señor José Adán Aguerri, presidente del Cosep, donde solo muestra interés por las ganancias que este negocio genera y poco respeto a la salud y a la vida de nuestros niños, ya que de forma arrogante dice que “los diputados no van a decir donde se vende comida chatarra”. Quiero pensar que lo hizo por desconocimiento.

En cualquier caso quiero decir que recientemente se celebró el X Congreso Nacional de Cardiología y VI Jornada de Cardiología Pediátrica donde se habló exclusivamente de este tema. En la 65 asamblea mundial de la salud de la Naciones Unidas en mayo del 2012 en donde 194 países (incluyendo Nicaragua) estuvieron de acuerdo en que la primera causa de muerte por enfermedades no comunicables (NCD por sus siglas en ingles) están la enfermedad cardiovascular (ECV), diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias. La propuesta entonces fue reducir las muertes prematuras por NCD en un 25 por ciento para el 2025.

Las muertes por NCD se estiman anualmente en 36 millones y de esas, 17.3 millones corresponde a las enfermedades cardiovasculares, todo esto debido al estilo de vida, es decir a nuestros hábitos de alimentación entre los que figura como asesino número uno la comida chatarra, la cual está cargada de abundante sal, azúcares, grasa mala para el corazón, entre otras cosas dañinas. Siguiendo con lo del congreso, ahí se explicó que la obesidad afecta a 20 millones de niños menores de 5 años, que 1/3 de adolescentes son obesos y que hay un incremento de 5 por ciento anual de diabetes por tales causas además de la hipertensión e incremento del colesterol en sangre todas estas causas de muertes cardiovasculares (infarto, derrame cerebral). En muchos países se prohíbe la venta de comida chatarra en las escuelas como parte de la iniciativa de la lucha contra la obesidad y las muertes por ECV en la infancia. Celebro esta iniciativa de ley por parte de los diputados y me da pena leer opiniones como las del presidente del Cosep, ya que deberían tomar parte de la lucha por los buenos hábitos de alimentación en la infancia y promover alimentos como los nuestros: pinolillo, tiste, entre otros, que dan salud cardiovascular por su contenido de cacao. Finalmente quiero decirles que “yo me opongo” es mal consejero cuando de salud cardiovascular se refiere.

Carlos Duarte Claro. Cardiólogo-Pediatra, Presidente de la Asociación de Cardiólogos de Nicaragua

La literatura nicaragüense

Qué sería de nuestra literatura sin la presencia de la juventud como autora, a pesar de los altos costos que conllevan la edición, publicación y promoción de un libro. Es una gran bendición que tengamos un país de autores jóvenes y que sean estos los promotores de sus obras, para que el ciudadano se dedique a la lectura que es el mejor hábito que dignifica a los pueblos, hace falta una promoción más incisiva en el quehacer literario, todavía nos queda un largo trecho por recorrer, pero estamos avanzando.

Nicaragua no se queda atrás, hay que fortalecer los mecanismos de activismo cultural e intelectual de la nación, crear una especie de poder cultural con el Instituto Nicaragüense de Cultura y de esta forma podremos avanzar a pasos agigantados. Es demasiado ardua la tarea y se requiere de actores beligerantes en el compromiso de enaltecer el espectro cultural de Nicaragua.

Luis R. Arévalo Arias

Campaña antidroga

Estudiantes de los diferentes Centros de Educación en la norteña ciudad de Matagalpa marcharon en fecha muy reciente por las diferentes avenidas y calles de esta homónima cabecera departamental, con el fin de hacer una gran campaña de prevención para el mal uso de substancias sicotrópicas en la juventud matagalpense, particularmente.

Dicha campaña se llevó a cabo con el apoyo de instituciones públicas y privadas relacionadas con la salud pública. Por el alto consumo de drogas en este departamento se ha llevado a cabo en los últimos días una gran cantidad de delitos cometidos en su gran mayoría por menores de edad, tanto en el campo como en la ciudad.

Salvador Pérez González. Periodista de Matagalpa

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2 comments on “Cartas al Director
  1. Leonel A. Marin Mc Ewan dice:

    Yo cuando regrese de los Estados Unidos de Norteamerica, pesaba 310 lbs. Solo comia pizza, hamburguesas, gaseosas. Estuve con un nutricionista y perdi casi 100 lbs. Mi peso ahora es de 208 lbs. Asi como la comida chatarra es para hacer negocios tambien es el licor, que es una enfermedad de fatales consequencias. Ahora le venden licor a niños y jovenes de 13 a 19 años. Esto deberia ser prohibido. Yo no ingiero licor desde hace 8 años y 6 meses.
  2. lector dice:

    Ref. literaratura. La presencia esta en manos de la politica.

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