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Testigo de Jehová muere sin aceptar sangre ajena

 “Era un homicidio
anunciado”, dice médico

JUAN RODRIGUEZ

La testigo de Jehová Mayra Beteta de Altamirano (40), murió en el Hospital Berta Calderón de Managua sin que se le pudiera realizar la transfusión de sangre que habría salvado su vida, debido a que su religión prohíbe esta práctica médica.

“Fue un homicidio anunciado porque lo están permitiendo los familiares, y nosotros (los médicos) estamos atados de manos porque respetamos las creencias de los pacientes”, se lamentó el doctor Francisco Luis Rodríguez, subdirector del Hospital “Bertha Calderón”

“Nosotros desde el punto de la Constitución, respeto al derecho a la vida, prácticamente la violamos, pero hay una norma institucional que tiene el Ministerio de Salud (MINSA) que dice que tenemos que respetar la parte religiosa en los pacientes”, explicó Rodríguez.

“Respetar la integridad, ideología y religión del paciente, ahora ya es un problema desde el punto de vista político. ¿Tendremos o permitiremos los médicos seguir soportando eso?”, se preguntó el médico.

Aunque consideró Rodríguez que la otra solución es que los testigos de Jehová hagan sus propios hospitales o que cada paciente de esa religión deba ser súper bien preparado previamente antes que se le haga un procedimiento quirúrgico. “De lo contrario no vamos aceptarlo, no es posición sectarista, pero por supuesto de mucha prevención, es un campanazo porque cada paciente que se nos muere es como una derrota para nosotros, cuando se pudo haber hecho algo”, explicó.

“No creemos en lo que dicen algunos testigos de Jehová en cuanto llevar sangre de otra persona, respetamos sus creencias pero nos meten en problemas”.

Beteta falleció el martes 23 de mayo a la una de la tarde, apenas horas antes, de su puño y letra escribió una nota manuscrita donde exonera de toda responsabilidad a todo el equipo médico y paramédico de su muerte, pero le agradece la atención que le brindaron en dicho centro asistencial. Utilizó a dos personas más de los testigos de Jehová como testigos de su decisión, con el beneplácito de sus familiares.

“Es el primer caso de este tipo después de muchos años en este hospital. Han llegado pacientes más jóvenes casi al borde de la muerte pero que fueron regresados a la vida sin problemas”, dijo y aseguró que “con un paquete de sangre la paciente se hubiera salvado”.

MUERTE ANUNCIADA

Doña Mayra Beteta fue atendida en el Hospital “Bertha Calderón” por unos tumores chiquitos en la parte del útero. “Estos miomas” producen sangrado que deriva en un cuadro de anemia.

“El problema es que a la señora no se le estaba dando una alimentación orientada para reponer esos elementos: hierro y ácido folio… Se le mal orientó”, consideró Rodríguez.

Antes que fuera ingresada este año para la operación se presentó unas 14 veces y todas las veces los médicos la rechazaban porque presentaban hematocritos o hemoglobina en cifras muy bajas, los exámenes presentaban menos del 25 por ciento, eso no es óptimo ni adecuado para darle anestesia.

La señora llegó con examen de sangre de un laboratorio de Ciudad Sandino, donde ella residía, que registraba 33 por ciento de hematocritos. Este reporte era a criterio de los médicos de dudosa veracidad porque apenas pocos días registraba 22 por ciento de hematocritos, por debajo de lo normal.

A Beteta se le practicó una cirugía porque tenía unos tumores benignos pequeños, pero encuentran que las trompas están inflamadas, eso le provocó más infección y más sangrado.

Del quirófano salió con un bajo porcentaje de hematocritos (21) y el aumentar un proceso infeccioso hizo que la cicatrización sea mucho peor. Tres días después la paciente presentó una tos, y las vísceras se expusieron hacia el exterior. Se volvió a operar para cerrarle la herida.

“Se sometió a un riesgo mucho mayor. Meterse a operar a una paciente con anemia con hematocritos de 20, era un riesgo, aún así se tuvo que hacer porque era una urgencia quirúrgica. Se mete pero ante la negativa de ella y de la familia que le acompaña que no permitieron se le pusiera sangre, la paciente muere.

HABLA TESTIGO DE JEHOVA

El señor Fernando Migan, quien se identificó como vocero de Watch Tower en Nicaragua, explicó que los seguidores de su religión que toman la decisión de no ponerse sangre de otra persona lo hacen a “título personal”, pero no es que los miembros testigos de Jehová firman “algún protocolo” para que no se le hagan transfusiones de sangre.

Dijo desconocer el deceso de la señora Mayra Beteta de Altamirano en el hospital, sin embargo, otro “siervo” de esa misma organización religiosa de nombre Eduardo Gutiérrez López, quien estuvo en el Hospital Bertha Calderón al tanto del desarrollo de la ahora fallecida trabaja en la misma oficinas, aseguró el mismo señor Migan.

   

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