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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 28 DE DICIEMBRE DE 2002
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Los biopoemas de PAC

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.Las memorias son ficciones del ego, mejor que sean poemas, invenciones más puras PAC, Biopoesía

 

Nicasio Urbina*

La relación entre ficción y realidad es problemática en todo género de discurso literario, en todo acto de enunciación, pero esta relación es conflictiva especialmente cuando se trata de textos que pretenden tener una referencialidad concreta y anclada en la realidad. Esta es la situación cuando examinamos autobiografías, memorias, y/o testimonios, géneros que aunque nada nuevo, han tenido una importancia central en las últimas décadas de la historia de América Central. En el caso de Nicaragua los últimos años han visto la publicación de al menos cuatro textos de corte autobiográfico, de autores importantes, que de una forma u otra problematizan la definición del género, y su relación con la(s) realidad(es) histórica(s), y la(s) representación(es) de la historia. Los textos a los que me refiero son Vida perdida. (Barcelona: Seix Barral, 1999; Managua: Anamá, 1999) de Ernesto Cardenal, con dos tomos más recientemente publicados: Los años de Granada. Continuación de vida perdida (Managua: Anamá, 2002) y Las ínsulas extrañas. Memorias 2 (Madrid: Editorial Trotta, 2002). Adiós muchachos. Una memoria de la revolución sandinista (México: Aguilar, 1999) de Sergio Ramírez Mercado; El país bajo mi piel. Memorias de amor y guerra de Gioconda Belli (México: Plaza & Janés, 2000), y Sueños del corazón. Memorias. La autobiografía de una mujer excepcional de Violeta Barrios de Chamorro, publicada en colaboración con Sonia Cruz de Baltodano y Guido Fernández en inglés, por Simon and Schulster en 1996, y luego en español en 1997. Frente a esta tetralogía se sitúan los poemas de Pablo Antonio Cuadra titulados, “Biopoesía” (El pez y la serpiente, 41 (mayo-junio 2001): 73-108. Cinco textos de cinco figuras importantes de la vida intelectual y política de Nicaragua. Cinco textos que de alguna manera significan y señalan el fin de una era revolucionaria en Nicaragua, el fracaso de una de las gestas más hermosas y románticas de América Latina. Cinco textos que parecen poner fin a unas vidas que giraron en torno a esos eventos, que de cierta forma (con)formaron esos eventos, que los vivieron, los protagonizaron, vivieron en, por, y a través de esos eventos. Esto nos lleva al primer problema heurístico que presentan las memorias. ¿Es el ser humano/autor el que se (re)presenta en el texto a través de los eventos, o son los eventos los que (re)presentan al ser humano/autor? Estamos ante un dilema hermenéutico sin solución, donde la representación de los hechos es particularmente individual, perspectivista y subjetiva, donde el sujeto se apropia de una colectividad y pretende hablar por ella, y donde la colectividad se disuelve en la univocidad de sujeto que habla.

La teoría sobre las memorias y las autobiografías es bastante extensa, y cuando sumamos a ella la teorización que sobre el testimonio se ha dado en los últimos veinte años, nos encontramos con un corpus teórico formidable. Desde San Agustín y sus Confesiones hasta nuestros días la autobiografía y las memorias han sufrido una serie de transformaciones en los propósitos del/a autor/a, en las intenciones textuales, y los propósitos de los lectores. La vida tormentosa de Benvenuto Cellini demostró en el Renacimiento que una vida interesante era digna de contarse, y que la gente la compraba y la leía. La novel picaresca le sacó partido a la narración autobiográfica, ficcionalizando la primera persona narrativa. A partir de ahí, las líneas divisorias entre ficción y (auto)biografía/ memoria será muy difícil de establecer. A la ficcionalización de la escritura planteada en Tristam Shandy o en Ulysses, podríamos oponer el afán ejemplificador de la Autobiografía de Benjamín Franklin o The Education of Henry Adams. ¿Dónde situar en este marco teórico Speak, Memory de Vladimir Nabokov, o qué valor testimonial tendría por ejemplo Armies of the night de Norman Mailer? ¿Podemos decir que todos estos textos son “narraciones de transformación”?, como lo ha analizado Carolyn A. Barros en Autobiography: narrative of transformation. (Ann Arbor: University of Michigan Press, 1998), o debemos plantearnos con Sylvia Molloy la no-referencialidad del género autobiográfico, ya que la autobiografía no descansa sobre los eventos narrados, sino sobre la articulación de esos eventos almacenados en la memoria y reproducidos a través de la rememorización y la verbalización de esos eventos (At Face Value. Autobiographical Writing in Spanish America. Cambridge: Cambridge U.P., 1991, 5.)

Las memorias de PAC difieren de los anteriores en cuanto a la sustancia de la expresión, en el sentido hemlsleviano de la palabra. No es un texto en prosa sino en verso, no está compuesto de capítulos sino de poemas. “Poemas/memorias” les llama Pablo Antonio Cuadra, mezcla de versos narrativos y versos metafóricos, que importan una novedad interesante al género autobiográfico, modalidad que no habíamos visto desde el siglo XVI. El epígrafe con el que empecé estas palabras es sumamente significativo: PAC está desarticulando desde el principio el presupuesto del que parten casi todas las memorias al reclamar verosimilitud, fidelidad y desinterés en el acto creador. Todo gesto autobiográfico pretende ser verdadero, clama tener una ejemplaridad, asegura escribir sinceramente, sin interés personal, para salvar del olvido los hechos heroicos e importantes, o para explicar y/o justificar una serie de eventos. Nadie afirma estar inventando nada, nadie acepta que lo que en realidad le interesa es relatar su participación en esos eventos. Que el mundo sepa lo que él/ella hizo por la nación. “Ficciones del ego” dice acertadamente Pablo Antonio Cuadra. Los biopoemas de PAC no se escapan a este paradigma, son también “ficciones del ego”, son creaciones que generan una realidad donde él es el epicentro de referencialidad del texto, donde los grandes poetas y escritores latinoamericanos entran y salen de escena, hablan con Pablo Antonio y entretejen la historia literaria del siglo XX. La diferencia radica en que PAC no oculta ese protagonismo, no trata de justificarlo con un “bien superior”. La vida narrada se justifica a sí misma por la poesía, por el simple acto de vivir y de escribir poesía. Todo lo demás es accidental, fortuito y pasajero.

*Catedrático de la universidad de Tulane University  
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El patriante y su herencia


Maestro del Pensamiento y la Palabra


A Pablo Antonio Cuadra


El adiós sin ausencia


Los biopoemas de PAC


La última gran noche de la Managua Preterremoto: El Homenaje a PAC en ocasión de sus 60 años


“PAC alcanza su madurez poética en Poemas nicaragüenses”