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LUNES 21 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22618 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Régimen cambiario en la palestra

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Martha Danelia Corea
martha.corea@laprensa.com.ni

La crisis económica y financiera que vive actualmente Argentina, activa el debate sobre la función que ejerce en una economía el régimen cambiario y más aún, sobre el sistema de convertibilidad, caja de conversión o tipo de cambio fijo.

En la opinión del analista económico José Luis Medal, varios de sus colegas consideran que al sistema de cambio fijo, caja de conversión o casi dolarización que ha tenido Argentina en los últimos diez años, como una de las causas de la crisis económica que agobia a ese país y proponen un modelo económico alternativo, que incluya el uso de devaluaciones, para poder reactivar la economía.

“Es oportuno aclarar, que lo que estableció Domingo Cavallo (ex Ministro de Economía argentino) en 1991, fue una Caja de Conversión, o forma extrema de un sistema de cambio fijo. No se ponía a circular un peso argentino si no había un dólar en reserva. El tipo de cambio era fijo —un dólar por un peso argentino—, y se excluía cualquier devaluación. Este sistema de Caja de Conversión, es cercano a una dolarización oficial, en el sentido de que excluye la posibilidad de devaluaciones. Además, la economía argentina está altamente dolarizada y buena parte de las deudas de las empresas y particulares y los depósitos en los bancos, están —como en Nicaragua—, en dólares”.

Néstor Avendaño, consultor económico, considera que el deslizamiento de la moneda que funciona en Nicaragua ha servido solamente para fijar un tipo de cambio real y no para promover las exportaciones.

A su juicio, este sistema ha ayudado a evitar un deterioro del tipo de cambio real (es lo que efectivamente recibe el exportador cuando ya se descuenta la inflación interna y se toma en cuenta la inflación externa).

“El régimen cambiario que tenemos en Nicaragua trata de reducir el diferencial entre la tasa de inflación local y la internacional y al reducir ese diferencial prácticamente se congela el tipo de cambio real. Ha ayudado, en cierta medida, a mantener el esfuerzo exportador pero no lo incentiva, no lo estimula”, expone Avendaño.

Para el consultor internacional Róger Cerda, en Nicaragua existe devaluación preanunciada o, “deslizamiento”, porque hemos adoptado un tipo de cambio fijo y, precisamente, cambiamos la paridad para corregir lo que la política fiscal no hace. “La pregunta sería que si ¿habría estabilización devaluando o liberando?”, anotó.

“Ahora bien, como nuestra economía se encuentra altamente dolarizada de hecho, el efecto positivo que podría tener la devaluación tiende [a] anularse. Entonces nos encontramos sufriendo de lo malo de los dos regímenes, sin gozar de ninguna de sus ventajas”, resaltó Cerda.

Agregó que, como en Argentina, la estabilidad cambiaria en Nicaragua sólo ha sido posible mantenerla gracias al financiamiento externo que el gobierno recibe cada año.

LOS TRES EN FILA

El régimen cambiario es el tipo de cambio con respecto al dólar que adopta una economía, es así como el consultor económico Néstor Avendaño, explica que existen tres tipos de régimen que funcionan en una economía.

El tipo de cambio deslizante (crawling peg) que es la micro-devaluación de la moneda nacional con respecto al dólar, como el que funciona en Nicaragua y Costa Rica.

Tipo de cambio fijo, como su nombre lo dice, es fijar el dólar al uno por uno con respecto a la moneda nacional, como el que imperó por una década en Argentina.

Tipo de cambio flotante, que funciona de acuerdo con la oferta y demanda del dólar en el mercado, pero con intervención del Banco Central; por ejemplo, si se dispara el tipo de cambio, el Banco Central está obligado a vender dólares en el mercado para volverlo a disminuir. Este sistema funciona en Guatemala y Honduras.

También está la dolarización oficial, que no es más que adoptar el dólar como moneda nacional; como en el caso de Panamá y El Salvador, cuyas economías están dolarizadas.  
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