#!/usr/bin/perl
use Mail::Sendmail;
require "cgi-lib.pl";
#variables que recibira de su forma
#los nombres dentro de $in (results, subject, etc) deben coincidir
&ReadParse;
$results = $in{'results'}; delete $in{'results'};
$subject = $in{'subject'}; delete $in{'subject'};
$sendto = $in{'sendto'}; delete $in{'sendto'};
$form = $in{'form'}; delete $in{'form'};
$website = $in{'website'}; delete $in{'website'};
delete $in{'submit'};
delete $in{'Submit'};
delete $in{'Reset'};
$url = $ENV{'HTTP_REFERER'};
$fecha = time();
&PrintError("No se especifico un email.") if ($sendto eq '');
&PrintError("No se especifico un subject.") if ($subject eq '');
&PrintError("No se especifico pagina de resultados.") if ($results eq '');
&send_an_email;
&send_a_redirect;
sub send_an_email
{
$date = &getDate;
$info = "Alguien ha llenado información en el formulario de $form:\n $url\ncon la siguiente información:\n";
$info .= "Date: $date\n";
$info .= "\n";
$info .= "\n";
foreach $key (keys(%in)) {
$info .= " $in{$key}\n";
}
$info .= "\n---Fin del mensaje---";
%mail = ( To => $sendto,
From => 'Foro La Prensa ',
Subject => $subject,
Message => $info
);
&sendmail(%mail) or die $Mail::Sendmail::error;
}
sub send_a_redirect
{
print "Location: http://$website/$results\n\n";
}
sub getDate{
@RealDay = ("Sun","Mon","Tue","Wed","Thu","Fri","Sat");
@RealMonth = ("Jan","Feb","Mar","Apr","May","Jun","Jul","Aug","Sep","Oct","Nov","Dec");
($sec,$min,$hour,$mday,$mon,$year,$wday,$yday,$isdst) = localtime (time);
$year += ($year < 90) ? 2000 : 1900;
$mins = (sprintf ("%02d",$min));
$daweek = $RealDay[$wday];
$month = $RealMonth[$mon];
#if ($TZ eq "") {
# offset in hours
#my $offset = sprintf "%.1f", (timegm(localtime) - time) / 3600;
#my $minutes = sprintf "%02d", ( $offset - int($offset) ) * 60;
#$TZ = sprintf("%+03d", int($offset)) . $minutes;
#}
$am = "AM";
$am = "PM" if($hour>12);
$hour -= 12 if($hour>12);
return "$daweek, $mday $month $year $hour:$mins $am -0600";
}
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La negociación del acuerdo del TLC entre Centroamérica y los Estados Unidos
Alejandro E. Martínez Cuenca fideg@tmx.com.ni
El año 2003 que ha iniciado tiene para Nicaragua el gran desafío de abrir una negociación de un TLC entre Centroamérica y los Estados Unidos. El espíritu con el cual habrá que emprender dicha negociación debe sobrepasar la tentación de plantear este tema de manera maniqueica, donde se ve este proceso exclusivamente o como algo diabólico —que tiende a ser la visión de algunos sectores— o algo panaceático que traerá la solución a todos nuestros problemas, como otros sectores han caído en la trampa de verlo.
La realidad que ni lo uno ni lo otro es la forma prudente de encarar este desafío. El resultado de esta negociación, como toda negociación, requiere amplitud de visión para tomar ésta como una ventana de oportunidad, y dependiendo de cómo encaremos esa negociación, tendremos resultados positivos o negativos.
Se trata de una negociación muy compleja, pues involucra negociar a tres bandas, ya que Nicaragua tiene que ponerse de acuerdo primero, con el resto de los países centroamericanos, y luego todos a la vez, tenemos que negociar con los Estados Unidos. Como en toda negociación hay riesgos y también oportunidades, la sabiduría de hacerla bien será la clave de tener un acuerdo viable y sostenible, y en eso debemos enfocarnos como país y como región.
Para que se haga bien, en primer lugar, debe superarse la tentación de que esta negociación sea una de cúpulas. Donde los funcionarios de los gobiernos solos con el apoyo de un pequeño grupo de miembros de las élites económicas de los países se ponen de acuerdo entre ellos, y luego negocian con sus contrapartes. Ese enfoque debe ser superado por uno más participativo de los diferentes sectores de la vida nacional, donde se incluyan los intereses no sólo del sector empresarial formal, sino también del campesinado, de los obreros, así como del resto de los sectores sociales y económicos.
En segundo lugar, hay que reconocer que aún cuando estamos en la misma región, los intereses de cada país son diferentes, debido al heterogéneo desarrollo que han tenido los diversos países que componemos la región centroamericana. No pueden ser los mismos intereses que tenga Costa Rica, que los que pueda tener Nicaragua, ni tampoco El Salvador o cualquiera del resto de los países del área. Por ello hay que alcanzar antes que nada un acuerdo mínimo común entre nosotros, para luego sentarnos con los americanos para buscar con ellos también el mejor acuerdo que posibilita este acuerdo mínimo regional.
En tercer lugar, veamos esta negociación como un proceso, que debe iniciarse partiendo de lo simple y dejando los temas más complejos para las siguientes rondas, de esa manera la calistenia negociadora se irá ejercitando, evitando los planteamientos totalizantes, que puedan entorpecer el proceso que se está poniendo en marcha. Para ello es muy importante que el calendario de estas negociaciones sea flexible, y no rígido.
Por último, la actitud política con la cual se encaran estas negociaciones debe ser positiva, sabiendo que hay temas como subsidios agrícolas, y otros que estarán en el camino como obstáculos que habrá que superar. En toda negociación hay intereses comunes e intereses contrapuestos, pero esto último no debe ser la razón para no negociar. Es casualmente por ello que se llama negociación, donde las partes ponen sobre la mesa tanto lo uno como lo otro, y es la búsqueda de puntos comunes y concesiones mutuas, lo que hace una buena negociación. Lo importante es estar preparados para que al final las concesiones que ambas partes hagan, sea a favor de alcanzar un acuerdo que haga sentir a ambos de haberse mutuamente favorecido, y que ello verdaderamente redunde en beneficio del país y no sólo de una pequeña élite de empresarios. Este es entonces el gran desafío que tenemos todos los centroamericanos para el 2003.
El autor es presidente del Fideg y miembro del directorio del Conpes. 
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