La nieve se ensucia en Turin
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los proximos juegos olimpìcos de invierno, turin 2006, tienen un denominador comun con los de atenas: la organizacion esta envuelta en un verDadero caos economico. pero el coi sigue apostando al exito de la ciudad italiana. |
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El Valle del Susa es una región privilegiada, una zona de montañas de una belleza extraordinaria que lentamente se ha convertido en un importante centro de ski. Pero detrás de sus paisajes únicos, desde hace tiempo que es el escenario de diversos conflictos que ahora llegan al mundo del deporte. En 1996, una organización llamada Los Lobos Grises (que nunca pudo ser debidamente identificada) comenzó a realizar una serie de atentados contra la construcción de un tren de alta velocidad en esta zona del Piamonte, argumentando que la obra iba a dañar seriamente el ecosistema. Ocho años después, ese mismo paraíso montañoso es objeto nuevamente de controversias.
Hace una semana, la policía económica italiana realizó una serie de allanamientos en la sede del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno Turín 2006 (TOROC) por orden del fiscal de Turín, Francesco Saluzzo, quien desde hace meses lleva una causa ligada a la construcción de carreteras en el lugar, con motivo de los Juegos. La información pronto fue olvidada por la mayoría de los periódicos italianos. Sin embargo, revela que la próxima reunión olímpica (muchas veces ignorada en América, pero relevante en buena parte del mundo) está atravesando una crisis más grave, incluso, que la que jaqueó a Atenas un par de años antes de los últimos Juegos.
A principios de noviembre, la situación se hizo inocultable. Valentino Castellani, presidente del Comité Organizador de los Juegos de Turín, presentó su renuncia, indignado por los poderes que había ido sumando Mario Pescante, subsecretario de Bienes Culturales, a quien el gobierno italiano convirtió, según la opinión de Castellani, en una suerte de “comisario de los Juegos”. Castellani luego reconsideró su determinación, pero los problemas que llevaron a Gianni Letta, subsecretario de la Presidencia del Gobierno Italiano, a nombrar a Pescante, ya estaban planteados.
Castellani se enfrenta a dos tipos de planteos. Uno legal y otro más general que tiene que ver con la suerte que correrán los Juegos. El legal, que motivó el allanamiento del TOROC, tiene que ver con los 123,5 millones de euros que se destinaron a la construcción de la carretera de Avigliana en el Valle del Susa y que no han sido justificados. Pero el mundo del deporte está más pendiente de la otra polémica…
La organización de los Juegos es acusada desde diversos sectores, que sostienen que están llevando al fracaso a Turín 2006. Castellani había asegurado que ya había recibido poco más de 250 millones de dólares de parte de los sponsors y que todo el dinero había sido invertido en obras. Sin embargo, un grupo de legisladores de la ciudad asegura que existe un agujero financiero que ha llevado al borde de la quiebra a la organización. Esos mismos detractores hacen un planteo más de fondo: la promoción y el marketing vinculados a los Juegos han alejado definitivamente el interés de la gente por la cita de invierno. Y el Comité Olímpico Internacional es muy claro en este sentido cuando indica que una de las prioridades de la organización de los Juegos es lograr atraer a los ciudadanos hacia el evento.
¿Están en peligro los Juegos de Turín? Todavía es prematuro afirmarlo, pero las autoridades del gobierno italiano están preocupadas. Carlo Azeglio Ciampi, presidente de la República Italiana, aseguró que "Italia debe demostrar que puede acoger con eficacia una manifestación internacional tan importante". Pero nadie quiere hablar de dinero y se sostiene que faltan cerca de 300 millones de euros para poder realizar todas las obras en tiempo y forma. Precisamente, la situación parece encaminarse a un callejón sin salida: si los organizadores no desarrollan una agresiva estrategia de promoción no lograrán generar nuevos sponsors para cubrir el déficit. Pero por otro lado, no parece haber recursos para lanzar esa campaña a nivel nacional.
Mientras tanto, los responsables del Comité Olímpico Internacional se mantienen en silencio y no se muestran tan exigentes como lo hicieron con Atenas ya que desde hace tiempo que hay una estrategia para sostener los eventos de invierno contra todas las dificultades y la falta de interés de muchos países. En este sentido, la posibilidad de organizar los Juegos en una de las grandes ciudades industriales de Italia puede resultar clave en la difusión de los deportes de invierno. Y ya se sabe: cuando el COI se propone algo es muy difícil que no lo logre...
LONDRES Y EL SOBORNO
El periódico británico The Independent lanzó la bomba: de acuerdo con una prolija investigación se pudo establecer que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña repartió instrucciones precisas a sus embajadas para que tengan “atenciones especiales” con los miembros del COI que van a elegir la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de 2012, condición por la que Londres está luchando junto a Madrid, París, New York y Moscú.
El informe añade que se les pidió a las embajadas que reúnan "cualquier tipo de información adicional" vinculada con los intereses personales o de negocios de los hombres del COI para poder dar en la tecla a la hora de hacerles invitaciones o enviarles regalos: "La actividad más importante es llevarse bien con los miembros individuales del COI. Necesitamos desarrollar estas relaciones a su máximo potencial". La candidatura de Londres 2012 de inmediato quedó en entredicho. Las reglas del Comité Olímpico Internacional son claras en este sentido: está terminantemente prohibido hacerles llegar regalos o favores a los encargados de tomar la decisión sobre las sedes. Y el incumplimiento de esta regla puede llevar a la eliminación de la candidatura involucrada.
La denuncia llega en un momento especialmente sensible para el COI, ya que poco antes de los Juegos de Atenas, la BBC realizó una investigación con cámaras ocultas que demostró que algunos miembros del COI vendían desde hace tiempo sus votos a cambio de cifras que oscilan entre los 100 mil y los 200 mil dólares. En su momento, Jacques Rogge, presidente del máximo organismo del deporte mundial, aseguró que la denuncia iba a ser investigada a fondo, pero la proximidad de la cita olímpica le permitió echar un manto de olvido a todo.
Ahora, la actitud del Foreign Office británico renueva una cuestión de la que se sospecha hace mucho tiempo.

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