LUNES 6 DE DICIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23654 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




¿Oposición en la pareja?

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Ernesto González Valdés.
ernesto-gonzalez@laprensa.com.ni

Suponemos que la relación de pareja es el marco ideal en el que uno puede expresar sus sentimientos con mayor libertad; pero en la práctica, sucede con demasiada frecuencia que las parejas tienen verdaderas dificultades para informar eficazmente a su compañera/o de lo que están sintiendo.

Existen, básicamente, dos patrones de estados de ánimo: los negativos, tales como la decepción, ira, depresión, frustración, enfado, etc. Y los positivos, alegría, cariño, amor, admiración, o recompensa. Pero, ¿pueden equilibrarse realmente ambos patrones?

Muchas parejas tienden a evitar, a toda costa, expresar la frustración e incluso la ira, ya que, con demasiada frecuencia en el pasado la expresión de tales sentimientos fue tan sólo el comienzo de una disputa. Creemos que el quid de la cuestión está, fundamentalmente, en cómo expresar estos sentimientos, sin que causen en el que escucha una sensación de crítica, una impresión destructiva.

Una opción sería que ambos expresaran sus sentimientos de una manera directa, espontánea, describiendo el comportamiento del otro, refiriéndose sólo al presente, sin revisar el pasado, expresando explícitamente que hay comprensión en cuanto a la postura del otro y haciendo ver que es algo que se puede solucionar.

De lograrlo, probablemente nuestro/a compañero/a sentirá que tiene la capacidad de ayudarnos a superar el problema y que el cambio que solicitamos es posible.

¿Y en el caso de los sentimientos positivos deben olvidarse? Parece que lo “normal” es que la expresión de estos sentimientos disminuya con el paso del tiempo en una relación duradera ¿por qué? ¿Causantes? Los hijos/as, el trabajo, los problemas que se derivan de lo anterior, pasando a un tercer plano: la pareja.

Inclusive, en muchas ocasiones nos puede parecer hasta innecesario recordarle a nuestra pareja que la seguimos queriendo. Es más, no nos sorprende ver una pareja de adolescentes expresarse su afecto en un parque, pero nos asombra incluso de forma negativa, si se trata de dos adultos, ¿y entonces?

Posiblemente comience el declive de una relación que si no se ataja a tiempo simplemente muera.

Es importante dejar claro que cada persona concede un peso específico distinto a las cosas y por lo tanto no todo nos gusta a todos. Por lo tanto, debemos investigar qué es lo que realmente refuerza a nuestra/o compañera/o.

A qué tipo de cosas concede importancia y a cuáles no, en definitiva, qué factores tienen el poder de “comprometer” a nuestra pareja en el refuerzo mutuo.

Si reforzamos eficazmente a nuestra pareja, ella se sentirá en la “obligación” de devolver el cumplido, de agradarnos y corresponder; y así aumentaremos la tasa de intercambios positivos, convirtiéndonos en una fuente de gratificación y apoyo para nuestra/o compañera/o.

Y parece que eso es lo que todos pretendemos encontrar ¿no es así?
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