Grecia, ya ganó
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Mas allá del resultado con Portugal hoy |
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Justo como lo hizo Mihalis Kapsis ante el checo Jan Koller, así esperan moverse los griegos este mediodía ante Portugal.
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Edgard Tijerino M.
Para cualquiera de los equipos de las altas esferas del futbol mundial, sería un día crucial, de éxtasis o agonía, de glorificación o mortificación, de todo o nada, no para los griegos.
Y es fácil de entenderlo.
Sorprendiéndose ellos mismos, se excedieron llegando hasta aquí.
Es decir, que ya ganaron, pase lo que pase, sea cual sea el resultado hoy contra Portugal.
El empate que eliminó a España y sus victorias sobre Portugal, Francia y República Checa, son hechos, y por lo tanto, testarudos, como diría Lenin.
Eso obliga a verlos de diferente manera, a admirarlos y respetarlos, así reboten hoy cuando salten al terreno en busca del título de la Eurocopa del 2004.
No fue casual que el local Portugal abriera contra ellos. Buscaban un factor de seguridad en la primera batalla, y se estrellaron, ruidosa y dramáticamente.
¡Increíble! Grecia 2-Portugal 1, gritó el planeta Tierra, mientras los volcanes rugían, se agitaban los mares y el cielo parecía adoquinado.
Pero lo más asombroso estaba por venir.
Grecia, imparable, impulsada por una inspiración divina y una garra de esa que sólo se fabricaban en Cartago, siguió creciendo, derribando “monstruos” y destrozando pronósticos.
“Éste ha sido el éxito de un equipo negativo”, escribe el experto Santiago Segurola en El País de España, y agrega: “Grecia como modelo para el futuro no vale la pena. Es un equipo de escasos recursos, sin ninguna tradición y jugadores discretos, pero que ha funcionado. Antes del torneo, era el último equipo que uno podía imaginar en la final”.
No importa lo que se diga de los griegos. Ellos ya ganaron una montaña de reconocimientos, consiguieron notoriedad, no se les subestima y si vuelven a fabricar un milagro hoy contra Portugal, el mundo no se sentiría cuadrado porque los antecedentes inmediatos son muy convincentes.
Su entrenador Otto Rehhagel, no es Aladino frotando la Lámpara para sacar genios, sino un hombre metódico, que no admite a ninguno de sus hombres salirse del libreto, porque ninguno de ellos es Ronaldo, o Zidane.
Él tiene el plan para ahogar las inspiraciones individuales de los adversarios, pelearles cada centímetro, absorber la presión, depender de contraofensivas efectivas, y manejarse con el necesario equilibrio emocional para no sentirse menos.
Portugal es un equipo creativo. Tiene al cerebral, flexible y decisivo Luis Figo; cuenta con la solidez, el liderazgo de Carvalho en el fondo; dispone de la juventud de Nuno Gómez, y de la experiencia que proporcionan Couto un veterano del 89, y Rui Costa, listo para decir presente, perteneciente a la generación de 1991, una mezcla ideal diría Maniche, quien firmó uno de los mejores goles del torneo. Pueden agregar la incidencia de Deco, la vitalidad y destreza de Christiano Ronaldo.
Grecia no ha sido favorita previa en ninguno de sus juegos. Tampoco lo es ahora, pese a su gran racha.
Pero no importa. Pretenden seguir sorprendiendo.
LOS PILARES
Ojo con Charisteas, dice el título de una de las columnas en un diario de Portugal, y tal advertencia sobre el peligroso griego, es válida.
¿Y qué decir de la gravitación de Traianos Dellas, el jugador de 1.96 metros que logró el gol de plata contra República Checa?
Kapsis está calificado como un excelente marcador y con claridad para salir y proyectarse; Tsartas demostró su utilidad; Nikopolidis es un arquero seguro y oportuno.

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