Joven escapa de cautiverio
Luis Alemán Saballos
La adolescente de iniciales E. J. S. R. que durante varios días permaneció en un club nocturno en la capital guatemalteca, hasta donde fue llevada por una mujer mediante engaños, escapó del cautiverio y ya está de regreso en su casa ubicada en un barrio capitalino.
“No dejé que me prostituyeran, dije que era menor de edad, entonces dejaron que me regresara”, relató la jovencita, quien llegó ayer a las 7:00 a.m. a su casa, en medio de la alegría de su madre y hermanitos que ya habían perdido toda esperanza de verla nuevamente.
Ayer mismo, oficiales de investigaciones de la Policía del Distrito Dos, procedieron a levantar una declaración de la joven a quien buscaban incluso a través de la Interpol.
QUERÍA AYUDAR
La adolescente relató que el 27 de junio en horas de la noche,su mamá la mandó a dejar a una niña a la casa de una amiga y cuando regresaba se encontró con una mujer a quien identificó únicamente con el nombre de Amalia.
Ésta le ofreció viajar a Guatemala donde trabajaría supuestamente cuidando niños, actividad por la que ganaría bastante plata, aunque no especificó la suma. “Yo decidí irme para ayudar a mi mamá porque tenemos problemas económicos”, aseguró la jovencita, quien sin avisar a sus familiares, esa misma noche se fue a dormir a un motel en compañía de Amalia.
Aseguró que cerca de las 2:00 a.m. del 28 de junio, una mujer llamada Johana Camila Delgado Solano llegó en un taxi a recogerlas al motel, llevándolas a una terminal de buses que no logró identificar, donde abordaron un bus que las llevó hasta San Salvador.
En esa misma terminal, Johana le entregó una cédula de identidad que la identificaría como Damaris del Carmen Castillo, con el que se identificaría con las personas que le preguntaran su nombre.
“Te metés ese nombre en la cabeza y cuando te llamen vas rapidito”, le aconsejó Johana, quien la acompañó hasta Guatemala junto con Amalia y otra joven cuyo nombre no identificó, donde llegaron hasta el día siguiente.
Relató que a Guatemala llegaron en horas de la noche y que en una terminal de buses las estaba esperando un hombre que dijo llamarse Mario y que era el dueño del club donde fue llevada.
Afirmó que cuando llegaron a ese lugar, Amalia les dijo que el trabajo sería bailar semidesnudas alrededor de un tubo y que cuando los hombres les dijeran que querían sexo, cobraran 500 quetzales (equivalentes a mil córdobas)
“No nos dejaron descansar y me dieron un faldita pequeña y una blusa que cubría sólo los pechos, me mandaron a bañar y que saliera donde estaban los hombres”, relató, asegurando que cuando le dijeron eso, se puso a llorar y se negó a bailar.
Relató que ante la negativa, Amalia le contó todo al hombre llamado Mario y que éste le preguntó cuántos años tenía. “Yo le dije que tenía 15 y entonces dijo que no quería tener problemas y me mandó de regreso”.
Muy de mañanita tomó el bus de regresó a Nicaragua en compañía de Johana, quien pagaba los pasajes de los buses que tomaban, dejándola abandonada al momento de llegar a la frontera El Guasaule.
MAS DESAPARECIDAS
El teniente Iván Cisneros, jefe de Información y Análisis del Distrito Dos de Policía, confirmó que en lo que va del año han sido reportadas como desaparecidas 10 jovencitas.
Tres de ellas han regresado y siete están pendientes de ubicarlas. Sólo la semana pasada, según las estadísticas policiales, fueron reportadas cuatro jovencitas desaparecidas.
“Este es un caso de trata de personas, esta joven logró escapar pero en otros casos, las adolescentes son llevadas a lugares donde la exclusividad es que las niñas menores presten servicios sexuales a hombres que tienen esa desviación”, señaló el jefe policial.
MASNICAS
La adolescente relató que la primer noche en Guatemala durmió en el club nocturno junto a otras muchachas que le confesaron eran nicaragüenses. “No te quedés aquí, no tenés la edad para trabajar en esto”, le aconsejaron sus compañeras de cuarto.

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