LUNES 12 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23508 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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El melón, fruta de alta sensibilidad

Foto  
. Muchas enfermedades y plagas le atacan desde que nace
. La humedad es el medio perfecto para la propagación de estos males

 

María Antonia López

El melón es una planta bastante susceptible a las enfermedades y plagas, por lo cual los agricultores de esta fruta, deben estar “ojo al Cristo” e iniciar los tratamientos requeridos en cuanto sean identificados, recomendó Carmen Gutiérrez, especialista en cultivos diversos del Centro Nacional de Investigación Agrícola (CNIA).

Esta fruta de la familia de las cucurbitáceas, tiene la característica de convertirse en una extensa rama, llena de nudillos, zarcillos y hojas que crecen a ras del suelo, al igual que la fruta.

Las enfermedades y plagas del melón deben clasificarse según la zona de ataque, ya que algunas afectan el desarrollo y otras atacan durante la maduración vegetativa, de igual forma, resultan daños en las hojas y tallo, como en la fruta cuando está en cosecha.

Debido a que la planta es mejor adaptada en climas cálidos, no es conveniente que haya muchas condiciones de humedad ya que ésta es la principal causa de la generación de enfermedades o propagación de plagas.

Es así que se han determinado según los estudios plagas conocidas como: pulgón, ácaros, mosca blanca, minador de las hojas y trips.

Cada una de éstas presenta manifestaciones y afectaciones diferentes en la planta, a su vez, los ataques también dependen de la variedad cosechada, aunque en Nicaragua la variedad más propagada es la conocida como Cantaloup, pero no todas tienen el mismo desarrollo y resistencia tanto a plagas como enfermedades.

En tanto, las enfermedades que atacan la raíz y el cuello de la planta se han identificado como pythium, fusariun, phytophthora, rhizotocnia y acremoniun. Mientras las que atacan el follaje son el oidio y el mildiu. Aunque algunas adoptan otros nombres, según los países, o regionalismos propios de cada zona local.

Gutiérrez, explicó que algunos son mas dañinos que otros, por ejemplo citó que algunos virus son trasmitidos por insectos como los denominados ácaros y la mosca blanca.

Por ejemplo la mosca blanca se aloja en el envés de la hoja, donde deposita los huevos y el nacimiento de las larvas que atacarán la planta, absorviendo la savia de las hojas, produciendo manchas amarillentas y secado.

Pero también se puede detectar una especie de mosaico y encrespamiento de las hojas, cuya consecuencia es la reducción en la producción de frutos, cuando éstos se logran son de inferior tamaño, disminuyendo sus posibilidades de comercialización, destacó Gutiérrez.

Mientras, el fruto también puede ser atacado en su estado de maduración, por medio de algunos gusanos “taladradores” que realizan un orificio a la fruta, por el cual también se aloja un hongo que ya no permite que el mismo sea comestible.

La enfermedad del mildiu también ataca las hojas, creando una capa de aspecto fungoso, causando la sequedad de la hoja, la cual se pega al tallo, pero no cae, con lo cual la presencia del hongo es permanente si ésta no es retirada, además ésta es fácilmente transportada por el viento y las escorrentías de agua.

Para evitar la propagación del mildiu es recomendable la construcción de cercas vivas alrededor de la plantación, para que el viento no sea tan fuerte.

RECOMENDACIONES BÁSICAS

Para evitar contaminaciones o reproducción de enfermedades y plagas, es recomendable que antes de iniciar la plantación se haga una desinfectación del suelo.

También se debe evitar el crecimiento de la maleza, la deshierba a tiempo es fundamental para evitar la propagación de situaciones anómalas al cultivo.

La vigilancia constante durante las fases de desarrollo de la planta, es necesaria para la detección oportuna de plagas o enfermedades.

Cuando los ataques son fuertes, se requiere eliminar hojas o plantas enteras para evitar la propagación

El uso de semillas certificadas o resistentes es una condición que contribuye a evitar las pérdidas en la plantación.

Evitar los encharcamientos, a fin de que la humedad requerida por la planta sea la recomendada.
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